comscore

El primer corrupto de Buenos Aires: llegó para investigar el contrabando, tomó el poder y terminó con una fortuna

Juan de Vergara desembarcó en la ciudad para colaborar con una investigación contra el comercio ilegal. Sin embargo, terminó acusado de dirigir una poderosa red de contrabandistas, manipular elecciones y controlar las instituciones que debían perseguirlo.

Una de las primeras litografías de la Catedral
Una de las primeras litografías de la Catedral Foto: elhistoriador
+ Seguir en Google+ Seguinos en Noticias

Mucho antes de que Buenos Aires se convirtiera en una gran capital, cuando todavía era una aldea de calles de tierra y construcciones precarias frente al Río de la Plata, la corrupción ya había encontrado un lugar dentro del poder colonial.

Uno de sus protagonistas fue Juan de Vergara, funcionario español recordado como uno de los primeros grandes corruptos de la historia porteña. Su recorrido estuvo atravesado por el contrabando, el fraude electoral, la compra de cargos públicos y una fortuna difícil de justificar.

Buenos Aires, un puerto excluido por España

A comienzos del siglo XVII, la Corona española imponía fuertes restricciones comerciales a sus colonias. Buenos Aires había quedado prácticamente marginada de las rutas autorizadas, lo que provocaba escasez de productos y largos períodos sin la llegada de embarcaciones legales.

Fundación de Buenos Aires en 1580 Foto: Archivo

Sin embargo, su ubicación era estratégica. Desde el puerto se podía conectar el Atlántico con Córdoba, el Alto Perú y las minas de Potosí. Así comenzó a crecer un inmenso circuito clandestino.

Por el Río de la Plata ingresaban telas, herramientas y personas africanas esclavizadas. En sentido contrario salían grandes cantidades de plata americana sin pagar los impuestos correspondientes. El negocio necesitaba comerciantes, transportistas, funcionarios y jueces dispuestos a garantizar su funcionamiento.

Llegó para investigar y terminó involucrado

En 1605, Juan Pedrero de Trejo llegó enviado por la Audiencia de Charcas para investigar el tráfico clandestino. Vergara lo acompañó como secretario y escribano.

En un primer momento, colaboró para descubrir permisos vendidos, cargas irregulares y funcionarios relacionados con los traficantes. Gracias a su conocimiento jurídico, logró ascender hasta convertirse en teniente de gobernador.

Pero el funcionario que conocía todos los secretos de la investigación terminó acusado de utilizar esa información en su propio beneficio.

Vergara se acercó al tesorero Simón de Valdez y al comerciante Diego de la Vega. Junto con otros aliados habrían formado una organización conocida como “los confederados”, considerada una de las redes de contrabando más poderosas de la América española.

La trampa para convertir el comercio ilegal en un negocio autorizado

Uno de los mecanismos utilizados eran los llamados “arribos forzosos”. Los barcos llegaban a Buenos Aires con mercadería ilegal y sus capitanes aseguraban haber sufrido tormentas, daños o problemas de navegación.

Las autoridades confiscaban la carga y ordenaban rematarla. Sin embargo, las subastas estaban presuntamente arregladas para que los integrantes de la organización compraran todo a precios muy bajos.

Descendientes de esclavos en 1901
Descendientes de esclavos en 1901

Después, las personas esclavizadas eran trasladadas hasta Potosí, donde se las vendía por cifras considerablemente mayores. Algunas reconstrucciones históricas afirman que la red habría introducido alrededor de 4.000 personas africanas esclavizadas en poco más de tres años.

El sistema no solo implicaba corrupción administrativa. También estaba basado en la explotación humana y el enriquecimiento de funcionarios protegidos desde el poder.

El fraude electoral que le permitió controlar el Cabildo

Vergara comprendió que para sostener el negocio necesitaba dominar el Cabildo de Buenos Aires. El 1 de enero de 1616 se produjo una elección recordada como uno de los primeros fraudes electorales registrados en la región.

Durante las horas previas fueron detenidos miembros del sector contrario. En cambio, un regidor que estaba preso por una causa criminal recuperó la libertad para participar de la votación.

El primer corrupto de Buenos Aires
Buenos Aires en el 1620 Foto: Wikipedia

También se denunciaron impugnaciones arbitrarias y desempates favorables a los confederados. Vergara consiguió así una posición desde la cual podía administrar justicia, frenar investigaciones y proteger a sus aliados.

La organización ya no tenía solamente dinero. También controlaba parte de las instituciones encargadas de perseguirla.

Hernandarias intentó terminar con la red

El gobernador Hernando Arias de Saavedra, conocido como Hernandarias, encabezó una de las principales ofensivas contra la organización. Ordenó detener a Vergara y a varios de sus socios.

La investigación acumuló miles de páginas, pero avanzó entre apelaciones, declaraciones contradictorias y fugas. Vergara consiguió llegar hasta Charcas y luego viajó a España, donde se presentó como víctima de una persecución política.

Finalmente regresó a Buenos Aires y recuperó su influencia. Incluso habría logrado controlar los seis cargos de regidores perpetuos mediante remates casi sin competidores, para después distribuirlos entre familiares y hombres de confianza.

Una fortuna extraordinaria

El patrimonio atribuido a Vergara permite comprender la dimensión de su poder. Habría llegado a reunir 38 estancias, cerca de 6.000 ovejas, 5.000 vacunos y decenas de personas esclavizadas, además de casas, oro, muebles de lujo y extensas propiedades rurales.

Algunas fuentes también lo relacionaron con la misteriosa muerte del gobernador Diego Marín Negrón, ocurrida en 1613. Sin embargo, la acusación nunca pudo comprobarse de manera definitiva y debe entenderse dentro de las fuertes disputas políticas de la época.

Existen, además, versiones diferentes sobre el final de su vida. Lo que no está en discusión es la enorme influencia que logró acumular.

La historia de Juan de Vergara demuestra que la corrupción en Buenos Aires no nació con las grandes fortunas contemporáneas. Ya estaba presente cuando la ciudad era apenas un puerto pequeño, pero lo suficientemente valioso como para convertir las leyes, los cargos públicos y la justicia en instrumentos de enriquecimiento personal.

¡Sumate a Canal 26!

Recibí una selección de nuestros contenidos, pensados especialmente para vos, en tu bandeja de entrada.