Después de la India, China es el segundo país más poblado del mundo con un total aproximado de 1.405 millones de habitantes, de acuerdo a la Oficina Nacional de Estadística de China. Con el objetivo de poner fin a un crecimiento exponencial de la población, el país asiático dispuso en el año 1979 una normativa de restricción: solicitaban a las parejas que tuvieran un solo hijo.
En últimos años, el paradigma cambió completamente ya que se empezó a mostrar una notoria caída de la natalidad. Por tal motivo, la política del hijo único se flexibilizó. Fue en 2013 que el Gobierno chino empezó a permitir a los habitantes que tuvieran dos hijos. Y, finalmente, en 2021, autorizó 3 hijos por pareja.
El origen de la medida poblacional adoptada en 1980
La normativa del hijo único fue dispuesta por el gobierno de Deng Xiaoping a finales de 1979 y principios de 1989. El político del Partido Comunista Chino tenía el objetivo de llevar a cabo un plan de desarrollo de la economía del país y creyó que era indispensable prohibirle a las parejas tener más de un un hijo.
Para ese entonces la población era de 1 mil millones de habitantes y era necesario poner un freno a la expansión, sobre todo, en los centros urbanos. Otra importante parte del proyecto era planificar una política social basada en esta política.
De acuerdo a investigadores de la Universidad de Stanford, se habrían reducido un 38% los nacimientos de niños en el período que estuvo vigente la medida.
El fin definitivo de la controvertida política del hijo único en 2015
Una política tan restrictiva dio sus frutos pero también trajo consecuencias no tan beneficiosas para China. La primera tuvo que ver con el envejecimiento de la población.
Esta realidad hacía que cada vez menos personas estuvieran inmersas en el mercado laboral, algo que se tradujo en una verdadera carga en el sistema previsional y de obras sociales.
De esta manera, la política de hijo único fue modificándose aunque de manera paulatina. Si bien en 2013 comenzaron a permitir un segundo bebé por pareja, los cambios demográficos no se vieron de inmediato.
La flexibilización normativa: de la restricción absoluta a permitir hasta 3 hijos por pareja
A partir del 20 de agosto de 2021, el Gobierno de China modificó la Ley de Población y Planificación Familiar y autorizó a las parejas a tener hasta 3 hijos viendo que la flexibilización anterior no era suficiente. En 2020, la tasa de fecundidad global del país había alcanzado el 1,3 hijos por mujer.
¿Funcionó? A priori no. En los últimos años, el número de nacimientos continuó bajando: en 2025 se produjeron 7.9 millones de nacimientos casi 3 millones menos que en 2021.

Indicadores actuales sobre la crisis de nacimientos a 46 años de la ley original
Los indicadores demográficos actuales para China no son los mejores. El país asiático no ha logrado revertir las consecuencias que se produjeron en la población a partir de la ley de 1980.
A pesar de que las personas tienen permitido tener hasta tres hijos por pareja, lo cierto es que los costos de crianza por cada bebé, los elevados precios de vivienda y cierta incertidumbre laboral y económica no han sido los motores ideales para formar una familia más numerosa.
Existe otro factor cultural vinculado a las nuevas generaciones y su deseo de no convertirse en padres. Este fenómeno se ve incluso en nuestro país que viene sufriendo una de las caídas en tasa de natalidad más importantes de los últimos años. En la Argentina, los nacimientos se redujeron en un 47% en diez años y la tasa global de fecundidad cayó a 1,2 hijo por mujer.



















