comscore

En 1920, un rey de 27 años murió tras 3 semanas de agonía por la mordedura de un mono: la tragedia que dejó un trono vacío

Un paseo por los jardines de un palacio terminó en una infección mortal que los mejores médicos de Europa no lograron detener. Su fallecimiento desató una crisis sucesoria y dejó una historia que todavía sorprende más de un siglo después.

Alejandro I de Grecia, el rey que murió en 1920 tras la mordedura de un mono, en una recreación histórica ilustrativa.
Alejandro I de Grecia, el rey que murió en 1920 tras la mordedura de un mono, en una recreación histórica ilustrativa. Foto: Wikipedia Commons CC BY-SA | Imagen ilustrativa realizada con inteligencia artificial a partir de fotografías históricas.
+ Seguir en Google+ Seguinos en Noticias

En octubre de 1920, Alejandro I de Grecia murió a los 27 años después de atravesar más de tres semanas de agonía. Lo que parecía un accidente doméstico terminó convirtiéndose en una de las muertes más insólitas de la historia de la realeza europea.

El joven monarca llevaba apenas tres años en el trono cuando un enfrentamiento entre su perro y unos monos alteró su destino. Su muerte no solo dejó a una familia sumida en el dolor, sino que abrió una crisis política en un país que todavía sufría las consecuencias de la Primera Guerra Mundial.

Fotografía del príncipe Alejandro en 1917.
Fotografía del príncipe Alejandro en 1917. Foto: Archivo Literario e Histórico Helénico (ELIA). | Licencia Creative Commons CC BY 4.0.

El accidente de 1920: cómo un mono terminó provocando la muerte del rey de Grecia

Todo comenzó en los jardines del palacio de Tatoi, una residencia real situada a las afueras de Atenas. Alejandro I disfrutaba de un paseo acompañado por Fritz, su perro, cuando el animal se enfrentó con un macaco que se encontraba en la propiedad.

El rey intentó separarlos, sin imaginar que aquella intervención tendría consecuencias fatales. En medio del enfrentamiento, otro mono lo atacó y le provocó varias heridas, entre ellas una mordedura profunda en la pierna.

En un primer momento, el episodio no parecía representar una amenaza para su vida. Las heridas fueron atendidas y el monarca continuó bajo observación médica.

Sin embargo, la tranquilidad duró poco. Su temperatura corporal comenzó a elevarse y los síntomas de una infección se hicieron cada vez más evidentes. Lo que había empezado como un incidente aparentemente menor se transformó en una emergencia que puso en alerta a la corte griega.

Las 3 semanas de agonía de Alejandro I y la infección que los médicos no pudieron detener

Con el paso de los días, la salud del soberano empeoró considerablemente. La infección se extendió por los tejidos de su pierna izquierda y comenzó a comprometer el funcionamiento de su organismo.

Los médicos griegos intentaron controlar la enfermedad, pero el cuadro se volvió tan grave que solicitaron la intervención de especialistas franceses, entre ellos Fernand Widal y Pierre Delbet.

La medicina de principios del siglo XX todavía no contaba con los antibióticos modernos que hoy permiten tratar muchas infecciones bacterianas graves.

Durante más de tres semanas, Alejandro luchó contra una enfermedad que avanzaba mientras su entorno esperaba una recuperación cada vez menos probable.

Finalmente, el 25 de octubre de 1920, el rey murió a los 27 años. Había ocupado el trono desde junio de 1917 y dejaba atrás un reinado breve, marcado por los conflictos políticos y una inesperada historia de amor.

Recreación histórica de la mano de un hombre enfermo sobre una cama de 1920, en referencia a la agonía del rey Alejandro I de Grecia.
Recreación histórica de la mano de un hombre enfermo sobre una cama de 1920, en referencia a la agonía del rey Alejandro I de Grecia. Foto: Imagen generada con IA para Canal26.com.

La decisión médica que podría haber salvado al rey Alejandro I de Grecia

Más de un siglo después, la muerte del monarca continúa despertando interrogantes. Uno de los más inquietantes tiene que ver con la posibilidad de que hubiera sobrevivido si los médicos hubieran tomado una decisión diferente.

En 2021, una investigación publicada en el Bulletin de l’Académie Nationale de Médecine reconstruyó su enfermedad a partir de documentos históricos, boletines médicos y testimonios de la época.

Los investigadores concluyeron que Alejandro había desarrollado una grave infección de los tejidos musculares, complicada por un shock séptico. El estudio también planteó que una amputación temprana de la extremidad afectada podría haberle salvado la vida.

Aunque se trata de una interpretación médica retrospectiva y no de una certeza absoluta, esta posibilidad añadió una dimensión todavía más trágica al episodio: el joven rey pudo haber tenido una oportunidad de sobrevivir a costa de perder una pierna.

Un trono vacío, una esposa embarazada y la crisis que cambió la monarquía griega

La muerte de Alejandro I llegó en uno de los momentos más delicados de la política griega. Había sido proclamado rey en 1917, después de que su padre, Constantino I, fuera apartado del trono por las tensiones entre la monarquía, el Gobierno y las potencias aliadas durante la Primera Guerra Mundial.

Su desaparición reabrió el problema sucesorio. Tras las elecciones de noviembre de 1920 y un plebiscito, Constantino I regresó al poder en diciembre de ese mismo año. Pero detrás de las consecuencias políticas también existía una tragedia íntima.

Alejandro I junto a su familia real alrededor de 1915-1920.
Alejandro I junto a su familia real alrededor de 1915-1920. Foto: Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.

Alejandro se había casado con Aspasia Manos, una joven perteneciente a una familia griega que no formaba parte de una casa reinante. La unión había provocado controversias en la corte por las diferencias de rango y la falta de autorización dinástica.

Cuando el rey murió, Aspasia estaba embarazada. El 25 de marzo de 1921 nació su única hija, Alejandra, quien nunca llegó a conocer a su padre y años después se convirtió en reina consorte de Yugoslavia.

La historia de Alejandro I quedó así marcada por una sucesión de acontecimientos difíciles de imaginar: un paseo que terminó en tragedia, una agonía que se prolongó durante semanas, una hija nacida después de su muerte y una monarquía obligada a resolver su futuro sin él.

Más de un siglo después, su fallecimiento sigue siendo un recordatorio de cómo un episodio aparentemente insignificante puede alterar el destino de una familia real y convertirse en parte de la historia de un país.

¡Sumate a Canal 26!

Recibí una selección de nuestros contenidos, pensados especialmente para vos, en tu bandeja de entrada.