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Nació en Buenos Aires y llegó al gabinete de Hitler: la historia del ministro argentino del nazismo

Richard Walther Darré fue ministro de Alimentación y Agricultura del Tercer Reich, jefe de una oficina clave de las SS y uno de los cerebros detrás de la doctrina “Sangre y Suelo”.

El ministro argentino de Hitler
El ministro argentino de Hitler Foto: Archivo
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Hay historias que parecen imposibles hasta que los documentos las vuelven incómodamente reales. Una de ellas empieza lejos de Berlín, lejos de los desfiles nazis y lejos de la maquinaria política que marcaría al siglo XX. Empieza en Buenos Aires, más precisamente en el barrio de Belgrano, donde el 14 de julio de 1895 nació Ricardo Walther Óscar Darré, más conocido en Alemania como Richard Walther Darré.

Su nombre no suele aparecer entre los más recordados del régimen nazi, como Joseph Goebbels, Heinrich Himmler o Hermann Göring. Sin embargo, Darré ocupó un lugar decisivo: fue ministro de Alimentación y Agricultura del Reich desde 1933 y también dirigió la Oficina de Raza y Reasentamiento de las SS, conocida como RuSHA, una estructura vinculada a la política racial y de colonización del nazismo.

De Belgrano a Alemania: una infancia marcada por la identidad alemana

Darré nació en una familia de origen europeo. Su padre era alemán y trabajaba en actividades de importación y exportación, mientras que su madre tenía ascendencia sueca y alemana, según reconstrucciones biográficas. Durante sus primeros años, vivió en la Argentina, pero su formación se orientó rápidamente hacia Europa.

Richard Walther Darré nació en Belgrano y fue ministro del Tercer Reich
El ministro argentino de Hitler Foto: Archivo

A los nueve años fue enviado a estudiar a Alemania, pasó por Heidelberg y más tarde también tuvo una experiencia educativa en Inglaterra, en el King’s College School de Wimbledon. Esa educación cosmopolita le permitió manejar varios idiomas, entre ellos alemán, español, inglés y francés.

Pero la clave de su vida no estuvo solo en los colegios ni en los idiomas. Estuvo en el modo en que construyó su identidad: Darré había nacido en Argentina, pero se pensaba a sí mismo como alemán. En el esquema ideológico del nazismo, el lugar de nacimiento era menos importante que la supuesta “sangre” o ascendencia, una idea que luego sería central en su pensamiento político.

La Primera Guerra Mundial y el giro hacia el campo

Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, Darré se incorporó como voluntario al ejército alemán. Fue herido durante el conflicto y, como muchos veteranos de su generación, regresó a una Alemania golpeada por la derrota, la crisis económica y la inestabilidad política.

Después de la guerra, su interés se concentró en la agricultura, la ganadería y la vida rural. Estudió en la Universidad de Halle y se especializó en temas vinculados al campo, especialmente la cría de animales. Esa formación técnica sería luego una de las razones por las que el régimen nazi lo utilizaría como figura política para hablarle al campesinado alemán.

Sin embargo, Darré no fue simplemente un funcionario agrario. Su pensamiento combinó el mundo rural con una visión racista, nacionalista y expansionista. Allí comenzó a tomar forma la idea que lo convertiría en uno de los ideólogos más influyentes del nazismo.

“Sangre y Suelo”: la doctrina que lo volvió peligroso

La frase “Blut und Boden”, traducida como “Sangre y Suelo”, fue una de las principales banderas ideológicas de Darré. Según esta visión, el pueblo alemán debía estar unido a la tierra por una supuesta conexión biológica, racial y espiritual. La agricultura no era presentada como una actividad económica, sino como una misión racial.

“Sangre y Suelo”, fue una de las principales banderas ideológicas de Darré
El ministro argentino de Hitler Foto: Archivo

Esa doctrina fue mucho más que propaganda. Ayudó a justificar políticas de expansión territorial, especialmente hacia el Este europeo, bajo la idea del Lebensraum, o “espacio vital”, que buscaba conquistar tierras para asentamientos alemanes. Yad Vashem señala que Darré ayudó a desarrollar esa conexión entre raza, suelo y expansión territorial.

El campo, en su discurso, aparecía como el lugar “puro” donde debía regenerarse Alemania. Pero detrás de esa retórica rural se escondía una maquinaria de exclusión, persecución y violencia. Su pensamiento no era inocente ni folklórico: formaba parte de una estructura ideológica que alimentó el racismo de Estado.

Su ascenso junto a Himmler y las SS

Darré ingresó al Partido Nazi en 1930 y rápidamente llamó la atención de figuras importantes del movimiento. Heinrich Himmler, jefe de las SS, lo nombró en 1932 al frente de la Oficina de Raza y Reasentamiento de las SS, organismo que tuvo un rol central en la clasificación racial, los planes de asentamiento y la política demográfica del régimen.

En 1933, con Hitler ya en el poder, Darré fue designado ministro de Alimentación y Agricultura. Desde ese puesto, buscó organizar al campesinado alrededor del proyecto nazi y reforzar la imagen del agricultor alemán como supuesto pilar racial de la nación.

De Buenos Aires al Tercer Reich: la increíble historia del argentino que fue ministro de Hitler
El ministro argentino de Hitler Foto: Archivo

Durante esos años, Darré no fue un simple administrador. Fue un propagandista del régimen, un constructor de símbolos y un funcionario que ayudó a unir política agraria, racismo y expansión territorial.

La caída de Darré dentro del propio régimen

Como ocurrió con otros jerarcas nazis, su influencia no fue eterna. A fines de los años 30 empezó a perder poder dentro de las SS y del aparato estatal. Himmler lo apartó de la conducción de RuSHA en 1938 y, para 1942, Darré quedó cada vez más marginado de las decisiones centrales del régimen.

Su sucesor en Agricultura fue Herbert Backe, otro funcionario vinculado a la política alimentaria del Reich. Darré, que había sido una figura fuerte en los primeros años del nazismo, terminó desplazado por una maquinaria más brutal y pragmática que ya no necesitaba tanto sus teorías como sus consecuencias.

Núremberg, condena y un final sin épica

Tras la derrota de la Alemania nazi, Darré fue arrestado y juzgado en los procesos posteriores a Núremberg, concretamente en el llamado Juicio de los Ministerios, donde fueron procesados funcionarios del régimen por su participación en crímenes y políticas del Estado nazi.

Fue declarado culpable y condenado a prisión. Algunas fuentes señalan una pena de siete años, mientras que Yad Vashem registra una condena de cinco años y su liberación en 1950, lo que muestra diferencias en las reconstrucciones disponibles sobre su sentencia exacta.

Darré murió el 5 de septiembre de 1953 en Múnich, Alemania. Tenía 58 años. Su nombre quedó asociado a una de las paradojas más inquietantes de la historia argentina: un hombre nacido en Buenos Aires que llegó al gabinete de Hitler y contribuyó a vestir de teoría agraria una de las ideologías más criminales del siglo XX.

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