
En el corazón de los Esteros del Iberá existe una localidad que durante gran parte del siglo XX permaneció prácticamente incomunicada. Se trata de Colonia Carlos Pellegrini, un pueblo correntino ubicado a orillas de la Laguna Iberá.
Antes de la construcción del camino actual, sus habitantes debían cruzar la laguna en una balsa montada sobre tambores y tirada por bueyes. El particular sistema funcionó hasta 1972 y se convirtió en uno de los grandes símbolos de la historia local.
Colonia Carlos Pellegrini: un pueblo nacido entre esteros
Las tierras donde se levantó la localidad pertenecieron al estanciero y exgobernador correntino Juan Ramón Vidal. Aunque ya existían asentamientos de familias rurales y cazadores, la fundación oficial de Colonia Carlos Pellegrini ocurrió el 29 de noviembre de 1923.
Su nombre fue elegido en homenaje a Carlos Pellegrini, presidente de la Argentina entre 1890 y 1892.

En 1914 se produjo un acontecimiento decisivo: luego de 33 días de viaje desde Mercedes, llegó una balsa a vapor de origen holandés transportada en carretas tiradas por bueyes. La embarcación facilitó la llegada de personas y mercaderías, aunque el pueblo continuó dependiendo del clima para mantenerse conectado.
La balsa tirada por bueyes que atravesaba la laguna
Desde 1912, el cruce se realizaba sobre una precaria estructura colocada encima de tambores. Los bueyes nadaban junto a la embarcación y ayudaban a trasladarla mientras apoyaban la cabeza sobre maderas sujetas a la balsa.

Este medio de transporte estuvo activo hasta la construcción del pedraplén y la extensión de la actual Ruta Provincial 40. El último cruce oficial ocurrió el 30 de diciembre de 1972, cuando quedó habilitada la nueva conexión terrestre mediante un puente tipo Bailey.
El acceso tampoco era sencillo por tierra. La ruta contaba con puestos camineros cada 20 kilómetros y era nivelada con herramientas tiradas por caballos.
De pueblo de cazadores a destino de conservación
Durante décadas, numerosas familias vivieron de la ganadería, la venta de cueros y los trabajos rurales. Sin embargo, la creación de la Reserva Natural Provincial del Iberá en 1983 modificó por completo la economía local.

Muchos antiguos cazadores comenzaron a trabajar como guardaparques, baqueanos y guías turísticos. El conocimiento que habían adquirido siguiendo animales por los esteros empezó a utilizarse para protegerlos y mostrarlos a los visitantes.
En diciembre de 2018, la Ley 27.481 creó el Parque Nacional Iberá y la Reserva Nacional Iberá. Actualmente, el área protegida nacional conserva más de 195.000 hectáreas de la ecorregión.
Cómo es actualmente Colonia Carlos Pellegrini
El pueblo mantiene sus calles de arena, viviendas bajas y construcciones de adobe. Desde allí parten paseos en lancha, caminatas y recorridos para observar carpinchos, yacarés, ciervos de los pantanos y una enorme variedad de aves.
El Portal Laguna Iberá es uno de sus principales atractivos y funciona como acceso a los humedales. Para llegar desde Mercedes hay que transitar la Ruta Provincial 40, que combina sectores asfaltados y de ripio.
Colonia Carlos Pellegrini transformó el aislamiento que durante décadas dificultó la vida de sus habitantes en una oportunidad. El pueblo al que se llegaba en una balsa tirada por bueyes es hoy uno de los mayores destinos de naturaleza de la Argentina.



















