Línea 60: la historia del colectivo que recorre Buenos Aires desde hace casi un siglo y une barrios, generaciones y destinos
Un invento 100 % argentino que nació en la crisis de los años ’20 y sigue marcando la vida urbana. La Línea 60, una de las más antiguas y emblemáticas, desde 1931 une barrios porteños y el norte del conurbano.

Viajar en colectivo es, para millones de argentinos, mucho más que un simple traslado: es parte de la vida cotidiana y de la identidad urbana. El colectivo, un invento nacido en Buenos Aires a fines de la década del ‘20, cambió para siempre la manera de moverse en las ciudades. Dentro de ese mapa infinito de líneas, hay una que se volvió legendaria por su extensión, su constancia y su historia: la Línea 60, en servicio desde 1931 y todavía hoy clave en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
El nacimiento del colectivo: ingenio argentino en tiempos difíciles
La historia del colectivo comienza el 24 de septiembre de 1928, en plena crisis económica. Un grupo de taxistas porteños, afectados por la baja de pasajeros y la competencia del tranvía, decidió transformar sus autos en un nuevo sistema de transporte: llevar a varias personas por un recorrido fijo y cobrar un precio accesible. Así nació el “auto-colectivo”, que con el tiempo quedó reducido a una sola palabra: colectivo.

El primer viaje partió desde el barrio de Floresta, pasó por Plaza Flores y llegó hasta Lacarra y Rivadavia. El éxito fue inmediato. En pocos meses, el sistema se multiplicó y comenzaron a aparecer nuevas líneas, colores, ramales y recorridos más extensos. Lo que empezó como una solución improvisada se convirtió en uno de los inventos argentinos más exportados al mundo.
De autos adaptados a símbolo urbano
Durante los años ‘30, los colectivos dejaron de ser simples autos modificados y comenzaron a fabricarse especialmente para transportar más pasajeros. En 1931, cuando todavía la Ciudad de Buenos Aires convivía con tranvías y trolebuses, ya circulaban las primeras unidades más grandes y reconocibles. Ese mismo año empezó a rodar una línea que marcaría un antes y un después: la futura Línea 60.
El origen de la Línea 60
La Línea 60 comenzó a funcionar el 17 de octubre de 1931, aunque inicialmente no llevaba ese número: se identificaba como línea 31. Fue fundada por tres socios —Da Cruz, Capalbo y Delgado Varela— y desde el inicio se destacó por innovaciones poco comunes para la época, como frecuencia estable, servicio las 24 horas y choferes uniformados.
Sus primeros recorridos unían Plaza Constitución con el Canal San Fernando, anticipando el crecimiento hacia el norte del Gran Buenos Aires, una zona que en aquellas décadas comenzaba a expandirse con fuerza.
Una línea que creció con la ciudad
Con el paso del tiempo, la Línea 60 se consolidó y amplió su radio de acción. En 1934 obtuvo una concesión provincial que fue ratificada en 1940, lo que le permitió convertirse definitivamente en una línea metropolitana. Un hito clave ocurrió en noviembre de 1980, cuando absorbió los recorridos de la extinta línea 38, que desde entonces se prestan bajo el número y los colores de la 60, diferenciados solo por el ramal.
Cuál es el recorrido actual del colectivo 60
Hoy, la Línea 60 es una de las más extensas y utilizadas del AMBA. Conecta el sur de la Ciudad de Buenos Aires con el norte del conurbano y atraviesa barrios y localidades muy diversas. Entre sus principales tramos y destinos se encuentran Barracas, Constitución, Congreso, Palermo, Belgrano, Núñez, Vicente López, Olivos, San Isidro, Tigre, Rincón de Milberg, Ingeniero Maschwitz y Escobar.

La línea no tiene un solo recorrido, sino múltiples ramales, que pueden circular por avenidas clave como Santa Fe, Las Heras, Cabildo, Maipú, Avenida del Libertador, Panamericana o Ruta 27, lo que la convierte en un verdadero entramado que conecta hospitales, universidades, polos comerciales y barrios residenciales.
Un colectivo que atraviesa generaciones
Con casi 100 años de historia, la Línea 60 es mucho más que un medio de transporte. Es parte del paisaje urbano y de la memoria colectiva de Buenos Aires. Vio desaparecer tranvías, adaptarse a autopistas, al Metrobús y a nuevas tecnologías, pero sigue cumpliendo la misma función esencial: unir personas y lugares todos los días.
En un país donde el colectivo nació del ingenio popular, la Línea 60 se mantiene como uno de sus máximos símbolos: una línea que no solo recorre kilómetros, sino también decenios de historia argentina.

















