
Cuando Tomás Espora se embarcó en la fragata La Argentina, todavía no había cumplido los 17 años. Había nacido en Buenos Aires el 19 de septiembre de 1800 y ya conocía el rigor de la vida en el mar: dos años antes había iniciado su carrera como grumete en la corbeta Halcón, bajo las órdenes de Hipólito Bouchard.
Sin embargo, aquel viaje iniciado en 1817 no sería una campaña más. La travesía lo llevaría por el océano Atlántico, el Índico y el Pacífico, en una expedición que buscaba atacar las rutas comerciales de la Corona española.
Cuando regresó a Sudamérica, en 1819, Espora se había convertido en el primer marino argentino nativo en completar una vuelta al mundo. Tenía apenas 18 años.
El adolescente porteño que eligió vivir en el mar
Su nombre completo era Tomás Domingo de los Dolores Espora. Era hijo de Domingo Espora, un inmigrante genovés, y de Tomasa Ugarte, nacida en territorio santafesino. Quedó huérfano cuando tenía solo diez años, una situación que condicionó su infancia y aceleró su ingreso al mundo adulto.
A los 15 años se incorporó a una expedición corsaria organizada para atacar la navegación española en las costas de Chile, Perú y Ecuador. Viajó en la corbeta Halcón y participó en operaciones contra posiciones españolas de El Callao y Guayaquil.

En aquellos años, un corsario no era simplemente un pirata. Los barcos navegaban con autorización oficial y tenían la misión de capturar embarcaciones enemigas, interrumpir comunicaciones y debilitar el comercio español.
Para las Provincias Unidas, que todavía intentaban consolidar su independencia, estas expediciones permitían extender la guerra mucho más allá del Río de la Plata.
Una expedición argentina que atravesó tres océanos
En julio de 1817, Espora partió desde la Ensenada de Barragán como oficial de la fragata La Argentina. El barco quedó bajo el mando de Bouchard y comenzó una travesía de casi dos años alrededor del planeta.
La expedición atravesó tres océanos y recorrió lugares que parecían demasiado lejanos para un buque vinculado con la revolución rioplatense. Durante el viaje, la tripulación actuó contra barcos dedicados al tráfico de personas esclavizadas cerca de Madagascar, rechazó un ataque de piratas malayos y hostigó las rutas comerciales españolas próximas a Filipinas.
En las islas Hawái, los hombres de Bouchard recuperaron la corbeta argentina Santa Rosa, cuya tripulación se había sublevado. Después continuaron hacia la costa occidental de América del Norte.

Uno de los episodios más sorprendentes ocurrió en Monterrey, en la actual California. Las fuerzas de Bouchard ocuparon el fuerte español y mantuvieron el control de la posición durante tres días.
Más tarde atacaron El Realejo, en Nicaragua, donde apresaron embarcaciones españolas y destruyeron otras naves enemigas.
La hazaña que completó antes de cumplir los 19 años
La fragata La Argentina llegó a Valparaíso en julio de 1819. Para entonces, Espora todavía tenía 18 años y ya había recorrido regiones de África, Asia, Oceanía y América.
La campaña incluyó 13 acciones navales importantes y la captura o destrucción de 26 buques. Esa experiencia convirtió al joven porteño en un marino excepcionalmente preparado para su edad.
Dos años después de su partida, Espora se transformó en el primer marino argentino nativo en circunnavegar la Tierra. No lo hizo como pasajero de una expedición científica ni como integrante de una misión comercial, sino en medio de una campaña relacionada con las guerras de independencia hispanoamericanas.
De grumete adolescente a comandante con solo 19 años
Su ascenso fue vertiginoso. En 1820, cuando tenía apenas 19 años, recibió el mando de la fragata Peruana con el grado de teniente.
También se incorporó a la escuadra que trasladó hacia Perú al Ejército Libertador de José de San Martín y participó en las operaciones destinadas a lograr la rendición de la fortaleza de El Callao.
Durante aquella campaña formó parte de la Marina de Guerra peruana organizada por San Martín. Su actuación fue reconocida con una medalla de oro y consolidó una carrera que había comenzado solo cinco años antes, cuando subió a un barco como grumete.
Al regresar a Buenos Aires, Espora volvió a combatir durante la guerra contra el Imperio del Brasil. Bajo las órdenes del almirante Guillermo Brown, intervino en los combates de Los Pozos, Quilmes, Juncal y Monte Santiago.
Una muerte temprana y una historia poco conocida
En 1834 recibió el mando de una flotilla que obligó a fuerzas paraguayas a retirarse del territorio de Misiones. Fue una de sus últimas misiones.
Tomás Espora murió el 25 de julio de 1835, con apenas 34 años, en la casa que había construido sobre la actual avenida Caseros, en el barrio porteño de Parque Patricios.
La vivienda fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1961 y luego se convirtió en el Museo Naval Tomás Espora.
Aunque su nombre quedó asociado con calles, instituciones y buques de la Armada Argentina, su principal hazaña continúa siendo poco conocida: antes de cumplir los 19 años ya había dado la vuelta al mundo, enfrentado piratas, participado en combates navales y acompañado una expedición argentina hasta California.
Su historia demuestra que la independencia no se libró únicamente en los campos de batalla más recordados. También tuvo episodios en puertos asiáticos, costas africanas, islas del Pacífico y territorios norteamericanos, con un adolescente porteño como protagonista de una aventura extraordinaria.


















