
A las puertas de un nuevo cruce en el Mundial 2026, el archivo rescata una historia que mezcla fútbol, contexto histórico y una curiosidad que quedó grabada a fuego en la memoria del deporte argentino. Porque el único antecedente oficial entre la Selección Argentina y Austria no solo data de hace 68 años: además, está marcado por un insólito detalle que convirtió aquella tarde en Suecia 1958 en una de las más singulares de todos los tiempos.
El próximo enfrentamiento en suelo estadounidense romperá una paridad estadística que se arrastra desde hace casi siete décadas. Para encontrar el único registro previo hay que remontarse al Mundial de Suecia 1958, un torneo que el fútbol argentino recuerda con dolor bajo el rótulo del “Desastre de Suecia”, pero que, paradójicamente, guardó un episodio tan curioso como inolvidable.
El antecedente entre Argentina y Austria: una historia única en los Mundiales
La Argentina llegó a ese Mundial envuelta en grandes expectativas. Venía de brillar en el Sudamericano de 1957 con los legendarios “Caras Sucias”, un equipo que había enamorado por su talento y creatividad. Sin embargo, detrás de esa ilusión se escondía una deuda estructural: el aislamiento internacional de 24 años, producto de conflictos institucionales, boicots deportivos y las secuelas de la Segunda Guerra Mundial.

Esa desconexión pasó factura de inmediato. El debut frente a Alemania Federal fue un golpe de realidad, con derrota 3-1. Así, el segundo partido, el 11 de junio de 1958 en el estadio Ryavallen de Borås frente a Austria, se transformó en una verdadera final anticipada. Pero antes del pitazo inicial ocurrió lo impensado. El árbitro Joachim Gulde advirtió que los uniformes podían confundirse en la televisión en blanco y negro. La FIFA exigió un cambio inmediato, aunque Argentina no tenía camiseta alternativa disponible.
La camiseta amarilla de Argentina en Suecia 1958: el episodio más curioso
Frente a esa situación límite, apareció una solución inesperada. El club local IFK Borås cedió su indumentaria titular, y la “Albiceleste” saltó al campo de juego vestida completamente de amarillo, con detalles negros. Bajo una camiseta prestada y ajena a su histórica identidad, el equipo capitaneado por Pedro Dellacha protagonizó uno de los capítulos más extraños del fútbol mundialista.

Y lejos de jugarle en contra, el cambio pareció darle impulso al equipo. Austria abrió el marcador a los 9 minutos a través de Wilhelm Kreuz, pero Argentina reaccionó. Orestes Omar Corbatta igualó de penal a los 37 del primer tiempo. En el complemento, la calidad individual inclinó la balanza: Edgardo Menéndez marcó el 2-1 a los 56 minutos y Ludovico Avio selló el 3-1 definitivo a los 59.
Fue una victoria sólida y con carácter, que incluyó nombres emblemáticos como Amadeo Carrizo, Néstor “Pipo” Rossi, José Varacka y Ángel Labruna, quien disputaba el torneo con 39 años. En el lado austríaco aparecía Ernst Happel, futuro referente mundial como entrenador.
Del “Desastre de Suecia” al reencuentro en el Mundial 2026
A pesar de ese triunfo, el destino de la Selección en el torneo ya estaba marcado. En la última fecha, Argentina sufrió una goleada 6-1 ante Checoslovaquia, que decretó la eliminación temprana.

El regreso al país fue traumático: el plantel fue recibido con insultos y monedazos en Ezeiza, en una escena que reflejó la decepción colectiva. Aquel Mundial dejó una huella profunda y generó cambios estructurales en la manera de entrenar, competir y entender el fútbol en la Argentina.
Sin embargo, entre la frustración general, aquella victoria ante Austria quedó como un recuerdo singular. No solo fue el único antecedente oficial entre ambos seleccionados, sino también el día en que la “Albiceleste” dejó de lado sus colores tradicionales para vestir de amarillo.
Hoy, con el nuevo cruce en el Mundial 2026 en el horizonte, esa historia vuelve a escena. Porque más allá de los resultados, el fútbol también se construye con episodios inesperados. Y aquel partido en Borås sigue siendo una de las páginas más curiosas de la historia argentina en los Mundiales.











