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Peregrinación de Luján: el motivo por el que comienza en Liniers, su vínculo con San Cayetano y el origen de la tradición

La multitudinaria caminata hacia la Basílica de Luján nació en uno de los momentos más convulsionados de la Argentina. La elección de Liniers como punto de partida esconde una profunda conexión con San Cayetano, la fe popular y el mundo del trabajo.

Peregrinación a Luján. Foto: NA
Peregrinación a Luján. Foto: NA
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Cada año, miles de personas recorren cerca de 60 kilómetros desde Liniers hasta la Basílica de Nuestra Señora de Luján. Algunos caminan para cumplir una promesa, otros para agradecer o pedir por trabajo y salud. Sin embargo, no todos conocen el motivo por el que la peregrinación comienza en ese barrio porteño.

La actual Peregrinación Juvenil a Luján nació el 25 de octubre de 1975, cuando alrededor de 30.000 jóvenes se pusieron en marcha bajo el lema “La juventud peregrina a Luján por la patria”.

La convocatoria apareció en medio de una profunda crisis política, económica y social. La Argentina atravesaba una escalada de violencia y faltaban pocos meses para el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976. Frente a aquel escenario, caminar hacia Luján surgió como una manera de pedir por la paz, recuperar la esperanza y unir a una juventud dividida.

Por qué la Peregrinación a Luján sale desde Liniers

La elección de Liniers no fue casual. Allí se encuentra el Santuario de San Cayetano, uno de los principales centros de religiosidad popular de la Argentina.

Cuando se organizó la primera caminata, San Cayetano ya estaba profundamente relacionado con los trabajadores y con las familias que acudían al santuario para pedir o agradecer por “pan y trabajo”. Por esa razón, el templo representaba un lugar ideal para iniciar una manifestación religiosa de carácter popular.

Peregrinación a Luján. Foto: NA

También existía una razón geográfica. Desde Liniers, los peregrinos podían avanzar hacia el oeste por la avenida Rivadavia y continuar por diferentes localidades del conurbano bonaerense.

Durante el recorrido, nuevos grupos se incorporaban en Morón, Merlo, Moreno y General Rodríguez. Esa característica permanece vigente: numerosos fieles no realizan los 60 kilómetros completos, sino que comienzan a caminar desde distintos puntos del trayecto.

La conexión entre San Cayetano y la Virgen de Luján

La peregrinación une simbólicamente dos de las devociones más importantes del país. San Cayetano representa el pedido por el trabajo, el alimento y el bienestar familiar, mientras que la Virgen de Luján es venerada como patrona de la Argentina.

El Santuario de San Cayetano tiene una historia anterior a la peregrinación. Sus orígenes se remontan a 1875, cuando las Hermanas Hijas del Divino Salvador inauguraron una pequeña capilla y un colegio en Liniers.

La historia de San Cayetano en Liniers: origen del santuario del pan y trabajo
San Cayetano Foto: Web Santuario San Cayetano

La devoción creció especialmente durante la crisis económica de la década de 1930. En ese momento, el sacerdote Domingo Falgioni comenzó a promover a San Cayetano como patrono del pan y del trabajo. Desde entonces, miles de personas se acercan al santuario cada 7 de agosto y durante los días 7 de cada mes.

De esta manera, el camino hacia Luján comienza en un santuario asociado con las necesidades cotidianas y termina frente a la Virgen, donde los peregrinos depositan pedidos, agradecimientos y promesas.

Desde cuándo se camina hasta Luján

Aunque la actual Peregrinación Juvenil nació en 1975, la tradición de caminar hasta Luján es mucho más antigua.

Uno de los primeros antecedentes importantes se produjo en 1893, cuando el sacerdote Federico Grote, fundador de los Círculos Católicos de Obreros, organizó una peregrinación desde el barrio de Flores. Aquella marcha reunió inicialmente a unos 400 hombres y luego llegó a convocar a miles de personas.

Sin embargo, la caminata de 1975 tuvo una identidad propia. Fue pensada especialmente para los jóvenes y comenzó con una organización modesta. Los impulsores esperaban reunir solamente a unos pocos miles de participantes, pero la convocatoria superó todos los cálculos.

En la cabecera avanzaba una antigua camioneta conocida como “la Titina”, que transportaba los elementos indispensables. No existía la actual estructura de puestos sanitarios, hidratación y descanso. Gran parte de la asistencia dependía de vecinos, parroquias y comerciantes, que acercaban agua y alimentos.

Una tradición que atraviesa generaciones

Con el paso de los años, la peregrinación dejó de ser exclusivamente juvenil. Actualmente participan familias, grupos de amigos, comunidades religiosas y personas que deciden caminar solas.

Cada peregrino tiene una motivación diferente: conseguir trabajo, pedir por la salud de un ser querido, agradecer una recuperación o recordar a alguien que ya no está.

La caminata que comienza en San Cayetano y termina frente a la Virgen resume así una parte de la historia argentina. Sale desde el santuario del pan y el trabajo, atraviesa los barrios populares del oeste y llega hasta la casa de la patrona del país.

Lo que nació en 1975 como una respuesta de fe frente a una Argentina convulsionada se transformó en una tradición que continúa transmitiéndose de generación en generación.

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