
A la compleja situación que atraviesa la industria nacional, cuyo índice de producción continúa reflejando una importante caída general, ahora se suma el problema de cada invierno: el suministro de gas.
Aunque las marcas de temperaturas de los últimos días no fueron las de un frío extremo, gran cantidad de fábricas de Argentina ya están siendo fuertemente golpeadas por las restricciones.
En varias compañías, la baja del transporte firme de gas comenzó la semana pasada, reduciendo el suministro un 50%, lo que provoca un nuevo impacto negativo a las actividades habituales, ya afectadas por el contexto económico actual.
“Ni ellos saben cuándo se va a levantar la restricción”, indican empresarios de distintos rubros sobre las distribuidoras y comercializadoras.
Según las últimas informaciones, las restricciones del suministro podrían extenderse entre 20 y 30 días más y sólo las empresas con contrato firme podrían contar con el “beneficio” de obtener más gas a medida que suba la temperatura. Según los pronósticos oficiales del tiempo, ninguna de estas mejoras llegaría durante el resto de los días de esta semana ni tampoco en el inicio de la próxima. Y esto representa, claramente, otro impacto negativo para la ya golpeada industria nacional.

En los últimos tiempos, el Estado dejó de comprar y distribuir GNL subsidiado para el sector productivo, por lo que aquel que quiera gas extra deberá comprarlo a precio internacional.
En este contexto, desde distintas empresas aseguran que distribuidoras y comercializadoras están ofreciendo gas por sobre la restricción a un precio de casi 27 dólares el millón de BTU contra los poco más de 3 dólares que figuran en los contratos, es decir casi 9 veces más del precio establecido.
Dado que, de manera oficial, fue trasladado al sector privado el costo de este gas importado, las fábricas afirman que no tienen otra alternativa que mantener sus líneas de producción frenadas o reducidas al mínimo. “Es imposible convalidar tarifas internacionales inviables para nuestra matriz de costos”, advierten con gran preocupación.
Desde la UIA (Unión Industrial Argentina) afirman que los cortes ya golpearon a más de 130 fábricas en todo el país, en un contexto marcado por el aumento del consumo residencial.
En el NOA, la Unión Industrial de Salta indicó que esa provincia enfrentará una reducción cercana al 35% en la capacidad firme asignada a las industrias por el reordenamiento de la Secretaría de Energía.

En Tucumán, las industrias están afectadas con una restricción del 70% en su abastecimiento y en los próximos días pasan a Rampa 0, que es un corte gradual para evitar que se afecten equipos. El ministro de Economía y Producción de Tucumán, Daniel Abad, le envió una nota a la Secretaría de Energía, a cargo de María Carmen Tettamanti, en la que plantea que, aunque todavía “no se han registrado temperaturas extremas que justifiquen una situación de emergencia, el norte resulta ser nuevamente el principal damnificado”.
Otra situación particular con provisión reducida es la de firmas que producen oxígeno medicinal. Desde la industria advirtieron que un eventual corte total del suministro comprometería la provisión destinada a hospitales, por lo que el mantenimiento del servicio resulta estratégico para el sistema sanitario.
El sector de los cítricos también se muestra en alerta y cuestiona los precios internacionales del gas, remarcando que representan “una pérdida pura que destruye la competitividad y resulta imposible de trasladar a valor final de los productos de exportación”. Y agrega que “el freno total o parcial de la industria del limón paralizará las exportaciones y el ingreso de divisas en el momento más crítico de una zafra que es netamente estacional”.
No se trata de un sector específico. Son las fábricas argentinas las que por estas horas intentan encontrar una salida a un problema que, lejos de acercarse a una solución, se acentúa año tras año.















