El fenómeno de El Niño continúa fortaleciéndose en el océano Pacífico y amenaza con convertirse en uno de los episodios más intensos registrados durante las últimas décadas. La velocidad con la que aumentó la temperatura del agua llevó a que volviera a utilizarse una denominación tan impactante como inquietante: “El Niño Godzilla”.
Este término se emplea popularmente para describir episodios de magnitud extraordinaria, capaces de alterar las lluvias, las temperaturas y la circulación atmosférica a miles de kilómetros del Pacífico. Los últimos pronósticos indican que el evento seguirá ganando fuerza y podría alcanzar su punto máximo hacia finales de 2026.
Qué es El Niño Godzilla y por qué se llama así
La expresión “El Niño Godzilla” cobró notoriedad durante el episodio de 2015 y 2016, uno de los más intensos de las últimas décadas. La comparación con el gigantesco monstruo cinematográfico buscaba transmitir la enorme dimensión que podía adquirir el fenómeno y la amplitud de sus consecuencias.
La investigadora María Luisa Machain Castillo, del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la Universidad Nacional Autónoma de México, explicó que lo sucedido en el Pacífico ecuatorial puede tener repercusiones en todo el planeta. En sus versiones extremas, el fenómeno puede causar lluvias devastadoras, sequías severas y alteraciones profundas en los ecosistemas marinos.

Sin embargo, denominarlo “Godzilla” no significa que todos sus efectos serán catastróficos ni que se producirán con la misma intensidad en todas partes.
Por qué El Niño puede cambiar el clima mundial
El Niño es la fase cálida de un patrón climático natural conocido como El Niño-Oscilación del Sur, o ENOS. Se produce cuando las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial central y oriental registran temperaturas superiores a las habituales durante varios meses y modifican la interacción entre el océano y la atmósfera.
Este fenómeno suele aparecer de manera irregular cada dos a siete años. Sus efectos, sin embargo, no quedan limitados al océano: el calentamiento altera los vientos y redistribuye la humedad, lo que puede provocar lluvias torrenciales e inundaciones en algunas regiones, mientras que otras quedan expuestas a sequías prolongadas y temperaturas extremas.
Su impacto depende de la época del año, la posición geográfica y la interacción con otros factores climáticos presentes en los océanos Atlántico e Índico. Aun así, cuanto más intenso es El Niño, mayores son las probabilidades de que se produzcan alteraciones significativas.
Alerta por El Niño Godzilla: cuándo alcanzaría su máxima intensidad
La Organización Meteorológica Mundial señaló que existe una alta probabilidad de que El Niño permanezca activo entre septiembre y noviembre de 2026 y durante el trimestre comprendido entre diciembre de 2026 y febrero de 2027. Los modelos anticipan que continuará fortaleciéndose hasta alcanzar su apogeo hacia finales de año.

Por su parte, el Centro de Predicción Climática de la NOAA calculó más de un 90% de probabilidades de que el episodio alcance una intensidad muy fuerte durante el otoño y el invierno del hemisferio norte. Además, estimó en un 75% la posibilidad de que entre octubre y diciembre alcance una magnitud histórica, superior a la de los eventos incluidos en sus registros desde 1950.
Las mediciones muestran un calentamiento acelerado. Durante agosto, el índice Niño 3.4 llegó a ubicarse 1,8 °C por encima del promedio, mientras que en sectores del Pacífico ecuatorial oriental las anomalías superaron los 3 °C. Bajo la superficie también se detectó una enorme reserva de calor, una señal que mantiene encendidas las alarmas.














