
El té de lavanda se destaca por sus propiedades relajantes y calmantes, que ayudan a disminuir la ansiedad y facilitar la conciliación del sueño. Elegido por las personas que se fijan en cada detalle de su alimentación para tener una vida más sana y saludable, esta infusión logra captar la atención de un público cada vez más amplio.

Pensado para después de comer, puede ayudar a mejorar la digestión, facilitar el sueño e incluso calmar la mente reduciendo la ansiedad. El té de lavanda quiere quedarse con el lugar de sus competidores ya conocidos y desplazar a las bebidas que incluyen cafeína o teína.
Con un historial de siglos pasados, la lavanda tuvo un uso e importancia siempre ligado al bienestar en general. Principalmente por sus características relajantes, se la utilizaba como medicina para sanar heridas, dolencias intestinales o diversos tipos de dolores corporales. Con el paso del tiempo y con el desarrollo de diferentes terapias alternativas, la lavanda fue adoptada por la aromaterapia para reducir el estrés, la ansiedad y ayudar a conciliar mejor el sueño de los pacientes.

Té en hebras. Foto: Unsplash.
Cuáles son las propiedades de la lavanda
Un estudio publicado por la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos demostró que el té de hierbas de lavanda puede reducir la ansiedad y la depresión en personas de edades más avanzadas.
La investigación se realizó con 60 adultos mayores durante dos semanas, quienes consumieron dos gramos de té de lavanda dos veces al día. Los resultados mostraron que esta infusión ayudó a disminuir los niveles de depresión y ansiedad notablemente en comparación al inicio del estudio. Por su bajo costo y fácil obtención, los investigadores recomendaron utilizarlo como complemento en el tratamiento de este tipo de condiciones mentales y las que estén ligadas al estrés.

La preparación del té de lavanda
Para preparar el té de lavanda, se recomienda usar media cucharadita de flores secas o frescas por cada 250 ml de agua. Se agrega agua hirviendo a las flores en un recipiente y se deja reposar de tres a cinco minutos antes de consumirlo. Se puede añadir limón o miel a gusto. Sin embargo, se aconseja no excederse en el consumo, ya que la lavanda tiene aceites esenciales que pueden producir problemas gástricos y cefaleas.
¿Dónde se puede conseguir lavanda? Comúnmente se la puede encontrar en dietéticas, y después de comprarla hay que almacenarla en frascos o bolsas herméticas, para tratar de evitar la humedad o la contaminación que puede llegar a recibir. Un dato que no es menor a la hora de comprar lavanda, es que debemos asegurarnos de que provenga de fuentes agroecológicas y sea apta para el consumo. No se recomienda recolectarla directamente de la naturaleza, ya que podría contener pesticidas o estar contaminada por animales o por los vehículos que transitan en la vía pública.
El té de lavanda es seguro para la mayoría de las personas adultas siempre que se consuma con moderación. Sin embargo, ciertos grupos deben tener precaución o evitar su ingesta. Esto incluye a niños y mujeres embarazadas y en período de lactancia, ya que los principios activos de la lavanda pueden afectar al bebé debido a la concentración de los aceites esenciales. En todos los casos, es importante consultar a un profesional de la salud antes de consumirlo para recibir asesoramiento personalizado, ya que las necesidades de cada persona son diferentes.



















