El pez dorado que predice los resultados del Mundial 2026 y se volvió viral: la historia de Swimbappé, el nuevo Pulpo Paul

Este curioso animal se convirtió en una inesperada atracción en Canadá al predecir resultados de la Copa del Mundo desde su acuario con forma de cancha. Con una alta tasa de aciertos y una puesta en escena que cautiva al público, el fenómeno recuerda a los famosos “oráculos animales” de otras ediciones del torneo.

Swimbappé, el pez dorado que hace predicciones de partidos del Mundial en el centro de Toronto.
Swimbappé, el pez dorado que hace predicciones de partidos del Mundial en el centro de Toronto. Foto: REUTERS
+ Seguir en Google+ Seguinos en Noticias

El Mundial 2026 no solo genera pasión en las canchas: en Toronto, un pequeño pez dorado acapara miradas y genera conversación diaria entre fanáticos. Se trata de Swimbappé, un animal que pronostica ganadores de los partidos desde un acuario diseñado como estadio y ubicado en pleno centro de la ciudad.

Cada jornada, el pez se ubica en el centro del tanque, mientras se exhiben las banderas de los equipos en competencia. Ante la mirada de curiosos y oficinistas que se detienen en la vereda, nada hacia uno de los lados y define su predicción, en una escena que ya se volvió rutina.

El fenómeno no tardó en crecer. La puesta en escena incluye cuenta regresiva, público expectante y reacciones inmediatas, lo que convirtió a Swimbappé en un pequeño evento urbano que acompaña el ritmo del torneo.

Swimbappé, el pez dorado que hace predicciones de partidos del Mundial en el centro de Toronto. Video: REUTERS

Un acuario convertido en estadio y espectáculo callejero

El proyecto surgió como una idea creativa para conectar con el clima mundialista. El pez vive en un tanque ambientado como campo de fútbol, instalado frente a un edificio de oficinas, donde el tránsito de personas garantiza visibilidad constante.

Detrás de la iniciativa está un equipo creativo que buscó generar una experiencia interactiva. Tras evaluar decenas de nombres, finalmente eligieron uno inspirado en Kylian Mbappé, figura internacional del fútbol.

Precisión sorprendente y límites acuáticos

Más allá de lo anecdótico, Swimbappé se destaca por su alto nivel de aciertos: ha acertado en 14 ocasiones y fallado solo en cuatro, un registro que alimenta su fama.

Sin embargo, hay un detalle que complica sus habilidades: los empates. Según sus impulsores, el pez tiene dificultades para reflejar ese resultado, ya que su comportamiento no permite una señal clara para esa posibilidad.

Un pez dorado oranda llamado Swimbappé nada junto a una pelota de fútbol en miniatura dentro de un tanque diseñado como un campo de juego, situado frente a un edificio de oficinas en Toronto, Ontario, Canadá, el 19 de junio de 2026. Swimbappé, bautizado en honor al capitán de la selección francesa Kylian Mbappé, se ha convertido en una atracción local al realizar predicciones diarias de los partidos del Mundial desde su campo submarino.
Swimbappé, el pez dorado que hace predicciones de partidos del Mundial en el centro de Toronto. Foto: REUTERS

La tradición de los “oráculos animales” en los mundiales

La propuesta se inscribe en una tradición que incluye figuras como el famoso Pulpo Paul, que predijo resultados en Sudáfrica 2010, así como otros animales que ganaron notoriedad en distintas competiciones.

En esta edición, también surgieron figuras curiosas como patos o mascotas que acompañan celebraciones, reforzando el costado lúdico y cultural que rodea al fútbol global.

Un fenómeno que moviliza a la ciudad

La repercusión local es impactante. Grupos de estudiantes, trabajadores y turistas se detienen a observar las decisiones del pez, mientras algunos ya lo consideran una especie de amuleto del torneo.

En una de las últimas predicciones, incluso se animó a elegir a un equipo menos favorito, lo que generó sorpresa entre los presentes y reforzó su carácter impredecible.

El éxito de Swimbappé confirma que el Mundial trasciende el deporte y se convierte en experiencia social. En Toronto, un simple pez logró capturar ese espíritu y transformarlo en un espectáculo cotidiano que no deja de crecer.