
Uno de los hábitos que más problemas genera en el auto es pasar un lomo de burro sin reducir la velocidad. Aunque estos reductores están pensados para obligar a los conductores a bajar la marcha, atravesarlos de manera brusca puede terminar en daños en la suspensión, los neumáticos y la parte inferior del vehículo.
Según los mecánicos, el impacto directo sobre la suspensión es el primer riesgo: cuando el auto cruza rápido un lomo de burro, los amortiguadores, bujes y otros componentes reciben una exigencia mayor a la habitual. Si el reductor es alto o el auto tiene poca distancia al suelo, también puede golpearse el paragolpes, el escape o la zona baja de la carrocería.
Pero no solo la velocidad influye: la altura y forma del lomo de burro, el estado de la calle, la carga del auto y el estado de la suspensión también juegan un papel clave en el riesgo de daño.
Cómo atravesar un lomo de burro sin dañar el auto
Para evitar problemas, es fundamental frenar con anticipación antes de llegar al reductor. Así, el cruce se hace de manera controlada y sin exigir de más a la suspensión.

Una vez arriba del lomo de burro, conviene mantener una marcha lenta y pareja, sin maniobras bruscas ni frenadas repentinas justo encima. Los autos bajos deben prestar especial atención, ya que pueden golpear la parte inferior si el reductor es muy pronunciado.
Al salir del lomo de burro, lo ideal es acelerar suavemente para evitar movimientos bruscos de la suspensión. Además, siempre hay que respetar la señalización y adaptar la velocidad a cada situación, ya que no existe una velocidad única para todos los lomos de burro.
Qué partes del auto pueden romperse si pasás rápido
La suspensión es el sistema más expuesto a los impactos repetidos. Los amortiguadores y resortes absorben el golpe, mientras que los bujes y articulaciones ayudan a mantener la estabilidad y el funcionamiento de las ruedas.
Los neumáticos y llantas también pueden dañarse, sobre todo si el impacto es fuerte o hay bordes irregulares en el asfalto. En autos con poca altura libre, el golpe puede afectar la parte baja de la carrocería o componentes ubicados debajo del motor.
Si después de cruzar un lomo de burro aparecen ruidos nuevos, vibraciones, pérdida de estabilidad o golpes al circular, es recomendable llevar el auto a un taller para una revisión.
Cada cuánto conviene revisar la suspensión
No hay un intervalo fijo para todos los autos: la frecuencia de revisión depende del fabricante, el kilometraje, el estado de las calles y el uso que se le da al vehículo.
Por eso, además de respetar las velocidades indicadas, es clave hacer mantenimiento periódico y estar atentos a cualquier cambio en el comportamiento del auto. Una revisión a tiempo puede detectar piezas desgastadas y evitar que el problema avance.















