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El pueblito gauchesco con río, parrillas y asado a la estaca que guarda casi 300 años de historia argentina

Entre calles empedradas, pulperías, costanera, museos y parrillas donde el fuego empieza temprano, este destino combina tradición criolla, patrimonio histórico y una obra clave para protegerse de las inundaciones.

San Antonio de Areco
San Antonio de Areco Foto: turismo areco
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Hay lugares que no se visitan solamente con un mapa: se recorren con la memoria. San Antonio de Areco es uno de ellos. Ubicado a unos 113 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires, este pueblo bonaerense es conocido como la Cuna de la Tradición y fue distinguido como Capital Nacional de la Tradición por la Ley 27.105 en 2015.

El encanto aparece apenas se cruza el acceso: fachadas antiguas, veredas tranquilas, talleres de platería criolla, aromas de leña y ese aire de pueblo donde el tiempo parece ir más lento. Pero detrás de la postal turística hay una historia profunda, marcada por capillas, gauchos, escritores, ríos, inundaciones y una identidad que logró sobrevivir al paso de los siglos.

Hoy, Areco no solo seduce por sus parrillas, su asado a la estaca y su costanera sobre el río, sino también por una transformación hidráulica que busca cuidar el casco urbano y fortalecer el turismo. La Provincia informó que la adecuación del cauce del río Areco tiene un 77% de avance, con intervención sobre 12,4 kilómetros, de los cuales 9,4 corresponden a San Antonio de Areco y 3 a San Andrés de Giles.

Una obra sobre el río Areco para evitar inundaciones y potenciar el turismo

El río Areco es parte esencial del paisaje y de la vida local. Sus orillas convocan a familias, turistas, fotógrafos y caminantes que encuentran en la costanera uno de los paseos más elegidos durante fines de semana y feriados. Pero ese mismo río también fue protagonista de crecidas que afectaron históricamente a la ciudad.

La historia de San Antonio de Areco, el pueblo que la inspiró, y los mejores lugares para visitar Foto: Wikipedia

La obra actual contempla ensanchar el cauce de aproximadamente 30 a 60 metros para mejorar el escurrimiento del agua y reducir el riesgo de desbordes durante lluvias intensas. Además, se estima que beneficiará a más de 26.000 habitantes, protegiendo viviendas, comercios, infraestructura pública y zonas productivas.

Este cambio no es solo hidráulico. También es turístico. Un río más preparado frente a las crecidas permite consolidar la costanera como uno de los atractivos más fuertes del destino. En un pueblo donde cada esquina cuenta una historia, cuidar el agua también significa cuidar la identidad.

De una capilla del siglo XVIII a la Cuna de la Tradición Argentina

Para entender por qué San Antonio de Areco emociona tanto, hay que remontarse al siglo XVIII. El pueblo nació alrededor de una capilla dedicada a San Antonio de Padua, levantada en tierras vinculadas al español José Ruiz de Arellano. La fecha considerada fundacional es el 23 de octubre de 1730, cuando el Cabildo Eclesiástico de Buenos Aires declaró a San Antonio de Areco como una de las primeras parroquias de campaña.

San Antonio de Areco Foto: Areco Turismo

Mucho antes, la zona había estado habitada por pueblos originarios como querandíes, pampas y ranqueles, y luego fue escenario de los primeros asentamientos hispano-criollos sobre el río. Con el tiempo, ese cruce de culturas, trabajos rurales y vida de frontera dio forma a una figura central de la identidad nacional: el gaucho.

A mediados del siglo XIX llegaron inmigrantes españoles, italianos, croatas e irlandeses, entre otros grupos, que aportaron nuevas costumbres y le dieron al pueblo otra fisonomía sin borrar su raíz criolla.

Ricardo Güiraldes, Don Segundo Sombra y la pulpería que se volvió mito

Si Areco tiene un nombre literario inseparable, ese es Ricardo Güiraldes. En 1926 publicó Don Segundo Sombra, una de las novelas más importantes de la literatura gauchesca argentina, ambientada en San Antonio de Areco e inspirada en la figura del gaucho Segundo Ramírez.

San Antonio de Areco. Foto: Instagram/sanantoniodearecocom

Uno de los sitios más buscados por los visitantes es la Pulpería La Blanqueada, restaurada como testimonio de la vida rural y asociada al universo narrativo de Güiraldes. Allí, según la tradición literaria, se ubica el encuentro entre Don Segundo y Fabio Cáceres, el joven que inicia su aprendizaje junto al gaucho.

Muy cerca se encuentra el Museo Gauchesco Ricardo Güiraldes, dentro del Parque Criollo, inaugurado el 16 de octubre de 1938. El complejo conserva piezas vinculadas al gaucho, la vida de campo, la platería, los usos rurales y la obra del escritor. Tanto el museo como La Blanqueada fueron declarados Monumentos Históricos Nacionales en 1999.

Asado a la estaca, parrillas y sabores de campo

Pero Areco también se cuenta desde el fuego. El asado a la estaca es una de sus postales más convocantes: costillares, vacío, cordero, lechón, achuras, empanadas caseras, fiambres, quesos artesanales y postres criollos forman parte de una experiencia que va mucho más allá de sentarse a comer.

Entre los restaurantes destacados por la oferta gastronómica local aparecen Las Dueñas de Areco, Rancho El Tata, La Costa de Reyes, La Posta de Arequito, El Rincón del Asador y Lacarra Cocina Criolla, reconocidos por sus propuestas de cocina de campo y ambiente bonaerense.

En Areco, la comida es parte del paseo. El humo de la parrilla se mezcla con el sonido de los cascos, las guitarras, las ferias artesanales y las charlas de sobremesa. Es una experiencia pensada para quienes buscan desconectarse sin viajar demasiado lejos.

Qué ver en una escapada a San Antonio de Areco

Además de la costanera y la gastronomía, el recorrido puede incluir el Puente Viejo, construido en 1857 y considerado por algunas crónicas como uno de los primeros pasos con cobro de peaje del país.

También vale la pena caminar por el casco histórico, visitar la Parroquia San Antonio de Padua, recorrer los talleres de soguería y platería, entrar al Museo Gauchesco, conocer La Blanqueada y comprar productos regionales como dulces, chocolates, quesos, salames, mates y cuchillos artesanales.

Cada noviembre, el pueblo vive su gran celebración: la Fiesta de la Tradición, considerada una de las festividades criollas más importantes del país. El festejo incluye desfile de paisanos, destrezas, música, danzas folclóricas, artesanos y actividades culturales alrededor del 10 de noviembre, fecha vinculada al nacimiento de José Hernández, autor del Martín Fierro.

Cómo llegar desde Buenos Aires

San Antonio de Areco se encuentra a poco más de una hora y media en auto desde la Ciudad de Buenos Aires. El acceso más directo es por la Ruta Nacional 8, que conecta con el casco urbano del pueblo.

Con casi tres siglos de historia, una obra hidráulica que busca proteger su futuro y una identidad criolla que sigue viva, San Antonio de Areco es mucho más que una escapada de fin de semana. Es un viaje corto hacia una Argentina profunda, donde el río, el fuego y la tradición todavía tienen algo para contar.

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