
En Buenos Aires existen calles que sirven para llegar a destino y otras que permiten viajar en el tiempo. La avenida La Plata pertenece al segundo grupo: a lo largo de unas 30 cuadras, atraviesa o delimita cinco barrios porteños y conecta dos importantes arterias, Rivadavia y Sáenz.
Debajo de su tránsito cotidiano se esconde una historia relacionada con la expansión de la Ciudad y con uno de los clubes más populares de la Argentina: San Lorenzo de Almagro. Aunque hoy está rodeada de edificios, comercios, colectivos y estaciones de subte, esta avenida tuvo una fisonomía muy diferente y llegó a ser conocida como un amplio bulevar porteño.
Avenida La Plata, el camino que recorre cinco barrios
La avenida La Plata comienza en la intersección con avenida Rivadavia, como continuación de la calle Río de Janeiro. Desde allí avanza hacia el sur hasta llegar a avenida Sáenz, cerca de la estación Doctor Antonio Sáenz del ferrocarril Belgrano Sur. Luego, su traza continúa como calle Grito de Asencio.

Durante su recorrido, atraviesa o funciona como límite de cinco barrios: Caballito, Almagro, Boedo, Parque Chacabuco y Nueva Pompeya.
Esa característica explica los contrastes de su paisaje. Cerca de Rivadavia predominan los edificios, el movimiento comercial y la conexión con la Línea A de subterráneos. En el cruce con avenida San Juan se encuentra la estación Avenida La Plata de la Línea E. Hacia el sur, en cambio, aparecen construcciones más bajas y rastros de una Buenos Aires obrera, ferroviaria e industrial.
El antiguo bulevar que alguna vez tuvo otro nombre
Antes de adoptar su denominación actual, la avenida fue conocida como Gowland. Con el tiempo recibió el nombre de La Plata, en homenaje a la capital de la provincia de Buenos Aires, fundada en 1882.

Su antiguo carácter de bulevar estaba relacionado con los planes de modernización de Buenos Aires de finales del siglo XIX y comienzos del XX. En aquella época, la Ciudad comenzó a ensanchar sus calles, mejorar la circulación y transformar antiguos caminos periféricos en corredores urbanos.
Avenida La Plata ocupaba una posición estratégica, porque comunicaba Rivadavia con los barrios del sur. Tranvías, carros y, posteriormente, colectivos comenzaron a recorrerla mientras Buenos Aires crecía a gran velocidad.
La avenida que vio crecer al Viejo Gasómetro
El episodio que marcó definitivamente su historia ocurrió en avenida La Plata al 1700. Allí, San Lorenzo construyó el estadio que sería conocido como el Gasómetro y, con el paso del tiempo, como el Viejo Gasómetro.
La cancha fue inaugurada el 7 de mayo de 1916, cuando el conjunto azulgrana derrotó por 2 a 1 a Estudiantes de La Plata. En sus comienzos tenía instalaciones sencillas y tribunas de madera, pero el rápido crecimiento del club obligó a realizar numerosas ampliaciones.

Con los años, el estadio llegó a recibir a más de 70.000 espectadores y se convirtió en uno de los escenarios deportivos más importantes del país. También fue sede de partidos de la Selección argentina, encuentros internacionales y definiciones de campeonatos.
El apodo “Gasómetro” surgió por la apariencia de su estructura metálica, similar a los grandes depósitos de gas de la época. Por su tamaño y relevancia, también fue recordado como “el Wembley porteño”.
Mucho más que una cancha de fútbol
El Gasómetro no fue solamente la casa del Ciclón. Durante varias décadas, las instalaciones del club funcionaron como un enorme punto de encuentro social y deportivo para los vecinos de Boedo.
Allí se practicaban disciplinas como básquet, boxeo y atletismo. Además, pasaron equipos históricos, como el encabezado por René Pontoni, Rinaldo Martino y Armando Farro en 1946, los Matadores de 1968 y las formaciones que tuvieron como goleador a José Sanfilippo.

Cada partido modificaba el ritmo de la avenida: los tranvías llegaban repletos, los bares se llenaban de hinchas y las veredas se teñían de azul y rojo.
El estadio también fue protagonista de importantes avances tecnológicos. En 1939 incorporó iluminación artificial y, en noviembre de 1951, recibió una de las primeras transmisiones televisivas de fútbol realizadas en la Argentina.
El cierre que dejó una herida en Boedo
La historia cambió durante la década de 1970. En medio de problemas económicos y presiones sobre los terrenos, San Lorenzo perdió su estadio. El último partido en el Viejo Gasómetro se disputó el 2 de diciembre de 1979, frente a Boca Juniors, y terminó empatado sin goles.
Poco después, las tribunas fueron desmanteladas y el estadio desapareció del paisaje. Sin embargo, su recuerdo nunca abandonó la avenida La Plata. Para generaciones de hinchas, el predio continuó siendo “Tierra Santa”, un espacio cargado de memoria deportiva, familiar y barrial.
Años más tarde nació el movimiento conocido como la Vuelta a Boedo, impulsado por socios y simpatizantes que buscaban recuperar el terreno histórico y restablecer el vínculo del club con el barrio.
Una avenida que conserva la memoria porteña
Hoy, recorrer la avenida La Plata significa atravesar distintas etapas de Buenos Aires. En pocas cuadras aparecen estaciones de subte, edificios modernos, casas antiguas, comercios tradicionales y esquinas ligadas a la historia del fútbol.
Su pasado de bulevar puede haberse desdibujado bajo el asfalto, pero su identidad permanece intacta. La avenida une cinco barrios, conecta el centro geográfico porteño con el sur y conserva la memoria de un estadio que fue mucho más que una cancha.

















