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Fue clave en la Revolución de Mayo, murió en Mendoza y sus restos desaparecieron en un terremoto brutal

Murió lejos de Buenos Aires y fue sepultado en Mendoza. Dos décadas después, el devastador terremoto de 1861 destruyó la iglesia donde descansaba y convirtió su tumba en parte de una ciudad desaparecida.

Terremoto en Mendoza
Terremoto en Mendoza Foto: Facebook Turismo Mendoza
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Antonio Luis Beruti suele aparecer en los manuales escolares como uno de los nombres unidos a Domingo French, a las cintas patriotas y a la imagen popular del 25 de Mayo. Sin embargo, detrás de esa postal repetida hay una historia mucho más intensa, política y trágica: la de un revolucionario que terminó sus días en Mendoza y cuyos restos quedaron ligados para siempre a una de las mayores catástrofes naturales de la historia argentina.

Beruti falleció el 19 de noviembre de 1841 y sus restos fueron sepultados en el templo mendocino de San Francisco. La paradoja es estremecedora: el hombre que ayudó a empujar el nacimiento político de la Argentina terminó descansando en una iglesia que, veinte años después de su muerte, sería arrasada por el terremoto que borró del mapa a la vieja Mendoza.

El sismo del 20 de marzo de 1861, ocurrido a las 20.36, provocó el derrumbe de edificios emblemáticos como el Cabildo y la Basílica de San Francisco, además de dejar miles de muertos y una capital convertida en escombros.

Beruti, mucho más que el hombre de la escarapela

Beruti no fue apenas un personaje de efeméride. Fue un militante revolucionario en el sentido más pleno del término. Junto con French encabezó a los llamados “chisperos”, grupos que actuaban como fogoneros de la causa patriota y que presionaron en los días decisivos de mayo de 1810.

Ambos eran mucho más que dos hombres asociados a las escarapelas: lideraban a quienes encendían las pasiones políticas de una sociedad todavía dividida frente al poder virreinal.

25 de mayo de 1810, French y Beruti
25 de mayo de 1810, French y Beruti

Durante el Cabildo Abierto del 22 de mayo, Beruti votó por la destitución del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros. La presión de los chisperos fue decisiva, y cuando se intentó sostener una junta presidida por el propio Cisneros, Beruti se opuso con una frase contundente: “Una Junta presidida por Cisneros es lo mismo que Cisneros virrey”.

Su figura también estuvo atravesada por los conflictos posteriores a la Revolución. Tras alinearse con el morenismo, fue desplazado y exiliado luego de la pueblada de abril de 1811. Más tarde regresó, ocupó cargos militares y políticos, y se sumó a la campaña sanmartiniana: en 1817 fue designado segundo jefe del Estado Mayor del Ejército de los Andes y participó en la campaña de Chile, con intervención en la batalla de Chacabuco.

Mendoza, amor, derrota y muerte

La relación de Beruti con Mendoza no fue casual ni pasajera. Allí se casó con Mercedes Tadea Ortiz, una mendocina vinculada a la gesta libertadora, ya que formó parte del grupo de damas que acompañaron a Remedios de Escalada en la donación de joyas para la campaña de San Martín.

Con ella tuvo un hijo, también llamado Antonio Luis Beruti. Pero sus últimos años estuvieron marcados por la guerra civil. Beruti integró el Partido Unitario y en 1841 participó en la batalla de Rodeo del Medio, bajo las órdenes del general Gregorio Aráoz de Lamadrid.

La derrota fue dura y abrió un período de dominio federal en Mendoza. Beruti cayó prisionero, aunque fue liberado por Ángel Pacheco en reconocimiento a sus servicios durante la guerra de la Independencia.

Poco después, el 19 de noviembre de 1841, murió en Mendoza. Algunas versiones sostienen que estaba herido; otras, que la derrota quebró definitivamente su ánimo. Sus restos fueron depositados en el templo de San Francisco, un lugar cargado de historia, fe y memoria urbana. Nadie podía imaginar que ese sitio también estaba destinado a desaparecer.

La noche en que Mendoza se convirtió en ruinas

El terremoto de 1861 fue una tragedia de dimensiones apocalípticas. El movimiento tuvo una magnitud estimada de 7,5 en la escala de Richter y una intensidad de 9 en Mercalli. En apenas dos minutos, gran parte de la ciudad colonial quedó destruida, con un saldo de miles de muertos.

Aquella noche, muchos vecinos estaban cenando, descansando o tomando el fresco en las calles. Las construcciones, en su mayoría de adobe, no resistieron. Después llegaron los incendios, provocados por lámparas de kerosén, bencina y velas encendidas, que tardaron varios días en ser apagados.

El prócer de la escarapela murió en Mendoza y fue sepultado en San Francisco
Terremoto en Mendoza Foto: Facebook Turismo Mendoza

La tragedia no terminó con el temblor. Hubo saqueos, desesperación, rescates entre paredes inestables y familias enteras atrapadas bajo los escombros. El desborde de acequias agravó el desastre, y muchos sobrevivientes se negaban a abandonar las ruinas de sus casas por miedo a perder lo poco que les quedaba.

Qué pasó con los restos de Beruti

La pregunta que convierte esta historia en un verdadero misterio histórico es simple: ¿qué ocurrió con los restos de Antonio Luis Beruti cuando cayó la iglesia de San Francisco?

Antonio Luis Beruti fue clave en la Revolución de Mayo, pero su final quedó envuelto en un enigma
Terremoto en Mendoza Foto: Facebook Turismo Mendoza

La documentación histórica ubica su sepultura en ese templo mendocino. A la vez, los registros sobre el terremoto señalan que la Basílica de San Francisco fue uno de los edificios emblemáticos destruidos por el sismo de 1861.

Entre esos dos datos se abre una zona de silencio: no existe una identificación pública y concluyente de restos recuperados que permita reconstruir con certeza el destino material del prócer después del derrumbe.

Ruinas del templo de San Francisco
Terremoto en Mendoza Foto: Facebook Turismo Mendoza

Por eso, su sepulcro quedó atrapado en una categoría inquietante: es memoria histórica, es homenaje nacional, pero también es ausencia. Beruti tiene un lugar en la historia argentina y un sitio declarado como sepulcro, aunque la destrucción de la vieja Mendoza volvió incierta la huella física de sus restos.

La ciudad que se mudó para sobrevivir

El terremoto no solo destruyó casas e iglesias: obligó a repensar Mendoza desde cero. Tras la catástrofe, la capital comenzó a reconstruirse en un nuevo emplazamiento, alrededor de lo que hoy es la Plaza Independencia.

El nuevo trazado incorporó calles más anchas, más plazas y espacios abiertos, pensados como zonas de evacuación ante futuros sismos. Aquella decisión cambió para siempre la fisonomía de la provincia y dio origen a una Mendoza moderna, resiliente y marcada por la memoria del desastre.

Las Ruinas de San Francisco permanecen hasta hoy como uno de los grandes testigos visuales de aquella Mendoza colonial que desapareció bajo los escombros.

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