
La imagen del mundo que vemos habitualmente en mapas escolares y aplicaciones digitales no representa con precisión el tamaño real de los continentes. Uno de los ejemplos más llamativos es Groenlandia, que en la tradicional proyección de Mercator aparece con una superficie similar a la de África, pese a que el continente africano es unas 14 veces más grande.
La explicación está en la forma en que se representa una superficie esférica sobre un plano. La proyección de Mercator, creada por el cartógrafo flamenco Gerardus Mercator en 1569, fue diseñada para facilitar la navegación, pero genera una distorsión cada vez mayor a medida que las regiones se alejan del ecuador.
Por qué Groenlandia parece tan grande
En un mapa basado en Mercator, las zonas ubicadas cerca de los polos aparecen considerablemente ampliadas. Por eso Groenlandia, Rusia, Europa y América del Norte parecen tener una superficie mucho mayor que la real.
En realidad, Groenlandia posee aproximadamente 2,1 millones de kilómetros cuadrados, mientras que África supera los 30 millones. La diferencia resulta evidente cuando se comparan sus dimensiones sobre un globo terráqueo.
La distorsión también afecta a otros territorios. Mientras las regiones del hemisferio norte aparecen agrandadas, África, Sudamérica y la India pueden parecer más pequeñas de lo que realmente son en relación con Europa, Rusia o América del Norte.
La proyección no es técnicamente un “error”: fue creada para resolver necesidades específicas de navegación. El problema aparece cuando se utiliza para comparar visualmente la superficie de los territorios.
La propuesta para cambiar el mapa mundial
Esta representación podría comenzar a perder protagonismo si prospera una iniciativa impulsada por Togo ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El país africano propone promover el abandono de la utilización exclusiva de Mercator y fomentar mapas que representen con mayor fidelidad las dimensiones de los continentes.
La iniciativa apunta especialmente a la utilización de la proyección Equal Earth, diseñada para conservar mejor las proporciones relativas de las superficies terrestres.

La propuesta no implicaría prohibir Mercator. El objetivo sería promover alternativas entre gobiernos, instituciones educativas, organismos internacionales y empresas tecnológicas.
El ministro de Asuntos Exteriores de Togo, Robert Dussey, sostuvo que “un mapa nunca es neutral”, debido a que las representaciones cartográficas pueden influir en la manera en que las sociedades interpretan la importancia relativa de los distintos territorios.
La campaña que busca corregir el mapa
El debate también ganó fuerza a través de la campaña #CorrectTheMap, creada en Change.org en enero de 2025. La iniciativa reunió más de 11.000 firmas verificadas y recibió posteriormente el respaldo de la Unión Africana.
Sus impulsores cuestionan que generaciones enteras hayan crecido observando una representación que exagera el tamaño de Europa y América del Norte y reduce visualmente el de África.
Según la campaña, la diferencia es especialmente significativa porque el tamaño de los territorios puede asociarse erróneamente con su relevancia económica o geopolítica.
África, por ejemplo, tiene una superficie suficiente para contener a Estados Unidos, China, India, Japón, México y buena parte de Europa, con territorio todavía disponible.
Qué es el mapa Equal Earth
La alternativa propuesta utiliza la proyección Equal Earth, cuyo principal objetivo es conservar las proporciones de superficie entre los continentes. A diferencia de Mercator, busca evitar que las regiones cercanas a los polos aparezcan exageradamente grandes.
De todos modos, ningún mapa plano puede representar perfectamente un planeta tridimensional. Toda proyección implica algún tipo de distorsión en forma, distancia, dirección o superficie.
La discusión que impulsa Togo ante la ONU, por lo tanto, no busca encontrar un mapa absolutamente perfecto, sino promover una representación que muestre de manera más equilibrada el tamaño real de los continentes y reduzca las diferencias visuales que durante siglos marcaron la forma en que se observa el mundo.

















