No está en Avenida Corrientes: el teatro donde Carlos Gardel cantó por última vez en Buenos Aires sigue en pie

Carlos Gardel tuvo su última gran despedida porteña lejos del centro: en una sala histórica donde la leyenda del tango cantó antes de partir al exterior y no volver jamás.

Cine Teatro 25 de Mayo, en Villa Urquiza
Cine Teatro 25 de Mayo, en Villa Urquiza Foto: Turismo Buenos Aires
+ Seguir en Google+ Seguinos en Noticias

Carlos Gardel murió lejos de Buenos Aires, pero su despedida porteña quedó guardada en un rincón inesperado de la Ciudad. No fue sobre la mítica Avenida Corrientes ni en uno de los grandes templos del centro: la última vez que el Zorzal Criollo cantó ante el público de Buenos Aires habría sido en el Cine Teatro 25 de Mayo, en Villa Urquiza, una sala de barrio que todavía conserva parte de aquella mística que atraviesa generaciones.

El último tango porteño de Gardel

La escena ocurrió en septiembre de 1933. Según los registros y las reconstrucciones históricas, Gardel se presentó el sábado 9 y el domingo 10 de septiembre en el Cine Teatro 25 de Mayo, acompañado por sus guitarristas Horacio Pettorossi, Guillermo Barbieri, Ángel Domingo Riverol y Domingo Vivas. El afiche de la época invitaba al público de Villa Urquiza a verlo antes de su partida hacia “Hollywood y Europa”, sin saber que esa despedida tendría algo de definitiva.

Qué cantó Gardel y por qué esa noche quedó en la memoria Foto: Turismo Buenos Aires

El dato conmueve porque Gardel no se fue de Buenos Aires como una leyenda quieta, sino como un artista en pleno movimiento. Durante 1933, después de regresar de Europa, atravesó una temporada intensa en el Río de la Plata: realizó presentaciones, grabaciones, audiciones radiales y actuaciones en distintas salas, mientras preparaba una nueva etapa internacional.

El teatro de Villa Urquiza que se convirtió en leyenda

El edificio donde habría sonado por última vez su voz porteña no era una sala cualquiera. El actual Centro Cultural 25 de Mayo, ubicado sobre la Avenida Triunvirato, nació como Cine Teatro 25 de Mayo y fue considerado durante décadas uno de los grandes orgullos de Villa Urquiza. Por su arquitectura, su acústica y su imponencia barrial, los vecinos lo bautizaron como el “Petit Colón”.

Una sala histórica donde la leyenda del tango cantó antes de partir al exterior y no volver jamás Foto: Turismo Buenos Aires

La sala fue proyectada por el arquitecto Maximino Gasparutti, con decoración y murales atribuidos al artista Felipe Galante. Su piedra fundamental se colocó el 25 de mayo de 1925 y, tras cuatro años de obra, el acto inaugural se realizó en mayo de 1929. Desde entonces, el edificio se volvió un símbolo cultural de una Buenos Aires que crecía más allá del centro.

Qué cantó Gardel y por qué esa noche quedó en la memoria

Como ocurre con muchos episodios de la vida de Carlos Gardel, la historia mezcla documentos, memoria popular y una cuota inevitable de mito. Lo concreto es que la presentación de septiembre de 1933 quedó asociada a su despedida del público porteño. La convocatoria anunciaba funciones de noche y vermut, una modalidad habitual de la época, y destacaba que el cantor se despedía del público de Villa Urquiza antes de su viaje al exterior.

Una de las versiones más repetidas cuenta que la sala quedó chica y que mucha gente no pudo entrar. Según esa leyenda, al terminar la función, Gardel habría salido a saludar a quienes esperaban afuera y hasta habría cantado desde la calle, apoyado sobre el estribo de un auto. Esa imagen —difícil de comprobar en todos sus detalles— resume como pocas la relación del artista con su público: Gardel no solo cantaba para la gente, cantaba con la gente alrededor.

La partida que cambió todo

Poco después de aquella presentación, Gardel dejó Buenos Aires. El 7 de noviembre de 1933, abordó el vapor Conte Biancamano rumbo a Europa y ya no volvió a pisar la Ciudad que lo había convertido en ídolo popular. Más tarde viajó a Estados Unidos, filmó películas y emprendió una gira por América Latina, hasta su muerte en Medellín, Colombia, el 24 de junio de 1935.

Cine Teatro 25 de Mayo de Villa Urquiza Foto: Turismo Buenos Aires

Esa cronología vuelve todavía más potente la historia del teatro de Villa Urquiza: cuando Gardel cantó allí, nadie estaba presenciando un final anunciado. Para muchos espectadores fue una noche más de emoción tanguera; con el tiempo, se transformó en una postal irrepetible de Buenos Aires.

El “Petit Colón” que sobrevivió al abandono

El Cine Teatro 25 de Mayo también tuvo su propia historia de caída y resurrección. Con el paso de las décadas, como ocurrió con muchas salas porteñas, cerró sus puertas en 1982 y permaneció abandonado durante años. Su recuperación fue impulsada por vecinos que reclamaron la preservación del edificio, hasta que finalmente volvió a la vida como espacio cultural.

Hoy, el Centro Cultural 25 de Mayo funciona como un polo artístico de Villa Urquiza, con teatro, música, cine, talleres y actividades comunitarias. Su fachada, su sala principal y su historia lo convierten en uno de esos lugares donde la Ciudad parece hablar en voz baja: basta mirar el escenario para imaginar a Gardel, traje impecable, guitarra alrededor y una multitud intentando retenerlo un rato más.

Un rincón porteño donde Gardel todavía canta

A casi un siglo de aquella noche, el misterio sigue alimentando la fascinación. ¿Fue exactamente la última actuación de Gardel en Buenos Aires? La mayoría de las reconstrucciones la ubican como su última presentación ante el público porteño, aunque su intensa agenda de 1933 incluyó grabaciones, radio y otros compromisos antes de partir definitivamente.

Lo cierto es que el Teatro 25 de Mayo conserva algo más valioso que una fecha: guarda una escena. La de un barrio esperando a su ídolo, la de una sala iluminada en la noche porteña y la de una voz que, sin saberlo, estaba diciendo adiós. Porque Gardel se fue de Buenos Aires en barco, pero en Villa Urquiza quedó flotando una certeza popular: cada vez que se recuerda aquella función, el Zorzal vuelve a cantar.