
A la compleja situación que atraviesa la industria nacional, cuyo índice de producción continúa reflejando una importante caída general, ahora se suma el problema de cada invierno: el suministro de gas. En este complicado contexto, ya se habla de “la ley de la jungla energética”.
En medio de una de las épocas más frías del año, gran cantidad de fábricas de Argentina están siendo fuertemente golpeadas por las restricciones, las cuales “afectan la continuidad operativa de industrias que dependen de este insumo esencial para producir. Estamos hablando de plantas que deben reducir actividad, reorganizar procesos, incumplir programas de entrega o asumir costos extraordinarios”, según señalaron desde la Unión Industrial de Córdoba (UIC).
En varias compañías, la baja del transporte firme de gas comenzó reduciendo el suministro un 50%, lo que provoca un nuevo impacto negativo a las actividades habituales, ya afectadas por el contexto económico actual. “Ni ellos saben cuándo se va a levantar la restricción”, indican empresarios de distintos rubros sobre las distribuidoras y comercializadoras.
Además, afirman que el problema no es de producción, sino de transporte, ya que la infraestructura actual no alcanza para abastecer con oferta local los picos de demanda de solo tres meses al año, y construirla no resulta rentable.

“La industria no puede producir en la ley de la jungla energética. Estamos hablando de plantas que deben reducir actividad, reorganizar procesos, incumplir programas de entrega o asumir costos extraordinarios”, indicó la UIC.
Según las últimas informaciones, las restricciones del suministro podrían extenderse por más de 20 días y sólo las empresas con contrato firme podrían contar con el “beneficio” de obtener más gas a medida que suba la temperatura. Y esto representa, claramente, otro impacto negativo para la ya golpeada industria nacional. En ese sentido, adelantan que la medida podría terminar judicializada, por incumplimiento de contratos vigentes y falta de seguridad jurídica.
En los últimos tiempos, el Estado dejó de comprar y distribuir GNL subsidiado para el sector productivo, por lo que aquel que quiera gas extra deberá comprarlo a precio internacional.
En este contexto, desde distintas empresas aseguran que distribuidoras y comercializadoras están ofreciendo gas por sobre la restricción a un precio de casi 27 dólares el millón de BTU contra los poco más de 3 dólares que figuran en los contratos, es decir casi 9 veces más del precio establecido.
Dado que, de manera oficial, fue trasladado al sector privado el costo de este gas importado, las fábricas afirman que no tienen otra alternativa que mantener sus líneas de producción frenadas o reducidas al mínimo. “Es imposible convalidar tarifas internacionales inviables para nuestra matriz de costos”, advierten con gran preocupación.
Desde la UIA (Unión Industrial Argentina) afirman que los cortes ya golpearon a cientos de fábricas en todo el país, en un contexto marcado por el aumento del consumo residencial. A su vez, señalaron que la situación afecta a la mayoría de las empresas del sector, que no tienen margen para absorber el mayor costo del gas.
Frente a esta situación, se presentaron dos propuestas: una fue pedir que el sobrecosto se reparta entre toda la demanda y no solo sobre la industria, pero la respuesta fue que los sobrecostos de la energía debían absorberlos los privados.
Por otro lado, se elevó el pedido de dividir en partes iguales la diferencia entre los 23 dólares del gas importado y el valor local de 4,5 dólares, con el Gobierno absorbiendo la mitad como subsidio. La idea fue rechazada.

Por su parte, la Unión Industrial del Gran La Plata, lanzó un comunicado firmado por su presidente Alejandro Campodónico donde enfatizó las “graves consecuencias” de la medida para la industria del ladrillo hueco, que depende de manera directa y constante del suministro de gas natural.
La situación en el interior
Además de Buenos Aires, en Córdoba, Santa Fe, Jujuy, Salta y Tucumán ya llegan a entre 500 y 600 las industrias afectadas por las restricciones e interrupciones de gas, incluso sobre contratos firmes y semifirmes.
Las empresas insistieron en que las alternativas a las que pueden acceder para hacerse del gas elevan de tal manera los costos que, en muchos casos, conviene frenar la producción.
“Las grandes empresas industriales de Salta sufren, desde las 6 de la mañana del jueves 2 de julio, una restricción del 100% en el suministro de gas natural, luego de haber soportado durante la semana previa limitaciones del 50%”, explicó el presidente de la UIA salteña, Eduardo Gómez Naar.
Desde la Unión Industrial de Tucumán, informaron que el más crítico corresponde a Cascia, productora de gases para la industria y la salud, que pese a haber contratado un esquema “fijo” opera con restricciones, “con consecuencias directas sobre la provisión de oxígeno al sistema público de salud”, detalló la entidad.
















