
El 20 de junio de 1867, en un terreno cercano al lugar donde actualmente se encuentra el Planetario Galileo Galilei, se disputó el encuentro reconocido como el primer partido organizado de fútbol en la Argentina.
No hubo camisetas oficiales, redes, árbitros profesionales ni tribunas. Tampoco consiguieron reunir a los 22 jugadores necesarios. A pesar de esas limitaciones, aquel encuentro se convirtió en el punto de partida de una pasión que atravesaría generaciones.
El primer partido casi se suspende para siempre
La historia comenzó con los hermanos Thomas y James Hogg, dos integrantes de la comunidad británica de Buenos Aires que buscaban organizar partidos bajo reglas comunes.
El 9 de mayo de 1867, junto con otros jóvenes británicos, fundaron el Buenos Aires Football Club durante una reunión realizada en una pensión de la calle Temple, actualmente Viamonte. La institución es considerada uno de los primeros clubes dedicados al fútbol en Sudamérica.
El encuentro inaugural debía disputarse el 25 de mayo en un terreno próximo a La Boca. Sin embargo, las malas condiciones meteorológicas obligaron a cancelar la actividad. De esta manera, antes de jugarse el primer partido, ocurrió la que podría considerarse como la primera suspensión por lluvia del fútbol argentino.
Los organizadores eligieron una nueva fecha y trasladaron el encuentro al campo del Buenos Aires Cricket Club, ubicado en los Bosques de Palermo.
Ocho contra ocho y una goleada histórica
El partido comenzó alrededor de las 12.30 del 20 de junio de 1867, feriado por Corpus Christi. Una cantidad inesperada de curiosos llegó hasta el lugar para observar aquel novedoso entretenimiento británico.

Según los relatos históricos, algunos de los convocados se negaron a participar por vergüenza. No querían ser vistos corriendo detrás de una pelota sin saco ni sombrero. Por ese motivo, los capitanes Thomas Hogg y Walter Heald tuvieron que formar equipos de apenas ocho jugadores.
Para diferenciarse, los participantes utilizaron boinas blancas y coloradas. Después de aproximadamente dos horas de juego, el conjunto encabezado por Hogg se impuso por 4 a 0.
Los autores de aquellos primeros cuatro goles no quedaron registrados, por lo que uno de los grandes datos fundacionales del fútbol argentino permanece como un misterio.
Un partido sin camisetas, redes ni travesaños
El fútbol de 1867 era muy diferente al actual. El campo no tenía todas las marcaciones modernas y los arcos estaban formados solamente por postes verticales.
No había redes ni travesaños. Tampoco existían el tiro penal, el tiro de esquina como se conoce actualmente o el arbitraje profesional. Los jugadores tomaron como referencia las reglas de la Football Association inglesa, fundada en Londres en 1863, aunque realizaron algunas modificaciones.
El interés provocado por la experiencia llevó a organizar un segundo encuentro el 29 de junio. Esta vez participaron diez hombres por equipo y volvieron a ganar los colorados, por 3 a 1. Una curiosa versión sostiene que jugadores y espectadores perdieron el tren de regreso y debieron volver caminando.
El escocés que transformó el fútbol argentino
Aunque suele aparecer asociado con el primer partido, Alexander Watson Hutton no participó de aquel encuentro. El educador escocés llegó a Buenos Aires recién en 1882, quince años después de la histórica jornada de Palermo.

Watson Hutton incorporó la actividad física y el fútbol al ámbito educativo. Primero trabajó en la Saint Andrew’s Scots School y luego fundó la Buenos Aires English High School, institución de la que surgiría Alumni, uno de los equipos más exitosos de los primeros años del deporte nacional.
En 1893 también impulsó la creación de la Argentine Association Football League, antecedente de la actual Asociación del Fútbol Argentino.
El inesperado vínculo con Domingo Faustino Sarmiento
La relación de Domingo Faustino Sarmiento con el fútbol pertenece a esta segunda etapa. Cuando se disputó el primer partido, Sarmiento todavía no era presidente de la Nación, ya que asumió el 12 de octubre de 1868.
Años después, Watson Hutton habría buscado su respaldo para incorporar el deporte a la educación. La tradición le atribuye al expresidente una respuesta que quedó vinculada con la historia del fútbol nacional: “Que aprendan, mi amigo, a las patadas, pero que aprendan”.

La frase retrata el apoyo que habría recibido el educador escocés para desarrollar una actividad todavía desconocida para buena parte de la sociedad argentina.
Del Planetario a una pasión nacional
Un monolito recuerda actualmente el acontecimiento en las inmediaciones del Planetario. Allí, sin estadios, camisetas ni grandes figuras, ocho jugadores contra ocho dieron el primer paso de una historia extraordinaria.
Aquellos pioneros difícilmente habrían imaginado que la Argentina llegaría a convertirse en una potencia mundial. Todo comenzó con una pelota, dos boinas de colores y cuatro goles cuyos autores siguen siendo desconocidos.
Ese improvisado partido en Palermo no solamente inauguró un deporte: encendió una pasión que terminaría formando parte de la identidad argentina.






















