
La bancada de La Libertad Avanza en la Legislatura porteña presentó un proyecto de ley que busca cambiar por completo las reglas para la venta de bebidas alcohólicas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La propuesta, firmada por el legislador Juan Ignacio Fernández, busca derogar los límites de horario y de tipo de local que rigen actualmente en el Código de Habilitaciones y ya fue ingresada en la Comisión de Desarrollo Económico y Mercosur.
Hoy en día, los comercios porteños solo pueden vender alcohol para llevar entre las 8 y las 22, los envíos a domicilio tienen como tope la medianoche y está totalmente prohibida la venta y el consumo dentro de locales entre las 5 y las 10 de la mañana. Además, los kioscos y maxikioscos cuentan con un bloqueo permanente para vender o enviar alcohol a cualquier hora, algo que sí pueden hacer los supermercados o restaurantes en sus franjas habilitadas.
El proyecto apunta a borrar los artículos 1.1.1, 1.1.3 y 1.1.4 para liberar el mercado por completo y que cada negocio maneje sus ventas sin la tutela del Estado. “El Estado no posee legitimidad para ejercer un rol paternalista que pretenda proteger al individuo de sus propias elecciones”, indica el expediente entre sus argumentos centrales, y acusaron que las trabas “asumen una incapacidad injustificada que vulnera el principio de autonomía de la voluntad”.

La Libertad Avanza quiere eliminar las restricciones de horarios para vender alcohol en CABA: los puntos clave del proyecto
Uno de los puntos clave del texto apunta a la diferencia de trato que sufren los pequeños comerciantes de barrio frente a las grandes cadenas o locales gastronómicos. “El Estado otorga así privilegios para ciertos sectores -supermercados y locales gastronómicos- mientras prohíbe arbitrariamente a otros -kioscos- ejercer la misma actividad comercial”, expuso el proyecto impulsado por el bloque libertario.
Según el documento, la experiencia en la calle demostró que las trabas de horario “incentivan la corrupción administrativa e imponen al comerciante funciones de control que exceden su rol”, sumado a que “el incumplimiento sistemático evidencia la inviabilidad de la medida”.

“Las prohibiciones horarias no se dirigen efectivamente hacia quienes presentan conductas problemáticas, sino que afectan a ciudadanos adultos responsables, mientras generan canales informales incontrolables”, indicaron desde La Libertad Avanza.
Finalmente, el argumento económico se apoya en el ritmo nocturno y turístico que caracteriza a la Ciudad de Buenos Aires. Desde el bloque oficialista afirmaron que “se permitirá incrementar el volumen de transacciones comerciales formales, con efectos positivos en la recaudación tributaria indirecta”.





















