
El riesgo país volvió a subir este viernes 25 de septiembre y encadenó su décima jornada consecutiva en alza, una racha que llevó al indicador por encima de los 600 puntos y volvió a poner el foco de los inversores sobre los bonos argentinos. Durante la rueda llegó a tocar los 628 puntos y finalmente cerró en 609, con una suba del 5,4% respecto del jueves.
El indicador elaborado por JP Morgan llegó a tocar los 628 puntos durante la rueda y finalmente cerró en 609 puntos básicos, lo que representó una suba del 5,4% frente al jueves. De esta manera, alcanzó su nivel más elevado desde abril y acumuló diez ruedas consecutivas en alza.
El movimiento profundizó una tendencia que se extendió durante septiembre. El riesgo país había comenzado la semana en 534 puntos básicos y acumula una suba cercana al 18,9% frente al nivel de un mes atrás. Dos meses atrás se encontraba en la zona de los 400 puntos.
En paralelo, los bonos argentinos en dólares llegaron a registrar pérdidas de hasta 2,2% durante la jornada, mientras que las acciones argentinas operadas en Wall Street también terminaron en terreno negativo. El dólar minorista, por su parte, avanzó otros cinco pesos y finalizó en $1.545.
Por qué subió el riesgo país
La escalada del riesgo país comenzó en un contexto financiero internacional más adverso marcado por la suba de las tasas de interés estadounidenses y las tensiones vinculadas con el conflicto en Medio Oriente. En las últimas ruedas, sin embargo, los análisis de mercado también incorporaron factores propios de la economía argentina.
Entre ellos aparecen los últimos datos de actividad económica y pobreza difundidos por el INDEC. El organismo informó que la actividad económica cayó 1,4% interanual en julio y que el indicador desestacionalizado retrocedió 2,9% frente a junio. Además, la pobreza alcanzó al 32,3% de las personas durante el primer semestre de 2026, mientras que la indigencia llegó al 7,5%.
Los datos se conocieron en un momento de presión sobre los títulos soberanos y alimentaron el debate entre los analistas acerca de cuánto de la caída responde a factores externos y cuánto a cuestiones propias de la Argentina.
Para Fernando Marull y Asociados, “solo una parte del salto es global”. El informe de la consultora señaló que el contexto internacional más complicado se combina con un menor ritmo de compras de reservas, el cierre del acceso a la emisión internacional y el riesgo electoral.
En ese escenario, el reporte sostuvo que “el piso del riesgo país va en ascenso” y planteó que, aunque puedan producirse períodos de recuperación, el calendario electoral comenzará a tener mayor peso a medida que avance 2027.
Por su parte, la consultora 1816 consideró que con el escenario actual, resulta difícil pensar que el Gobierno pueda regresar al mercado internacional de deuda antes de las elecciones presidenciales de 2027, una alternativa que meses atrás aparecía como una posibilidad más concreta.

Qué dicen los analistas sobre la caída de los bonos
El economista jefe de Puente, Eric Ritondale, planteó una lectura con mayor peso de los factores internacionales. Según explicó, la suba reciente del riesgo país y la presión sobre la deuda soberana responden a una combinación de elementos, donde el escenario externo funciona como principal disparador.
En su análisis también mencionó el comportamiento más débil de la actividad económica y el menor ritmo de compras netas de reservas como factores domésticos que se suman al escenario.
La diferencia de interpretaciones refleja uno de los principales interrogantes que enfrenta actualmente el mercado argentino: hasta qué punto el deterioro de los bonos responde a un cambio global en las condiciones financieras y cuánto está relacionado con las perspectivas locales.
En este sentido, Facimex señaló que los inversores también incorporan las últimas variables económicas a sus decisiones. La consultora planteó como una de las preocupaciones del mercado la posibilidad de que un menor crecimiento afecte la recaudación y modifique el escenario electoral del Gobierno.
El vínculo con las cuentas públicas es central para los inversores porque el equilibrio fiscal constituye uno de los principales pilares del programa económico de la administración de Javier Milei y del ministro de Economía, Luis Caputo. Una eventual modificación de las expectativas sobre la continuidad de las políticas económicas podría, según ese análisis, convertirse en un factor que limite las decisiones de inversión.
Diez ruedas consecutivas de suba
La velocidad de la escalada también aparece como uno de los datos centrales de la jornada. El riesgo país acumuló diez ruedas consecutivas de subas, después de haber iniciado septiembre en niveles considerablemente más bajos. El indicador se había ubicado en 533 puntos al comienzo de la semana y atravesó sucesivamente las barreras de 550 y 580 puntos antes de superar los 600.
La evolución de los bonos también muestra la presión que atraviesa la deuda argentina. Los títulos bajo legislación local llegaron a registrar bajas superiores al 2%, mientras que algunos Globales bajo legislación de Nueva York también llegaron a perder alrededor de 2,2% durante la rueda.
Además, el deterioro se produjo en un mercado internacional donde los inversores están exigiendo mayores rendimientos a los activos de renta fija. La suba de las tasas de los bonos del Tesoro estadounidense incrementó la competencia por el financiamiento y afectó particularmente a los mercados emergentes.

Las dudas sobre el financiamiento de 2027
Uno de los puntos que empieza a concentrar la atención de los inversores es la capacidad del Gobierno para refinanciar sus vencimientos y regresar al mercado internacional de deuda.
El programa financiero oficial contempla necesidades de financiamiento en moneda extranjera para 2027. Pero con los bonos argentinos operando a tasas elevadas y el riesgo país por encima de los 600 puntos, las condiciones para una eventual emisión se vuelven más exigentes.
El escenario también puede repercutir sobre provincias y empresas argentinas que buscan financiamiento externo. Un riesgo país más elevado implica un costo mayor para el soberano y puede trasladarse, con distintos niveles de impacto, al resto de los emisores argentinos.
Por lo tanto, la tensión financiera no se limita a la cotización diaria de los bonos. El nivel del riesgo país funciona también como una referencia para evaluar cuánto le cuesta al país acceder al crédito internacional y cuáles son las condiciones que debería enfrentar el Tesoro si decide volver a emitir deuda.
Con el riesgo país en 609 puntos básicos, los bonos en baja y las acciones argentinas nuevamente presionadas, el mercado termina la semana incorporando un escenario más exigente: el contexto internacional continúa siendo determinante, pero los últimos datos de actividad, pobreza, reservas y las dudas sobre el financiamiento de 2027 agregan factores propios de Argentina a una dinámica que ya lleva diez ruedas consecutivas de deterioro.













