
El Mundial 2026 despierta ganas de volver a reunirse con amigos para disfrutar de un partido y transpirar la camiseta. Sin embargo, si el regreso a la cancha ocurre después de mucho tiempo sin realizar actividad física y el cuerpo no está preparado, podría llegar a resentirse y no soportar la exigencia que implica este deporte.
Por este motivo, desde el Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), advierten que retomar el fútbol de manera intensa sin una preparación previa aumenta el riesgo de lesiones musculares y, en determinadas edades, también puede favorecer la aparición de eventos cardiovasculares. Si la idea es volver a jugar, los especialistas recomiendan volver a la actividad de forma progresiva, incorporar entrenamiento físico durante la semana y prestar atención a las señales que el organismo puede dar antes, durante y después del ejercicio.

Cuando una persona no entrena regularmente y luego pretende volver a jugar un partido, el organismo suele querer responder a una demanda para la que muchas veces no está preparado y eso puede provocar complicaciones en la salud. “Se genera un desbalance entre la demanda fisiológica del deporte y la capacidad real del organismo, lo que incrementa el riesgo de lesión, fatiga desproporcionada y respuestas cardiovasculares exageradas”, explicó el Dr. Jorge Franchella, director del Programa de Actividad Física y Deporte del Hospital de Clínicas (M.N. 44.396).
En este mismo sentido, el médico detalló que “en el fútbol amateur, las lesiones más frecuentes son las musculares —en isquiotibiales, aductores, gemelos y sóleo—, seguidas por las de rodilla, como roturas de ligamento cruzado anterior, meniscos y esguinces colaterales, y los esguinces de tobillo”.

Jugar al fútbol sin riesgos: cuáles son las recomendaciones de los mejores médicos de la UBA
Para reducir estos riesgos, Franchella recomendó realizar entrenamiento de fuerza al menos dos veces por semana, con especial foco en glúteos, isquiotibiales, aductores y la zona media del cuerpo. “En el fútbol amateur casi no se entrena fuerza y es muy importante, tanto para prevenir lesiones como para mejorar velocidad y potencia”, indicó.
Por otro lado, insistió en que es fundamental realizar una correcta entrada en calor antes de realizar cualquier actividad física: “El calentamiento activa el sistema neuromuscular, mejora la coordinación y la velocidad de reacción, y prepara al sistema cardiorrespiratorio, evitando picos bruscos de frecuencia cardíaca y presión arterial; a la vez que reduce la sensación de falta de aire en los primeros minutos de esfuerzo”, dijo el médico.

Antes de jugar, los especialistas en medicina recomiendan:
- Llegar descansado e hidratado.
- Alimentarse correctamente.
- Evitar competir si existe una lesión previa.
- Realizar un calentamiento dinámico de entre 8 y 10 minutos con trote, movilidad, aceleraciones y cambios de dirección.
- Activar glúteos, isquiotibiales, aductores y core.
- Aumentar la intensidad de manera progresiva.
Al finalizar el partido, también aconsejan realizar estiramientos para favorecer la recuperación muscular.
Volver a la cancha: cuándo aumenta el riesgo para el corazón y qué síntomas no deben ignorarse
Con el paso de los años, el organismo necesita mayores cuidados para afrontar esfuerzos intensos. Según Franchella, desde los 30 o 35 años comienzan a ser más frecuentes las lesiones musculares, ya que disminuyen la elasticidad de los tejidos y la capacidad de recuperación. Además, a partir de los 35 o 40 años aumenta el riesgo de eventos cardiovasculares durante la práctica deportiva, especialmente en personas sedentarias o con factores de riesgo.
Por eso, quienes llevan mucho tiempo sin hacer ejercicio o presentan antecedentes médicos deberían realizar un control antes de volver a jugar. Más allá de la edad, existen síntomas que nunca deben pasarse por alto. Ante cualquiera de estas señales, se debe suspender inmediatamente la actividad física y consultar con un profesional:
- Dolor u opresión en el pecho.
- Falta de aire desproporcionada al esfuerzo.
- Palpitaciones intensas o irregulares.
- Mareos o sensación de desmayo.
- Desmayo durante o después del ejercicio.
- Fatiga extrema fuera de lo habitual.
- Náuseas o sudor frío sin causa aparente.

Para finalizar, el médico resumió cuáles son las claves para disfrutar del fútbol de manera segura: “Llegar preparado —descansado, hidratado y con una adecuada entrada en calor—, escuchar al cuerpo ante cualquier síntoma inusual y aumentar la intensidad de manera progresiva, sin exigirse al máximo desde el inicio”. De esta manera, volver a las canchas puede convertirse en una oportunidad para mejorar la salud y disfrutar del deporte, siempre que se haga con la preparación y los cuidados adecuados.

















