
A poco más de una hora de la Ciudad de Buenos Aires se encuentra un destino donde las casonas centenarias, las estaciones ferroviarias y una iglesia del siglo XIX permiten reconstruir el pasado provincial. Se trata de Capilla del Señor, una localidad ideal para una escapada diferente y cercana.
Ubicada en el partido de Exaltación de la Cruz, está a unos 82 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires. Recorrer el casco histórico caminando la transformó en una alternativa atractiva para quienes desean alejarse del tránsito.
Detrás de sus calles arboladas existe una historia que comenzó en tiempos coloniales. El poblado se desarrolló alrededor de un oratorio familiar durante el siglo XVIII y, con los años, se consolidó como un centro comercial de la campaña bonaerense.
La capilla que impulsó la formación del pueblo
El origen de Capilla del Señor se vincula con las tierras de la familia Casco de Mendoza. Francisco Casco de Mendoza mandó construir una capilla privada en su propiedad, situada en los antiguos pagos de la Cañada de la Cruz.
Como las distancias dificultaban el acceso de los pobladores rurales a las parroquias, el oratorio fue abierto al culto público. El 14 de septiembre de 1735 quedó reconocido como viceparroquia, una fecha que sería tomada como referencia fundacional de la localidad.

La venta y división de los terrenos cercanos favoreció la llegada de familias. Así comenzó a crecer un caserío alrededor del templo: la vida comunitaria se organizaba cerca de las construcciones religiosas.
En 1784 se creó el partido de Exaltación de la Cruz, que originalmente comprendía zonas luego incorporadas a Zárate y Campana. Capilla del Señor quedó establecida como cabecera y mantuvo una relación con la producción agropecuaria regional.
Por qué fue reconocido como pueblo histórico
El reconocimiento definitivo llegó en 1994, cuando su casco urbano fue declarado Bien de Interés Histórico Nacional. Capilla del Señor se convirtió así en el primer pueblo de la provincia de Buenos Aires en obtener esa distinción.
La declaración contempló un conjunto urbano que conserva la identidad de la antigua campaña. Fachadas, patios, edificios públicos y calles organizadas alrededor de la plaza forman una postal histórica que todavía puede apreciarse sin necesidad de abandonar el centro.

El recorrido suele comenzar en la Plaza San Martín, un espacio que anteriormente funcionó como camposanto y fue transformado en paseo público en 1870. Enfrente se levanta la Iglesia Parroquial Nuestra Señora de la Exaltación de la Cruz, inaugurada en 1866. En su interior conserva un altar mayor dorado a la hoja y una reliquia atribuida a la Santa Cruz.
Casonas, periodismo y estaciones ferroviarias
Entre los edificios destacados aparecen el Palacio Municipal, construido en 1904; el antiguo Salón Cosmopolita, inaugurado en 1867 y convertido en centro cultural; y la Casa El Mirador, levantada en 1862.
Esta última propiedad se reconoce por su torre octogonal, llamada Miralejos, desde la cual se observaba el horizonte rural. Su silueta continúa siendo una de las imágenes más representativas del destino.

El ferrocarril también dejó una marca decisiva. El pueblo conserva dos estaciones históricas: una perteneciente al antiguo Ferrocarril Urquiza, inaugurada en 1888, y otra relacionada con el Ferrocarril Mitre, habilitada en 1892. Su aparición mejoró el traslado de pasajeros, mercaderías y producción agrícola.
Otro sitio relevante es el Museo del Periodismo Bonaerense, instalado en una antigua imprenta. Allí se recupera la historia de El Monitor de la Campaña, periódico fundado en 1871 que se convirtió en una publicación pionera del ámbito rural provincial.
Qué hacer en una escapada a Capilla del Señor
Una visita puede incluir caminatas por las calles Balcarce y San Martín, recorridos por edificios patrimoniales y paradas en restaurantes, cafés o comercios de antigüedades. También existen alojamientos rurales y casonas adaptadas para recibir turistas.
Aunque el casco histórico puede conocerse durante el día, pasar una noche permite disfrutar del silencio, la gastronomía y el paisaje. Capilla del Señor conserva su pasado sin convertirlo en una escenografía: a solo 82 kilómetros de Buenos Aires, ofrece historia, tranquilidad y arquitectura centenaria en un recorrido corto y accesible.



















