
Hay números que forman parte de la identidad de una ciudad. En Buenos Aires, el 60 representa mucho más que una línea de colectivo: evoca viajes al trabajo, paseos familiares, largas esperas en una parada y recorridos que parecían no terminar nunca.
Desde sus primeros servicios, esta línea conectó algunos de los lugares más transitados de la Ciudad de Buenos Aires con distintas localidades de la zona norte. Sin embargo, pocos pasajeros conocen su origen: cuando comenzó a circular, no llevaba el número 60.
La Línea 60 comenzó su historia con otro número
El primer servicio se realizó el 17 de octubre de 1931, cuando el colectivo todavía era un medio de transporte relativamente novedoso en Buenos Aires. Su recorrido inicial conectaba Plaza Constitución con el Canal San Fernando.

En aquel momento se la identificaba como Línea 31. Sus fundadores fueron Da Cruz, Capalbo y Delgado Varela, quienes desarrollaron un servicio que rápidamente consiguió diferenciarse de sus competidores.
La propuesta tenía una característica llamativa para los pasajeros: funcionaba durante las 24 horas. Para la época, mantener una frecuencia permanente era una importante innovación. Además, los conductores utilizaban uniforme, lo que transmitía una imagen de organización y profesionalismo.
Por qué adoptó el número 60 que la hizo famosa
El número original fue reemplazado y la línea pasó a ser reconocida definitivamente como Línea 60. En 1934 obtuvo una concesión de la provincia de Buenos Aires, ratificada algunos años después.
Esta autorización fue fundamental para que pudiera mantener y ampliar los recorridos entre la Capital y el territorio bonaerense. Mientras otras empresas atravesaban procesos de absorción y reorganización, el 60 conservó una situación particular que favoreció su crecimiento.
Su evolución también acompañó la expansión urbana de localidades como Vicente López, San Isidro, San Fernando, Tigre y Escobar. A medida que aumentaba la población, también crecía la necesidad de contar con conexiones directas hacia el centro porteño.
El colectivo que conectó la Ciudad con el norte bonaerense
Con el paso de los años se incorporaron destinos como Rincón de Milberg, General Pacheco, Ingeniero Maschwitz y Escobar. De esta manera, la línea construyó una extensa red de ramales comunes, rápidos y expresos.
Dependiendo del servicio elegido, los pasajeros podían viajar por avenidas tradicionales, el Bajo porteño, avenida Maipú, la Panamericana, el Acceso Tigre y distintos tramos de la Ruta Provincial 27.

Durante décadas, tomar el 60 permitió atravesar buena parte del Área Metropolitana sin cambiar de colectivo. Sus unidades pasaban por lugares emblemáticos como Constitución, Congreso, Tribunales, Recoleta, Palermo, Belgrano y Puente Saavedra, antes de continuar hacia el conurbano.
Esa enorme extensión explicó una situación habitual: dos personas podían tomar el mismo número de colectivo, pero terminar en destinos completamente diferentes según el cartel del ramal.
La incorporación que agrandó todavía más sus recorridos
En noviembre de 1980 se produjo otro momento decisivo. La empresa comenzó a operar los servicios que anteriormente pertenecían a la desaparecida Línea 38.
Los nuevos recorridos conservaron el número y los colores del 60, aunque podían identificarse mediante carteles específicos. La incorporación amplió todavía más la presencia de Micro Ómnibus Norte Sociedad Anónima, reconocida popularmente por sus siglas MONSA.

Su cantidad de unidades, ramales y kilómetros recorridos la convirtió en una de las empresas de transporte más importantes del país. El 60 dejó de ser solamente una alternativa para viajar y se transformó en una referencia cotidiana del paisaje metropolitano.
Crisis y cambios que modificaron al histórico 60
La Línea 60 también atravesó etapas complicadas. Durante la década de 1990, los problemas económicos comenzaron a afectar a la empresa. Tiempo después, el servicio quedó bajo la administración del Grupo DOTA.
La operación fue reorganizada y muchos ramales se modificaron o redujeron. En 2019 se anunció una fuerte reestructuración que llevó el esquema de 19 ramales a solamente siete recorridos principales.
Más adelante se aplicaron nuevos cambios sobre las cabeceras y la extensión de algunos servicios. Estas decisiones modificaron conexiones históricas, pero la Línea 60 siguió circulando y conservó su presencia en numerosas localidades del norte bonaerense.
Por qué la Línea 60 se convirtió en una leyenda porteña
La fama del 60 logró superar los límites del transporte público. Su número apareció en canciones, relatos, ficciones televisivas y conversaciones cotidianas.
Para miles de pasajeros, significa recordar un viaje hacia Tigre, una jornada laboral, la llegada a Constitución o la expectativa de distinguir su cartel a la distancia.
A más de nueve décadas de su inauguración, cambiaron los vehículos, los operadores y muchos de sus recorridos. Sin embargo, el 60 continúa siendo uno de los colectivos más reconocidos de la Argentina.




















