
En la zona oeste de Gualeguaychú se conserva una residencia que revela una faceta poco difundida de la historia argentina. Es la Casa Quinta del general Justo José de Urquiza, una construcción poscolonial utilizada como descanso familiar, posta para viajeros y escenario de reuniones políticas durante el siglo XIX.
El edificio tiene una particularidad que durante años lo mantuvo prácticamente oculto: está dentro del predio de una unidad militar. Su ubicación, sumada a la falta de recursos específicos para restaurarlo, provocó que permaneciera cerrado al público durante más de dos décadas, pese a su enorme valor patrimonial.
Ahora, un proyecto legislativo busca preservarla y convertirla en Museo Histórico Provincial para recibir nuevamente a estudiantes y turistas.
La desconocida residencia de Justo José de Urquiza
La vida de Urquiza suele asociarse con el Palacio San José. Sin embargo, también contó con esta quinta en Gualeguaychú durante sus desplazamientos hacia Buenos Aires.
El inmueble habría sido construido entre 1848 y 1850, en una etapa decisiva para su carrera política y militar. En aquellos años se profundizaba su enfrentamiento con Juan Manuel de Rosas, que culminaría con el Pronunciamiento de 1851 y la batalla de Caseros, librada el 3 de febrero de 1852.

Urquiza permanecía allí con su familia, organizaba celebraciones y recibía a personalidades de la época. También alojaba a invitados y viajeros que continuaban hacia el Palacio San José.
Por qué la casa está dentro de un cuartel
Actualmente, la propiedad está situada en Urquiza al Oeste, a la altura de la parada 14, dentro del predio del Escuadrón de Exploración de Caballería Blindado 2 “Dragones Coronel Zelaya”. Este detalle dificultó su incorporación a los recorridos turísticos.
Al estar sobre terrenos nacionales, su restauración exige coordinación entre la Nación, Entre Ríos y el Ejército Argentino. Además de reparar la casa, debe organizarse el ingreso de visitantes sin afectar la seguridad militar.
La casa recibió contingentes escolares hasta alrededor de 2000. Desde entonces, el acceso público dejó de ser habitual y el inmueble desapareció de los recorridos culturales de Gualeguaychú.
Una joya poscolonial que resistió el paso del tiempo
La Casa Quinta es una pieza poco conocida de arquitectura poscolonial, representativa de las residencias rurales pertenecientes a familias influyentes del siglo XIX.
Aunque la estructura sobrevivió, necesita una intervención integral. Durante años solo recibió mantenimiento menor y la falta de presupuesto impidió una restauración completa.
El proyecto para convertirla en museo
En 2026 comenzó un relevamiento técnico con profesionales especializados en conservación patrimonial. El diagnóstico permitirá registrar el estado del inmueble, detectar los sectores más afectados y elaborar una propuesta de intervención compatible con su identidad histórica.
La iniciativa para reconocer la quinta como Museo Histórico Provincial fue impulsada originalmente por la diputada Julia Calleros. Tras su fallecimiento, la legisladora Vilma Vázquez asumió el compromiso de continuarla y promover su tratamiento en la Cámara de Diputados de Entre Ríos.
El proyecto contempla un convenio entre la Nación y la Provincia para garantizar la preservación del edificio. También pretende incorporarlo a los circuitos históricos, culturales, educativos y turísticos entrerrianos. Su aprobación podría facilitar recursos, establecer responsabilidades de mantenimiento y ofrecer un marco institucional para la reapertura.
La otra cara de una figura histórica
Recuperar la quinta permitiría conocer a Urquiza no solamente como el militar que derrotó a Rosas en Caseros o el primer presidente constitucional de la Confederación Argentina, sino como un hombre que recorría los caminos entrerrianos, descansaba con su familia y recibía invitados en una residencia rural.
Cada habitación y galería puede aportar información sobre la vida cotidiana. El edificio no solo representa la memoria de un dirigente: también testimonia las costumbres existentes durante la construcción del Estado argentino.
Después de más de veinte años sin visitas regulares, la Casa Quinta podría recuperar su lugar. Detrás de los límites de un cuartel permanece en pie una residencia que fue escenario de viajes, encuentros y conversaciones decisivas. Su restauración devolvería a la comunidad un patrimonio que todavía conserva una parte desconocida de la historia nacional y acercarlo a las nuevas generaciones de argentinos y visitantes.




















