
En medio del verde, los senderos y los edificios históricos del Ecoparque porteño, hay un lugar que muchos visitantes pasan por alto sin saber que están caminando a metros de uno de los secretos culturales más curiosos de la Ciudad de Buenos Aires: una biblioteca histórica con 15.000 ejemplares que pertenecieron a los primeros directores del antiguo Jardín Zoológico. El predio donde hoy funciona el Ecoparque fue inaugurado como Jardín Zoológico en 1888 y permaneció abierto hasta 2016, antes de transformarse en un espacio dedicado a la conservación, la educación ambiental y el rescate de fauna.
La colección está guardada en el Templo de Vesta, una construcción circular que parece detenida en el tiempo y que fue restaurada para alojar parte de la memoria científica, arquitectónica y cultural del viejo zoológico. El edificio fue construido en 1909 durante la gestión de Clemente Onelli, donado por la Comuna de Roma, y originalmente funcionó como lactario para las mujeres que visitaban el parque.
Un tesoro arquitectónico del siglo XIX en pleno pulmón verde porteño
Aunque el Templo de Vesta fue levantado a comienzos del siglo XX, la historia que lo rodea nace mucho antes: en el corazón de un predio que empezó a tomar forma a fines del siglo XIX, cuando Buenos Aires miraba a Europa y buscaba construir espacios públicos monumentales. El Ecoparque ocupa las tierras del ex Jardín Zoológico, inaugurado en 1888, un lugar que todavía conserva edificios históricos, lagos, puentes, esculturas y estilos arquitectónicos inspirados en distintas culturas.

Hoy, ese pasado aparece en cada rincón. El sitio oficial de turismo porteño destaca que el predio cuenta con 16,7 hectáreas, 42 edificios históricos declarados Monumentos Históricos Nacionales, 9 puentes, 3 lagos y 27 obras de arte, entre esculturas y monumentos.
En ese escenario aparece la biblioteca, casi como una escena de película: libros antiguos, publicaciones científicas, tratados en otros idiomas y documentos que sobrevivieron al paso del tiempo, a los cambios de gestión y a la transformación del zoológico en Ecoparque. Su valor no está solo en la cantidad de ejemplares, sino en lo que cuentan: la manera en que se estudiaba la fauna, la botánica, la geografía y la ciencia en otra Buenos Aires.
La restauración de 2018: cómo recuperaron este espacio histórico
La puesta en valor del patrimonio es uno de los ejes del proyecto Ecoparque, y dentro de ese proceso el Templo de Vesta tuvo un rol central: fue restaurado para convertirse en el hogar de la biblioteca histórica. Según el Gobierno de la Ciudad, el edificio fue recuperado para alojar la biblioteca del Ecoparque, respetando su valor patrimonial y su función original dentro del antiguo Jardín Zoológico.
El trabajo de recuperación permitió acondicionar un espacio que no podía recibir libros antiguos de cualquier manera. Estos ejemplares necesitan cuidados específicos: temperatura, humedad y ventilación controladas, además de aperturas breves al público para preservar el estado del acervo.

La responsable de Patrimonio del Ecoparque, María José Micale, explicó que al llegar en 2018 tuvo a cargo tareas vinculadas con la puesta en valor de la biblioteca histórica y la restauración de edificios. El proceso incluyó diagnóstico, inventario, estabilización de ejemplares, restauración de piezas y digitalización del material más antiguo o frágil.
Jirafas, hipopótamos y elefantes: los curiosos custodios de 15.000 libros
Durante décadas, mientras chicos y grandes se sacaban fotos frente a los animales del antiguo zoológico, esta biblioteca permanecía como un tesoro silencioso. Sus libros compartieron el mismo predio que jirafas, hipopótamos, elefantes, felinos, aves y tantas especies que marcaron la memoria de generaciones de porteños.
La colección reúne alrededor de 15.000 ejemplares, de los cuales aproximadamente la mitad son libros y la otra mitad publicaciones periódicas. Hay material en español, pero también en latín, portugués, italiano, inglés, francés y alemán, lo que muestra el perfil políglota y científico de los primeros directores del zoológico.

Entre las piezas más llamativas aparecen obras vinculadas a fauna, botánica, zoológicos del mundo, oceanografía, límites geográficos, revistas científicas y enciclopedias. Incluso se mencionan ejemplares muy antiguos, como un libro de grabados venecianos en latín de 1690 y una edición casi completa de la Enciclopedia de Diderot de 1797.
También hay una historia personal detrás de esos libros. Clemente Onelli, segundo director del Zoológico entre 1904 y 1924, había trabajado en la Patagonia junto al Perito Moreno y participó en temas vinculados al trazado de límites entre Chile y Argentina. Parte de ese universo aparece reflejado en la biblioteca que quedó dentro del parque.
Por qué la biblioteca del Ecoparque es un secreto para muchos visitantes
El espacio tiene restricciones de acceso para proteger los libros y mantener las condiciones de conservación. Según se informó, la biblioteca no funciona como sala pública permanente, aunque puede recibir investigadores y estudiantes con consultas específicas, además de visitas programadas en horarios puntuales.
Ese carácter reservado la vuelve todavía más atractiva. Está ahí, en Palermo, en uno de los espacios verdes más visitados de la Ciudad, pero su existencia sigue sorprendiendo incluso a quienes caminaron el Ecoparque más de una vez. Mientras algunos llegan para ver animales autóctonos, participar de actividades educativas o recorrer los edificios históricos, pocos imaginan que dentro del Templo de Vesta se guarda una cápsula del tiempo hecha de papel, tinta y conocimiento.
La biblioteca escondida del Ecoparque es mucho más que una curiosidad: es una forma de mirar la historia porteña desde otro ángulo. No solo habla del viejo zoológico, sino también de una ciudad que juntó ciencia, arquitectura, naturaleza y memoria en un mismo lugar. Y quizás por eso cautiva tanto: porque en una Buenos Aires acostumbrada a mirar hacia adelante, todavía quedan secretos que obligan a detenerse, abrir los ojos y preguntarse cuántas historias siguen guardadas detrás de una puerta cerrada.

















