
Mucho antes de convertirse en una de las figuras más reconocidas del cine argentino, Sofía Gala Castiglione ya daba señales de tener una personalidad muy diferente. A los 14 años tomó una decisión que sorprendió por su edad: armó su propio espacio para vivir separada de Moria Casán, aunque técnicamente seguía bajo el mismo techo.
El lugar estaba dentro de la enorme propiedad que la conductora tenía en Parque Leloir y funcionaba como una especie de pequeño departamento para la adolescente. Tenía dormitorio, baño y living, pero había un detalle llamativo: no contaba con cocina.
Un espacio completamente a su medida
En aquel momento, Sofía no buscó reproducir la decoración tradicional de una casa. Todo lo contrario. Eligió personalmente los objetos y colores que iban a formar parte de su refugio, con una estética llamativa y cargada de elementos que reflejaban sus gustos.
En las imágenes que mostró durante una entrevista en Versus, se podían ver paredes de colores intensos, cortinas con brillo, fotos, almohadones rayados y una colección de pequeños duendes. También había una presencia que se repetía en distintos sectores: las bolas de boliche.

El cantante Rodrigo también tenía un lugar especial dentro de la habitación. Varias imágenes del músico cordobés aparecían entre los objetos que Sofía había elegido para decorar el ambiente.
El dormitorio seguía la misma lógica. Una cama de dos plazas ocupaba buena parte del espacio y estaba acompañada por un gran ventanal con vista al jardín. Un sofá cama y una tela de tul colocada sobre el techo terminaban de darle al cuarto una apariencia poco convencional.
La estrategia de Sofía para que Moria no la molestara
Vivir dentro de la casa de su mamá no significaba que quisiera tenerla permanentemente cerca. Uno de los principales motivos por los que había armado aquel espacio era para contar con cierta intimidad.
Sofía explicó que solía cerrar la puerta con llave para evitar que Moria subiera constantemente. Pero además había un problema: desde el jardín podía observarse el interior de la habitación.

La solución fue tan simple como efectiva. Cuando quería mirar hacia afuera, dejaba las cortinas abiertas; cuando prefería que nadie pudiera verla, simplemente las cerraba.
La situación incluso generó una broma durante la entrevista. Ante el comentario de que desde el jardín podían espiarla, Sofía respondió: “De acá espío todo. Y cuando no quiero que vea, bajo la cortina”.
Moria veía en ella una versión todavía más despierta de sí misma
La relación entre ambas también quedó expuesta durante aquella emisión por Telefe. Moria hablaba de su hija con admiración y destacaba especialmente su carácter, su inteligencia y la personalidad que había construido desde muy chica.

“Dicen que es igualita a mí y me supera mentalmente. Tengo un cloncito maravilloso, la amo”, expresó la artista. La escena rememora una etapa muy temprana de Sofía Gala, cuando todavía era una adolescente pero ya buscaba diferenciarse y tener un espacio propio.


















