
En medio de las dificultades económicas que atraviesan las Fuerzas Armadas, el Gobierno autorizó por primera vez que soldados, suboficiales y oficiales puedan desempeñarse en determinadas actividades privadas como complemento de sus ingresos. Entre las tareas habilitadas figuran trabajos como conductores de aplicaciones de transporte, repartidores de comida y vigilantes de seguridad.
La medida surgió en un contexto marcado por la pérdida del poder adquisitivo de los salarios militares y por la preocupación de las autoridades ante el creciente número de efectivos que optan por abandonar la carrera castrense para incorporarse al sector privado.

De acuerdo con distintas estimaciones citadas en ámbitos vinculados a la defensa, miles de integrantes de las Fuerzas Armadas enfrentan dificultades para sostener su nivel de vida con los ingresos que perciben actualmente. En ese marco, la posibilidad de contar con una segunda fuente laboral aparece como una alternativa para aliviar la situación económica de muchos uniformados.
La decisión fue impulsada por el Ministerio de Defensa, que busca frenar la salida de personal capacitado y evitar que continúe profundizándose la pérdida de recursos humanos dentro de las estructuras militares. Según los datos difundidos, más de 20.000 soldados, suboficiales y oficiales dejaron las Fuerzas Armadas entre fines de 2023 y abril de 2026 para pasar a la actividad civil.
El tema también tiene una dimensión política. Diversos analistas sostienen que una parte importante del personal militar respaldó electoralmente a Javier Milei en las elecciones presidenciales de 2023. Sin embargo, sectores de las Fuerzas Armadas consideran que la situación salarial no mejoró en la magnitud esperada y que el deterioro de los ingresos continúa siendo una de las principales preocupaciones dentro de los cuarteles.

La habilitación de actividades complementarias representa un cambio significativo en una institución históricamente caracterizada por la dedicación exclusiva de sus miembros. Aunque los uniformados deberán respetar una serie de requisitos y compatibilizar esas tareas con sus obligaciones de servicio, la medida abre una nueva etapa para el personal militar argentino.
Desde el Gobierno sostienen que el objetivo es brindar mayor flexibilidad laboral y evitar que la crisis económica siga impactando en la capacidad de retención de las Fuerzas Armadas. Mientras tanto, miles de efectivos evalúan aprovechar esta posibilidad para complementar sus ingresos sin abandonar la carrera militar.












