
En el corazón del partido de Roque Pérez existe un pueblo que parece detenido en una postal antigua, pero que cada año vuelve a demostrar que su historia sigue viva. Se trata de Carlos Beguerie, una localidad bonaerense de calles tranquilas, almacenes de campo, viejas construcciones ferroviarias y una memoria colectiva que resiste como una marca de identidad.
Este 2026, el pueblo celebra sus 114 años con una fiesta popular prevista para el 9 de agosto, una jornada que reunirá tradición, música en vivo, artesanos, gastronomía local y el clásico desfile cívico, escolar e institucional. La celebración fue difundida por medios turísticos y locales como una invitación abierta para descubrir uno de los rincones rurales más singulares de la provincia de Buenos Aires.
Ubicado a unas dos horas de la Ciudad de Buenos Aires, Carlos Beguerie pertenece al partido de Roque Pérez y se encuentra dentro de una zona históricamente vinculada a la producción agropecuaria, al ferrocarril y a la vida de campo. Hoy conserva alrededor de 450 habitantes, aunque distintas fuentes históricas señalan que en su etapa de mayor esplendor llegó a reunir una población mucho más numerosa entre el casco urbano y la zona rural.
Por qué lo llamaban “La Perla del Provincial”
El apodo que todavía lo identifica, “La Perla del Provincial”, no nació por casualidad. Carlos Beguerie tuvo un papel clave como empalme ferroviario del Ferrocarril Provincial, una condición que impulsó su crecimiento y lo convirtió en un punto estratégico para la vida económica de la región. La Municipalidad de Roque Pérez recuerda que la localidad adquirió importancia rápidamente por su carácter de empalme, lo que facilitó su desarrollo y le permitió tener “vida propia” gracias al aporte de las explotaciones agrícola-ganaderas cercanas.
A comienzos del siglo XX, el tren no solo conectaba pueblos: también marcaba el ritmo de la producción, del trabajo y de las relaciones sociales. Desde la zona de Carlos Beguerie se transportaban productos de estancias como Los Altos Verdes, Los Pinos y La Carlota. Entre los datos más llamativos, la historia local menciona envíos semanales de vagones completos con frutas como manzanas, membrillos, ciruelas y duraznos, además de una producción lechera que llegó a alcanzar los 6.000 litros diarios desde la estancia La Carlota.

Ese pasado productivo explica por qué el pueblo llegó a tener una estructura de servicios muy superior a la que podría imaginarse hoy: médicos, farmacéutico, peluquerías, soderías, talleres mecánicos y almacenes de ramos generales formaban parte de la vida cotidiana de una comunidad en expansión.
Quién fue Carlos Beguerie, el hombre que le dio nombre al pueblo
La historia del pueblo está ligada a la figura de Carlos Beguerie, un hombre nacido en Entre Ríos que pasó parte de su infancia en esa provincia y estudió en el Colegio de Paraná, donde compartió época con figuras de peso de la vida política argentina, entre ellas Julio Argentino Roca. También participó en la Guerra del Paraguay, conocida como Guerra de la Triple Alianza.
Radicado más tarde en la provincia de Buenos Aires, Beguerie se dedicó a las tareas rurales y fue recordado por su espíritu progresista. Según la historia publicada por el municipio, cuando se construyó el Ferrocarril Provincial donó parte de sus tierras para fines de utilidad pública y facilitó la formación del pueblo mediante un fraccionamiento adecuado, con condiciones accesibles para quienes quisieran instalarse allí.
Del esplendor ferroviario al redescubrimiento turístico
Como ocurrió con muchos pueblos bonaerenses, el declive del tren cambió para siempre la dinámica de Carlos Beguerie. El movimiento de pasajeros y cargas que había dado vida a la localidad se redujo, la población bajó y muchas construcciones quedaron como testigos de otro tiempo. Sin embargo, el pueblo no desapareció: se transformó.

En los últimos años, Beguerie empezó a ganar visibilidad como destino de turismo rural, ideal para quienes buscan una escapada cercana a Buenos Aires, sin tránsito, sin ruido y con una propuesta vinculada al descanso, la comida casera y la historia.

Entre sus atractivos aparecen la Parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, el antiguo predio ferroviario, el museo La Perla del Provincial, la plaza San Martín, la antigua casilla rural, la huerta comunitaria y distintos espacios donde la vida de campo se mezcla con el arte y la memoria.
El arte que cambió la cara del pueblo
Uno de los detalles que volvió a poner a Carlos Beguerie en el mapa turístico fue el trabajo artístico inspirado en el trencadís, una técnica de mosaico con fragmentos de cerámica asociada al modernismo catalán y a la obra de Antoni Gaudí. En el pueblo, Paula Reina y Rubén Feit comenzaron decorando su alojamiento, El Rebusque, con trozos de cerámicas y azulejos reutilizados, y luego esa estética se extendió a otros espacios comunitarios.
El resultado es una identidad visual inesperada: paredes, mesas, postes, murales y rincones intervenidos con colores que rompen la quietud rural sin borrar su esencia. Esa mezcla entre campo bonaerense y guiños catalanes convirtió a Beguerie en un destino distinto, donde el reciclaje también funciona como una forma de memoria.
Almacenes de campo, sabores y una fiesta para volver
La gastronomía es otro de los grandes imanes de Carlos Beguerie. Los visitantes suelen llegar atraídos por los almacenes de campo, donde se sirven empanadas, pastas caseras, carnes a la parrilla, preparaciones a la estaca y platos tradicionales como Lo de Juana, La Esperanza y HyA La Perla, mientras que otras publicaciones mencionan también el valor de estos lugares como puntos de encuentro social y turístico.
Para su aniversario número 114, el pueblo prepara una celebración con desayuno comunitario, acto protocolar, desfile, patio gastronómico, feria de artesanos, actividades recreativas y espectáculos en vivo. Además, el municipio informó que el 4 de agosto de 2026 fue establecido como día no laborable para la administración pública y feriado optativo para la industria, el comercio y otras actividades de la localidad, en el marco del aniversario.
A 114 años de su nacimiento, “La Perla del Provincial” vuelve a brillar. Esta vez, no por el silbato del tren, sino por la capacidad de un pueblo pequeño de conservar lo que fue y convertirlo en una experiencia para quienes todavía buscan historias auténticas en el mapa bonaerense.



















