
Durante años se pensó que el gimnasio, las rutinas de entrenamiento y el ejercicio de alto rendimiento estaban asociados con la vida saludable y la longevidad. Sin embargo, un investigador estadounidense llamado Dan Buettner, especializado en el estudio de las poblaciones más longevas del mundo, plantea una mirada diferente.
Buettner es conocido por sus investigaciones sobre las denominadas “Zonas Azules”, regiones en las que se concentra una cantidad particularmente elevada de personas que alcanzan edades avanzadas. A partir de su análisis, encontró un patrón que se repite: los habitantes no necesariamente siguen rutinas estrictas, sino que permanecen activos buena parte del día.

En este sentido, él infiere que una de las claves está en conseguir que el movimiento forme parte de la vida cotidiana y no sea solamente una actividad que se realiza durante una hora en el gimnasio.
Caminar y mantener una vida activa: el hábito que recomienda el experto en longevidad
Según Buettner, las personas que viven más años suelen mantenerse activos a lo alargo de todo el día. Caminar para trasladarse, trabajar en el jardín, subir escaleras, realizar tareas domésticas o desplazarse sin depender permanentemente del automóvil son algunas de las actividades que mantienen activo al organismo.
“La gente que más vive se mueve de forma natural”, sostuvo el investigador al describir los hábitos observados en las Zonas Azules. Según explicó, sus habitantes pueden alcanzar el equivalente a 10.000 o 12.000 pasos diarios, pero no necesariamente porque se propongan cumplir una determinada meta, sino porque su entorno los lleva a caminar y permanecer en movimiento.

La diferencia es que la actividad física no aparece como una obligación dentro de la jornada, sino que está integrada a las tareas habituales de la rutina. De hecho, entre las actividades que Buettner destaca se encuentra caminar, una práctica sencilla que puede incorporarse a prácticamente cualquier rutina.
El especialista sostiene que no es necesario correr maratones ni realizar entrenamientos extremos para mantenerse activo. Caminar para hacer compras, bajarse antes del transporte público, elegir las escaleras en lugar del ascensor o salir a dar un paseo son pequeñas decisiones que permiten sumar movimiento a lo largo del día.
Además, caminar tiene la ventaja de que puede adaptarse a diferentes edades y niveles de condición física. La intensidad y la duración, por supuesto, deben adecuarse a las posibilidades de cada persona. “Un paseo diario aporta aproximadamente el 90% de los beneficios de entrenar para una maratón”, señaló.

La jardinería, otra actividad vinculada con la longevidad
Buettner también señala a la jardinería como una forma sencilla de mantenerse activo. Cuidar plantas, trabajar la tierra, trasladar elementos, agacharse y volver a levantarse implica realizar distintos movimientos durante la jornada.
Pero el beneficio no se limita al componente físico. Según el investigador, pasar tiempo en un jardín también puede ayudar a reducir el estrés y favorecer el contacto con alimentos frescos cuando se cultivan frutas, verduras o hierbas aromáticas.
De esta manera, actividades que muchas veces se consideran simplemente tareas domésticas o pasatiempos pueden convertirse también en oportunidades para evitar largos períodos de sedentarismo.
“Si querés vivir más tiempo sin ir al gimnasio, estas son dos formas eficaces y muy sencillas. Las personas más longevas del mundo no hacen ejercicio: viven en entornos que las animan a moverse de forma natural”, cerró.


















