De receta inmigrante a orgullo nacional
De receta inmigrante a orgullo nacional Foto: Foto generada con IA Canal 26

Hay lugares que no necesitan reinventarse porque el tiempo juega a su favor. En Vicente López, a metros del límite con la Ciudad de Buenos Aires, una pizzería de barrio acaba de cumplir 70 años y sigue siendo sinónimo de abundancia, tradición y sabor. No hay marketing moderno ni platos “de autor”: el secreto está en una receta que se mantiene intacta desde hace décadas y en una fugazzeta rellena que pesa más de dos kilos y provoca peregrinaciones gastronómicas desde distintos puntos del AMBA.

La historia de la fugazzeta: de las cantinas inmigrantes al ícono porteño

La fugazzeta rellena es mucho más que una pizza cargada de queso: es un símbolo de la identidad gastronómica porteña. Su origen se remonta a mediados del siglo XX, cuando las pizzerías argentinas empezaron a adaptar recetas italianas al gusto local, priorizando la abundancia y el sabor intenso. Inspirada en la focaccia genovesa y en la tradicional pizza de cebolla, la versión rellena nació como una evolución “a lo argentino”: doble masa, capas generosas de mozzarella y cebolla como protagonista. Con el paso de los años, se volvió un emblema de las pizzerías al molde y encontró su lugar definitivo en los barrios, donde el tamaño, el peso y la contundencia se transformaron en orgullo.

La fugazzeta rellena resume como pocas pizzas la historia, el sabor y la generosidad de la mesa argentina Foto: Instagram @pizzeriavictor

La fugazzeta que hizo historia

Fundada en 1956, Pizzería Víctor nació casi como una apuesta improvisada. Su creador, Domingo Mansueto, no venía del mundo gastronómico, pero se asoció con un maestro pizzero que dejaría su nombre para siempre en el cartel del local. Desde entonces, la esquina de avenida Maipú e Hipólito Yrigoyen se transformó en un punto de referencia obligado para quienes buscan pizza al molde, bien cargada y sin concesiones.

A lo largo de siete décadas, el negocio cambió de manos, atravesó momentos difíciles y hasta sufrió un fuerte accidente que obligó a cerrar y reconstruir gran parte del local. Lejos de desaparecer, la pizzería volvió con el apoyo del barrio y hoy luce un salón renovado que conserva el espíritu clásico: mesas simples, horno siempre encendido y mozos de oficio que conocen a muchos clientes por su nombre.

La fugazzeta rellena pasó de ser una de las pizzas más emblemáticas de la cultura porteña Foto: Instagram @pizzeriavictor

El plato estrella es, sin discusión, la fugazzeta rellena. Se trata de una pizza alta, al molde, con doble capa de masa, rellena con una combinación generosa de mozzarella, queso fresco y jamón, y coronada por cebolla en abundancia. La versión grande lleva cerca de dos kilos de queso, un dato que explica por qué suele pedirse para compartir y por qué es una de las más fotografiadas de Zona Norte.

Además de la fugazzeta, la carta ofrece clásicos bien porteños: mozzarella tradicional, napolitana, jamón y morrones, anchoas, fainá cremosa y empanadas caseras. Todo se sirve en porciones contundentes, fiel al estilo de las pizzerías de antes.

Precios aproximados (2026)

  • Fugazzeta rellena grande: $4.500 a $5.000
  • Pizza mozzarella grande: desde $3.800
  • Porción de fainá: $1.700
  • Empanadas: desde $1.200 c/u

(Los valores pueden variar según tamaño y mostrador/mesa)

Dónde queda y cuándo ir

Dirección: Av. Maipú 1798, Vicente López

Horarios habituales:

  • Martes a sábados: 12 a 14.30 y 19.30 a 00
  • Domingos por la noche

Un dato clave: no aceptan reservas, por lo que los fines de semana suele haber fila, especialmente por la noche. La espera, para los habitués, siempre vale la pena.

La fugazzeta rellena se convirtió en uno de los grandes íconos de las pizzerías porteñas Foto: Instagram @pizzeriavictor

Un clásico que trasciende generaciones

En tiempos donde la gastronomía cambia al ritmo de las redes sociales, Pizzería Víctor demuestra que la constancia también puede ser tendencia. Su aniversario número 70 no es solo una cifra: es la confirmación de que la pizza, cuando se hace bien y con identidad, nunca pasa de moda.