Cuando Sarmiento pasó por Argelia: la visita visionaria que hoy vuelve a cruzarse con Argentina en el Mundial

Domingo Faustino Sarmiento ya había puesto su mirada sobre ese país del norte de África. Qué vio, qué escribió y por qué aquella travesía sigue diciendo tanto en el presente.

Sarmiento en Argelia
Sarmiento en Argelia Foto: Wikipedia
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Hay historias que parecen escritas para volver en el momento justo. Mientras Argelia se convierte en el primer rival de Argentina en la Copa Mundial 2026, reaparece un episodio tan curioso como revelador: Domingo Faustino Sarmiento pasó por Argel en el siglo XIX y dejó una serie de observaciones que todavía hoy sorprenden por su lucidez, sus contradicciones y su potencia histórica.

La conexión no es menor. Por un lado, el campeón del mundo inicia su defensa del título frente a una selección con historia propia y peso simbólico en África. Por el otro, uno de los intelectuales más influyentes de la Argentina ya había posado su atención sobre ese territorio mucho antes de que el fútbol tendiera este nuevo puente entre ambos países. Lo que Sarmiento vio en Argelia no fue apenas un paisaje exótico: fue una escena donde chocaban imperio, cultura, religión, modernidad y poder.

Qué hacía Sarmiento en Argelia y por qué ese viaje fue extraordinario

Sarmiento realizó entre 1845 y 1847 un extenso viaje por Europa, África y América, experiencia que luego reunió en su obra “Viajes en Europa, África i América”, publicada originalmente en 1851. Ese periplo no fue un capricho turístico: mientras estaba exiliado en Chile, el gobierno chileno lo envió a observar sistemas educativos e instituciones modernas para luego aportar esas ideas al desarrollo pedagógico del país.

Argel, capital argelina Foto: Wikipedia

En ese marco, la visita a Argel, actual capital de Argelia, formó parte de su itinerario. Para la época, el solo hecho de que un sanjuanino del siglo XIX se internara en el norte de África ya era algo excepcional. Los medios de transporte eran precarios, los tiempos de traslado largos y el cruce del Mediterráneo, según se recuerda en crónicas posteriores sobre su viaje, podía demandar varios días en un navío a vela.

Pero lo más interesante no es sólo que haya estado allí, sino qué interpretó. Sarmiento llegó a una Argelia que ya estaba bajo dominio francés. Francia había iniciado la conquista en 1830 y, hacia 1846, la resistencia autóctona estaba prácticamente sofocada, en medio de un proceso colonial violento. En ese contexto, el autor de Facundo leyó lo que veía con la famosa tensión de su época: la de “civilización” y “barbarie”.

La mirada de Sarmiento sobre Argelia: fascinación, sesgo y una intuición que el tiempo confirmó

Como buen hombre del siglo XIX, Sarmiento observó Argelia desde una matriz muy marcada por la idea de progreso europeo. Por eso, en algunos pasajes justificó la colonización francesa y hasta imaginó que ese territorio podía convertirse en una suerte de “Francia africana”. Esa lectura hoy resulta discutible e incluso problemática, pero también ayuda a entender el clima intelectual de su tiempo.

Sin embargo, su experiencia no se agotó en el entusiasmo por la expansión europea. También registró la fuerza de la cultura local, el peso de las costumbres árabes y hasta ciertos rasgos de resistencia que no encajaban del todo en el relato colonial. El propio artículo de Diario de Cuyo rescata, por ejemplo, su comentario sobre el cuscús, además de una profecía árabe que Sarmiento cita y que advertía que la dominación francesa sería tan efímera como las huellas del camello en la arena del Sahara.

Colonización francesa en Argelia Foto: Wikipedia

Con el paso del tiempo, esa intuición terminó volviéndose histórica. Argelia inició en 1954 una larga guerra de independencia contra Francia y logró su emancipación en 1962, en uno de los procesos anticoloniales más decisivos del siglo XX. Es decir: aunque Sarmiento no podía prever la dimensión futura de ese conflicto, sí percibió que debajo del dominio colonial existía una identidad argelina firme, profunda y difícil de borrar.

Por qué esta historia vuelve ahora: Argelia, primer rival de Argentina en el Mundial 2026

La historia adquiere una nueva vida porque Argelia será el debut de Argentina en el Mundial 2026. La FIFA detalló que la Selección jugará ante el conjunto africano el 16 de junio de 2026 en Kansas City, por el Grupo J, antes de enfrentar a Austria y Jordania. La propia AFA también presentó ese cruce como el estreno oficial del equipo de Lionel Scaloni en la defensa del título.

Ese dato le da a la vieja visita de Sarmiento una resonancia inesperada: Argelia no es sólo un país mencionado en los libros escolares o en una nota de color histórica; es el primer nombre que hoy se cruza en el camino mundialista de la Selección argentina. Y eso transforma una curiosidad del pasado en un punto de conversación actual, potente y con enorme valor narrativo.

Domingo Sarmiento Foto: Archivo

Además, Argelia llega con una identidad futbolera que excede el papel de rival de turno. Su historia en los Mundiales quedó marcada por España 1982, cuando sorprendió al vencer 2-1 a Alemania Federal en su debut, aunque luego quedó eliminada tras el recordado “Pacto de Gijón”, el bochornoso 1-0 entre alemanes y austríacos que derivó en cambios reglamentarios para que las últimas fechas de grupos se jugaran en simultáneo.

De un viaje intelectual a un cruce mundialista: el hilo invisible entre dos épocas

La fuerza de esta historia está en ese hilo invisible que une dos escenas muy distintas. Una ocurre en el siglo XIX, cuando Sarmiento recorre Argel y escribe sobre colonización, cultura y modernidad. La otra sucede en 2026, cuando Argentina y Argelia se encuentran en una Copa del Mundo. Entre una y otra hay casi dos siglos, pero también una continuidad: la de un país que siempre despertó interés, preguntas y lecturas intensas desde este lado del Atlántico.

Por eso, revisar la escala argelina de Sarmiento no es un mero ejercicio erudito. Es, en todo caso, una manera de recordar que la historia argentina también se escribió mirando al mundo, incluso cuando ese mundo parecía lejano, complejo o ajeno. Y también que, a veces, el fútbol hace algo extraordinario: reactiva memorias dormidas y vuelve a conectar presente y pasado en una sola escena.

En estas horas, mientras la pelota vuelve a poner a Argelia en el radar argentino, la travesía de Sarmiento recobra valor. No porque haya adivinado el futuro, sino porque dejó testimonio de un territorio que hoy vuelve a aparecer, ya no como parada de un viajero, sino como el primer obstáculo de la Selección argentina en un nuevo sueño mundialista.