
Todo el Mundial 2026 estuvo acompañado de rituales que se repiten en millones de hogares: reuniones con amigos o familia, camisetas de la Selección argentina, cábalas y, por supuesto, picadas para acompañar los partidos.
Sin embargo, cuando las horas frente a la pantalla se extienden, también suelen aparecer algunos excesos que pueden traducirse en pesadez, malestar digestivo y una alimentación desequilibrada.
La buena noticia es que disfrutar de una picada no implica necesariamente renunciar a una alimentación saludable.

Según explica la Lic. Patricia Mariela Chavez (MN 10039 – MP 6252), una estrategia útil consiste en adaptar la propuesta gastronómica según el horario del partido.
Cuando la picada también puede ser almuerzo
Para el encuentro con Inglaterra, que coincide con las primeras horas de la tarde, la picada puede convertirse en una comida completa y equilibrada. “Una buena opción es incluir alimentos que aporten proteínas, vegetales, hidratos de carbono y grasas saludables”, señala la especialista. Para ello pueden incorporarse mini sándwiches o wraps integrales con atún, huevo, pollo o queso, acompañados por vegetales frescos, hummus de garbanzos, aceitunas y frutas de estación.
De esta manera, la picada deja de ser únicamente un acompañamiento del partido y pasa a cubrir las necesidades nutricionales de una comida principal.

Los excesos más habituales
Las reuniones futboleras suelen estar dominadas por productos ultraprocesados como papas fritas, palitos salados, maní salado, fiambres, sándwiches de miga, bebidas azucaradas y distintos productos de panadería. Si bien estos alimentos pueden formar parte ocasionalmente de la celebración, la especialista recomienda equilibrarlos con alternativas más nutritivas para evitar excesos.
Alcohol e hidratación: un punto clave
Aunque el alcohol suele ocupar un lugar destacado durante los encuentros deportivos, los especialistas recomiendan moderar su consumo y priorizar el agua como bebida principal. Una alternativa sencilla consiste en incorporar agua con gas saborizada naturalmente con rodajas de naranja, limón o pomelo, evitando así el exceso de bebidas azucaradas.
Además, una hidratación adecuada ayuda a diferenciar mejor las señales de hambre y sed, reduciendo el consumo innecesario de alimentos durante el partido.

El otro rival: el sedentarismo
No solo importa qué se come, sino también cuánto tiempo se permanece sentado. Permanecer sentado durante períodos prolongados puede generar sensación de pesadez, cansancio y molestias musculares. Por eso, la recomendación es aprovechar las pausas naturales del juego para levantarse, caminar algunos minutos, subir escaleras, estirar las piernas o realizar movimientos articulares simples.
En un Mundial no todo se juega dentro de la cancha: pequeños cambios en la alimentación, la hidratación y la actividad física también pueden marcar la diferencia para disfrutar cada partido sintiéndose mejor.










