Pequeños cambios que impactan en el bolsillo: tener una casa energéticamente eficiente provoca un ahorro considerable en las tarifas de luz y gas

En tiempos de bajas temperaturas y suba de tarifas, el uso eficiente de la energía y los electrodomésticos genera un doble beneficio para el bolsillo y el ambiente. No hace falta hacer grandes remodelaciones en el hogar, sino pequeños cambios de hábitos. Aquí una guía.

Luz, electricidad.
Luz, electricidad. Foto: Freepik
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El consumo de energía en los hogares y edificios argentinos revela una paradoja: mientras las familias destinan una porción importante de sus ingresos a pagar servicios de electricidad y gas, gran parte de esa energía se desperdicia por la falta de una adecuada aislación térmica.

Según datos del CONICET, el sector edilicio es responsable de aproximadamente el 40% del consumo de energía de la matriz nacional y del 37% de las emisiones de dióxido de carbono (CO2). La climatización —tanto calefacción en invierno como refrigeración en verano— representa el principal componente de este consumo.

Por otra parte, con la llegada de las bajas temperaturas, la demanda de energía de los hogares aumenta y se refleja directamente en las facturas de electricidad y gas.

¿Es posible reducir ese consumo sin resignar calidad de vida? Según los especialistas, una combinación de pequeñas refacciones, hábitos eficientes y tecnología adecuada permiten lograrlo.

Casa; energía; electricidad. Foto: Imagen generada con Gemini IA para Canal26.com.

Viviendas eficientes que ahorran dinero

“Las casas argentinas se construyen sin aislamiento térmico, se podría decir que estamos viviendo en cajas de cemento con aire acondicionado”, afirma Javier Maltz, presidente de la Asociación Nacional de Industrias de Materiales Aislantes (ANDIMA). “Esta realidad se traduce en un círculo vicioso: viviendas no aisladas obligan a los sistemas de climatización a trabajar de manera continua e ineficiente, disparando el consumo energético y las facturas de servicios, sin lograr necesariamente el confort térmico”, agrega.

Contrario a lo que popularmente se cree, implementar una aislación térmica eficiente no requiere inversiones prohibitivas. Según datos de ANDIMA aislar térmicamente paredes, techos y pisos se traduce en un ahorro de hasta un 70% en las facturas de luz y gas y puede disminuir el consumo de energía para calefacción y refrigeración hasta en un 35%.

En viviendas nuevas, mejorar la calidad térmica implica un incremento de apenas entre el 1% y el 1,5% sobre el costo total de construcción.

Aire acondicionado. Foto: Freepik
Cómo usar el aire acondicionado de manera eficiente durante el verano. Foto: Freepik.

Este tipo de inversión se amortiza rápidamente a través del ahorro en las facturas de energía, generando un retorno económico sostenido en el tiempo. Estudios internacionales demuestran que por cada dólar invertido en aislación térmica, se obtiene un retorno de $2.51 dólares en ahorros energéticos y mejoras en el valor de la propiedad.

En cuanto a las refacciones de viviendas usadas, “la adecuación pasiva, mediante la aislación de paredes, pisos y techos, son obras sencillas que permiten ahorros energéticos importantes”, dice el arquitecto Cristian Carnicer, docente de la Facultad de Arquitectura de la UBA. Y recomienda asesorarse bien sobre el tipo de materiales, para que el gasto en la construcción no sea mayor al ahorro que se quiere lograr. “Hoy existen materiales livianos y técnicas como la construcción en seco que son más eficientes y menos costosas que las tradicionales”, destaca.

Etiquetado de eficiencia en la construcción

Argentina cuenta con herramientas normativas que promueven la eficiencia energética en la construcción. “Desde 2010, la Norma IRAM 11.900 establece un sistema de etiquetado de eficiencia energética para las viviendas, permitiendo a los habitantes conocer el desempeño térmico de una propiedad antes de adquirirla o alquilarla. Si bien su aplicación es aún voluntaria, representa un avance importante hacia la transparencia y la toma de decisiones informadas”, comenta Maltz.

Subsidio a la luz y al gas. Foto: Ente Regulador Salta

Sin embargo, la normativa por sí sola no es suficiente. Es fundamental que tanto el sector público como el privado, junto a la ciudadanía, comprendan que el ahorro de energía no implica privaciones ni sacrificios en el confort. Por el contrario, una vivienda bien aislada ofrece mayor confort térmico, menores costos operativos y un menor impacto ambiental.

La aislación térmica eficiente no solo reduce las facturas de energía de las familias, sino que también alivia la presión sobre la matriz energética nacional, disminuye las emisiones de gases de efecto invernadero y contribuye a la seguridad energética del país.

Consejos para usar eficientemente los electrodomésticos

1. Mantener una temperatura estable

Uno de los errores más frecuentes es configurar la calefacción en temperaturas excesivamente altas. Los expertos recomiendan mantener los ambientes entre 20°C y 24°C, un rango que permite conservar el confort térmico evitando consumos innecesarios.

2. Evitar pérdidas de calor

Puertas y ventanas mal selladas pueden generar pérdidas significativas de temperatura. Utilizar burletes, cerrar correctamente las aberturas y aprovechar la luz solar durante el día son medidas simples que ayudan a reducir la demanda energética.

3. Apagar y desenchufar los equipos que no se usan

Dejar equipos innecesariamente conectados representa el 16% del consumo de los hogares El llamado “consumo fantasma” que se produce al dejar los dispositivos en “stand by” (cuando están apagados pero mantienen una luz roja), puede evitarse al desenchufarlos, lo que a su vez alarga su vida útil.

4. Elegir equipos con tecnología Inverter

La tecnología “Inverter” permite que los equipos regulen automáticamente su funcionamiento para mantener una temperatura constante, evitando los picos de consumo asociados al encendido y apagado continuo.

5. Realizar mantenimiento periódico

La limpieza regular de filtros y conductos, tanto en equipos de aire acondicionado como en estufas a gas, mejora su rendimiento y evita que trabajen con un esfuerzo mayor al necesario.

6. Aprovechar funciones inteligentes

Los temporizadores, modos ECO y sistemas de programación permiten utilizar los equipos únicamente cuando son necesarios, reduciendo horas de funcionamiento innecesarias.

7. Optimizar el uso del lavarropas

El lavado también representa una parte importante del consumo energético del hogar, especialmente cuando se utilizan temperaturas elevadas o cargas incompletas.

Se recomienda aprovechar la capacidad total del equipo, elegir programas eficientes y priorizar ciclos de lavado adecuados para cada tipo de prenda.

8. Revisar la etiqueta de eficiencia energética antes de comprar

Al momento de renovar un electrodoméstico, la etiqueta de eficiencia energética puede marcar una diferencia significativa en el gasto mensual. Los productos con clasificación A o superior suelen ofrecer mejores niveles de rendimiento con menor consumo.

En un contexto donde los servicios representan una porción cada vez más importante del presupuesto familiar, la eficiencia energética dejó de ser únicamente una cuestión ambiental para convertirse en una herramienta concreta de ahorro cotidiano.