
Tras la retracción registrada en mayo, la actividad económica volvió a terreno positivo en junio tras anotar un repunte mensual impulsado casi de forma exclusiva por la performance de los sectores primarios y extractivos. La medición del INDEC mostró una aceleración interanual consolidada por los rubros de pesca, minería y agro, que lograron compensar las caídas en la administración pública y los servicios básicos en medio de un escenario que los especialistas definen como un comportamiento de “serrucho” con ritmos de recuperación dispares, según el sector productivo.
El informe oficial detalló que doce de los quince sectores analizados mostraron variaciones positivas respecto al mismo mes del año previo. El renglón de Pesca lideró las subas con un incremento interanual del 247,6%, escoltado por Explotación de minas y canteras, que registró un avance del 15,6%. En conjunto, la minería y la actividad agropecuaria (+4,6%) aportaron 1,1 puntos porcentuales al crecimiento del índice general.
En la vereda opuesta, tres sectores mostraron contracciones interanuales: Administración pública y defensa (-1,5%), Electricidad, gas y agua (-0,4%) y Enseñanza (-0,1%), restando un total de 0,1 puntos porcentuales al EMAE.
A través de sus redes sociales, el ministro de Economía, Luis Caputo, remarcó la importancia del indicador tendencia-ciclo difundido por el organismo. “El indicador tendencia-ciclo, que permite analizar la dinámica subyacente del nivel de actividad al extraer el componente irregular, creció 0,2% mensual y acumuló 27 meses consecutivos de crecimiento, resultando el ciclo expansivo más largo desde el registrado entre junio de 2009 y agosto de 2011”, destacó.
Pese a las cifras globales favorables, el análisis desagregado de las consultoras privadas expone que la recuperación no impacta de manera homogénea en la estructura productiva. Desde Equilibra, el economista Gonzalo Carrera precisó que los sectores no primarios cayeron por tercer mes consecutivo, a excepción de rebotes puntuales en finanzas e industria:
“En el desagregado, el crecimiento de minería/energía (0,4%) y pesca (arriba de 30% mensual) fue central para el crecimiento de la actividad total. Por tercer mes al hilo, los sectores no primarios volvieron a caer. Fue un mes de recuperación para la intermediación financiera (2,1%) y la industria (1,0% mensual); pero construcción y comercio continuaron cayendo (-1%)”, explicó Carrera.
Por su parte, Sergio González, jefe de Asset Management en Cohen Aliados Financieros, remarcó que el agro y la minería explicaron por sí solos el 40% del avance interanual del EMAE (1,08 de los 2,69 puntos porcentuales de incremento total). El especialista enfatizó el desafío que supone esta “doble velocidad” para la generación de puestos de trabajo:
“La diferencia importa porque los rezagados son justamente los sectores intensivos en mano de obra: industria, construcción y comercio concentran el grueso del empleo privado registrado, mientras que la minería es intensiva en capital y genera relativamente pocos puestos por unidad de producto”, analizó González.
Proyecciones del mercado y estimaciones del Banco Mundial sobre la actividad económica en Argentina
En el plano legislativo y de reformas, mientras las aprobaciones del marco laboral y fiscal avanzan en el Congreso, la puesta en marcha de herramientas como el Fondo de Asistencia Laboral (FAL) quedó postergada por razones de equilibrio fiscal. A la par, el oficialismo alista un nuevo texto técnico sobre Inocencia Fiscal para subsanar inconsistencias detectadas en la redacción vigente.
De cara al cierre del año, las estimaciones privadas y de organismos internacionales proyectan una trayectoria moderada:
- Pronósticos privados: analistas estiman una expansión promedio del PBI real del 2,7% para todo 2026, anticipando avances del 1,0% trimestral para los últimos dos períodos del año.
- Proyección del Banco Mundial: el organismo fijó sus previsiones de crecimiento para la Argentina en un 3,6% para 2026 y un 3,7% para 2027, tras ajustar a la baja los números globales producto de los conflictos en Medio Oriente, el alza en los costos de los insumos energéticos y la volatilidad de la inflación internacional.


















