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La desdichada vida de Remedios de Escalada: dejó a un pretendiente por San Martín y murió esperando su regreso

Fue una de las mujeres más trágicas de la historia argentina. Se casó siendo casi una adolescente, acompañó la causa independentista, fue madre lejos de la calma y murió enferma, esperando volver a ver al hombre que ya era leyenda.

Remedios de Escalada y José de San Martín
Remedios de Escalada y José de San Martín Foto: Archivo
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La historia argentina suele recordar a José de San Martín por sus batallas, sus campañas militares y su papel decisivo en la independencia sudamericana. Sin embargo, detrás del Libertador hubo una mujer cuya vida fue tan breve como dolorosa: María de los Remedios de Escalada, una joven de la elite porteña que lo dejó todo por un amor atravesado por la guerra, la distancia y la enfermedad.

Remedios nació en Buenos Aires el 20 de noviembre de 1797, en una familia de enorme prestigio social. Sus padres fueron José Antonio de Escalada, comerciante y canciller de la Real Audiencia, y Tomasa de la Quintana y Aoiz, integrante de una familia con fuerte presencia en la vida porteña. La casa de los Escalada, conocida como“los Altos de Escalada”, era uno de los centros de reunión más importantes de la sociedad de la época y también un espacio donde circulaban ideas revolucionarias. Allí conoció a San Martín.

El pretendiente que quedó atrás cuando apareció San Martín

Antes de convertirse en esposa del Libertador, Remedios habría tenido un pretendiente: Gervasio Dorna, un joven militar bien relacionado, integrante de una familia respetada de Buenos Aires. Según reconstrucciones históricas, Dorna mantenía una relación con “intenciones de futuro” con Remedios cuando la llegada de San Martín cambió por completo el rumbo de esa historia.

Remedios de Escalada Foto: Wikipedia

La irrupción de San Martín en Buenos Aires en 1812 no solo tuvo consecuencias políticas. También alteró una trama íntima. Remedios, que tenía apenas 14 años, quedó impactada por aquel militar de carrera, de fuerte personalidad y casi veinte años mayor que ella. El vínculo con Dorna quedó atrás y, en septiembre de ese mismo año, la joven contrajo matrimonio con San Martín.

La vida de Gervasio Dorna también quedó marcada por la tragedia. Después del quiebre sentimental, partió hacia el norte para sumarse al Ejército de Manuel Belgrano y murió tras la batalla de Vilcapugio, en octubre de 1813. La tradición familiar y varias crónicas históricas rodearon su final con una lectura romántica: la del joven que no pudo sobreponerse a la pérdida de Remedios.

Una esposa entre tertulias, fusiles y revolución

Remedios no fue solamente “la esposa de San Martín”. En una época en la que muchas mujeres quedaron relegadas a los márgenes de los relatos oficiales, ella participó en espacios políticos y patrióticos. Fue miembro de la Sociedad Patriótica y formó parte de las iniciativas de las damas patricias que colaboraron con la causa independentista. Incluso donó dinero para la compra de fusiles destinados a los soldados de la Revolución.

El matrimonio tuvo una hija, Merceditas
El matrimonio tuvo una hija, Merceditas

Felipe Pigna también destaca que, a los catorce años, Remedios participaba de las reuniones de la Sociedad Patriótica liderada por Bernardo de Monteagudo. Ya casada, integró un grupo de mujeres que colaboró con la rebelión del 8 de octubre de 1812, que terminó con la caída del Primer Triunvirato.

Su vida en Mendoza fue otro capítulo clave. Cuando San Martín fue designado gobernador intendente de Cuyo, Remedios lo acompañó y su residencia se convirtió en un centro de la sociedad mendocina. Allí, en medio de los preparativos del Ejército de los Andes, la joven volvió a ocupar un lugar social y político importante.

La maternidad, la guerra y una despedida que nunca terminó

En Mendoza nació Mercedes Tomasa, la única hija del matrimonio. Pigna ubica su nacimiento el 16 de agosto de 1816, mientras otras reconstrucciones históricas mencionan fechas cercanas dentro de ese mismo mes. Lo cierto es que la niña creció con un padre casi siempre ausente, absorbido por una campaña militar que cambiaría el destino de América.

San Martín y su hija, Merceditas
San Martín y su hija, Merceditas

En 1817, el Ejército de los Andes emprendió la campaña libertadora hacia Chile. San Martín le pidió a Remedios que regresara a Buenos Aires junto con su hija Mercedes. Esa separación, que en principio podía parecer temporal, se convirtió en una herida abierta. La guerra, la política y la salud frágil de Remedios hicieron que el reencuentro se demorara cada vez más.

Mientras San Martín avanzaba en su proyecto continental, Remedios se apagaba. La enfermedad, mencionada en distintas fuentes como una dolencia prolongada y asociada tradicionalmente a la tuberculosis o tisis, la obligó a trasladarse a una quinta de su hermano Bernabé, en las afueras de Buenos Aires, zona que hoy corresponde a Parque Patricios.

Murió esperando a San Martín

La escena final de su vida parece escrita por la tragedia. Remedios estaba enferma, debilitada y con la esperanza de volver a ver a San Martín. Según el Instituto Nacional Sanmartiniano, el Libertador se encontraba en Mendoza cuando recibió noticias de que su esposa estaba moribunda, pero sus propios problemas de salud le impidieron llegar a tiempo a Buenos Aires.

La tumba es de 1824 Foto: Wikipedia

Remedios de Escalada murió el 3 de agosto de 1823, con apenas 25 años. Argentina.gob.ar consigna esa fecha y señala que sus restos descansan en el Cementerio de la Recoleta, bajo el epitafio: “Aquí yace Remedios de Escalada, esposa y amiga del General San Martín”.

El dato es estremecedor: San Martín volvió después, pero ya era tarde. La mujer que lo había elegido cuando todavía no era el Padre de la Patria, la que había dejado atrás un pretendiente y una vida cómoda en Buenos Aires, la que lo acompañó en los años decisivos de Cuyo, murió sin recibir su último abrazo.

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