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La mansión secreta donde durmió Napoleón salió a la venta: tiene 35 ambientes y su precio es un misterio

La histórica residencia está ubicada en el corazón de Aquisgrán, Alemania. Fue construida en el siglo XVII, conserva un salón dedicado al emperador francés y esconde una sorprendente conexión con la industria textil europea.

La histórica mansión de Alemania donde se hospedó Napoleón Bonaparte en 1804
La histórica mansión de Alemania donde se hospedó Napoleón Bonaparte en 1804 Foto: Wikipedia
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Una mansión con más de 350 años de historia, habitaciones que recibieron a emperadores y un precio que permanece bajo absoluto secreto salió a la venta en Alemania. Se trata de la antigua casa Wylre, también conocida como Palacio Heusch, ubicada en el centro histórico de Aquisgrán.

La propiedad no es una residencia convencional. En 1804, Napoleón Bonaparte se hospedó entre sus paredes durante una visita a la ciudad. Su paso quedó grabado en uno de los espacios más importantes del edificio: el llamado salón Napoleón, decorado con muebles de estilo Imperio.

La mansión posee aproximadamente 1.500 metros cuadrados habitables, distribuidos en 35 ambientes. Actualmente, está dividida en tres viviendas, cuenta con alrededor de 20 dormitorios y tiene un parque privado de casi 2.500 metros cuadrados.

Un palacio histórico con un precio que nadie quiere revelar

El valor de la propiedad no fue publicado y únicamente sería informado a compradores que demuestren un interés concreto. La estricta confidencialidad solicitada por sus propietarios convirtió a la operación en un misterio dentro del mercado inmobiliario de lujo.

Casa Wylre
La mansión donde durmió Napoleón está en venta: tiene 35 ambientes y precio secreto Foto: Wikipedia

Además de su enorme superficie, la residencia se destaca por su estado de conservación, sus interiores históricos y su privilegiada ubicación sobre la calle Jakobstraße, a pocos minutos de los principales monumentos de Aquisgrán.

El inmueble se encuentra bajo protección patrimonial, por lo que su futuro propietario no solo adquirirá una mansión, sino también la responsabilidad de conservar un fragmento de la historia europea.

Una residencia construida en 1669

La historia de la casa comenzó en 1669, cuando Johann Bertram von Wylre compró varios terrenos y ordenó levantar un conjunto residencial de tres alas.

Von Wylre fue maestro de montes y ocupó en diferentes oportunidades el cargo de alcalde de Aquisgrán. El diseño tomó como referencia las lujosas residencias urbanas de la nobleza francesa, con patios interiores, jardines y salones destinados a reuniones sociales.

Durante el siglo XVIII, la residencia pasó a manos de la familia von Clotz. Una de sus remodelaciones más importantes fue encargada al arquitecto Johann Joseph Couven, una figura destacada del barroco y el rococó de la región.

Esas obras transformaron la fachada y parte de los interiores. Todavía se conservan chimeneas de mármol, paneles de madera, escaleras monumentales, estucos y detalles ornamentales relacionados con las familias que habitaron el palacio.

La visita de Napoleón que marcó para siempre la propiedad

El episodio más recordado ocurrió después de que el comerciante textil Edmund Joseph Kelleter comprara la residencia en 1798.

En 1804, Kelleter recibió allí a Napoleón Bonaparte, quien atravesaba un momento decisivo de su carrera. El 18 de mayo de ese año había sido proclamado emperador de los franceses y el 2 de diciembre sería coronado en la catedral de Notre Dame de París.

Napoleón Bonaparte
Napoleón Bonaparte

La presencia de Napoleón en Aquisgrán tenía una fuerte carga simbólica. La ciudad había sido la residencia favorita de Carlomagno y uno de los centros políticos más importantes de su imperio.

Para el líder francés, vincular su figura con el legado carolingio era una manera de presentarse como heredero de una tradición imperial europea. La mansión conserva hasta la actualidad el salón Napoleón, con muebles de estilo Imperio y una decoración asociada con aquella época.

Aquisgrán, la ciudad imperial elegida por Carlomagno

Aquisgrán, conocida como Aachen en alemán y Aix-la-Chapelle en francés, ocupa un lugar central en la historia de Europa.

Su famosa catedral conserva la Capilla Palatina, construida durante el gobierno de Carlomagno. Durante siglos, numerosos reyes alemanes fueron coronados en la ciudad, lo que convirtió al lugar en un símbolo de poder y legitimidad.

Cuando Napoleón visitó Aquisgrán, el territorio se encontraba bajo influencia francesa. Incluso antes de la llegada del emperador, la administración francesa del distrito había utilizado espacios de la antigua casa Wylre.

La fábrica textil escondida detrás de la mansión

La propiedad también fue protagonista del desarrollo industrial de la ciudad. Kelleter instaló allí una fábrica de paños y aprovechó la cercanía del arroyo Paubach para diferentes procesos textiles.

En 1808 se construyó dentro del jardín un edificio fabril de tres pisos. Su fachada estaba decorada con figuras de Mercurio, vinculado con el comercio, y Ceres, asociada con la producción y la prosperidad.

Casa Wylre
Conserva un salón dedicado al emperador francés y esconde siglos de poder Foto: Wikipedia

La fábrica no sobrevivió intacta al paso del tiempo. El edificio industrial fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial, conflicto que provocó importantes daños en Aquisgrán.

Emperadores, reyes y una familia que la conservó durante 165 años

Napoleón no fue la única personalidad vinculada con el palacio. En 1818, durante el Congreso de Aquisgrán, la propiedad recibió al emperador Francisco I de Austria y al rey Federico Guillermo III de Prusia.

En 1861, el industrial Eduard Alexander Heusch compró el complejo. Desde entonces, la residencia quedó asociada con su apellido y pasó a ser conocida como Palacio Heusch.

La familia mantuvo el inmueble durante aproximadamente 165 años. Uno de sus integrantes, Hermann Heusch, fue alcalde de Aquisgrán entre 1952 y 1973 y participó en la reconstrucción de la ciudad después de la guerra.

Una oportunidad para comprar un fragmento de la historia europea

El futuro propietario no comprará solamente una residencia de lujo. También se convertirá en custodio de una construcción relacionada con Napoleón Bonaparte, Carlomagno, la nobleza alemana y la industria textil europea.

Mientras el precio continúa bajo secreto, la mansión permanece silenciosa en el corazón de Aquisgrán. Sus jardines, chimeneas y salones todavía conservan las huellas de quienes pasaron por allí.

Entre todas esas historias sobresale la de un huésped que, en 1804, estaba a punto de cambiar el destino de Europa: Napoleón Bonaparte.

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