Suiza construye una megabatería bajo tierra que desafía al litio: almacenará energía como una central nuclear en Europa

La iniciativa liderada por la empresa FlexBase Group transformará una enorme excavación subterránea en un gigantesco sistema de almacenamiento energético capaz de alcanzar una capacidad de 2,1 gigavatios hora (GWh) y una potencia de 1,2 gigavatios (GW).

Suiza construye una megabatería bajo tierra que desafía al litio.
Suiza construye una megabatería bajo tierra que desafía al litio. Foto: FlexBase
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Mientras gran parte del mundo concentra sus esfuerzos en ampliar la generación de energía renovable, Suiza avanza en un desafío igual de importante: cómo almacenar esa electricidad para utilizarla cuando el sol no brilla o el viento deja de soplar. Con ese objetivo, el país alpino está desarrollando en la localidad de Laufenburg, en el cantón de Argovia, un ambicioso proyecto que promete convertirse en la batería de flujo redox más grande jamás construida.

La iniciativa está liderada por la empresa FlexBase Group, que transformará una enorme excavación subterránea en un gigantesco sistema de almacenamiento energético capaz de alcanzar una capacidad de 2,1 gigavatios hora (GWh) y una potencia de 1,2 gigavatios (GW), cifras comparables a la producción de una central nuclear como la de Leibstadt, una de las más importantes de Suiza.

La obra se desarrolla en una excavación de dimensiones impresionantes, equivalente a dos campos de fútbol y con una profundidad similar a la de un edificio de ocho plantas. Sin embargo, lejos de tratarse de una mina o una infraestructura industrial convencional, el objetivo es crear una gigantesca reserva de energía renovable que permita equilibrar la red eléctrica en momentos de alta demanda.

Suiza construye la batería de almacenamiento de energía más grande de Europa

La expansión de la energía solar y eólica redujo la dependencia de los combustibles fósiles, pero también planteó un problema complejo: la producción eléctrica depende de factores naturales que no siempre coinciden con las necesidades de consumo.

El objetivo una gigantesca reserva de energía renovable que permita equilibrar la red eléctrica durante alta demanda. Foto: FlexBase

En este contexto, los sistemas de almacenamiento se convirtieron en una pieza estratégica para garantizar la estabilidad de las redes eléctricas. La necesidad es cada vez mayor a medida que crece la adopción de vehículos eléctricos, bombas de calor, centros de datos y otras tecnologías que incrementan la demanda energética.

La función de la futura instalación de Laufenburg será precisamente almacenar electricidad cuando exista un excedente de generación (por ejemplo, durante jornadas muy soleadas o ventosas) y liberarla cuando la producción disminuya o el consumo aumente.

Cómo funcionan las baterías de flujo redox que impulsan la transición energética

Aunque el proyecto parece sacado de una visión futurista, la tecnología que lo sustenta tiene más de 140 años de historia. Las baterías de flujo redox fueron propuestas por primera vez en 1879 y décadas más tarde recibieron importantes avances durante investigaciones impulsadas por la NASA.

Los sistemas de almacenamiento se convirtieron en una pieza estratégica para garantizar la estabilidad de las redes eléctricas. Foto: FlexBase

A diferencia de las baterías de ion-litio utilizadas en teléfonos móviles, computadoras o automóviles eléctricos, las baterías de flujo almacenan la energía en líquidos electrolíticos contenidos en grandes tanques. Durante la carga, la electricidad se transforma en energía química dentro de esos líquidos; durante la descarga, el proceso se invierte para devolver la energía a la red.

Este diseño ofrece ventajas significativas. Las baterías de flujo presentan una degradación mucho menor con el paso del tiempo, tienen una vida útil más prolongada y son consideradas más seguras que otras alternativas, ya que reducen considerablemente los riesgos de incendio.

El megaproyecto de 5.500 millones de euros que busca asegurar el futuro de las energías renovables

La magnitud del proyecto se refleja en su presupuesto. La inversión total podría superar los 5.500 millones de euros, una cifra que lo ubica entre las iniciativas de almacenamiento energético más ambiciosas de Europa.

FlexBase Group transformará una enorme excavación subterránea en un sistema de almacenamiento energético. Foto: Swiss Info

No obstante, si se cumplen los plazos previstos, la instalación comenzará a operar en 2029 y podría convertir a Suiza en uno de los principales referentes europeos en almacenamiento de energía a gran escala.

Más allá de sus dimensiones récord, el proyecto representa una apuesta estratégica por una infraestructura considerada clave para el futuro energético del continente. A medida que las fuentes renovables ganan protagonismo, la capacidad de almacenar electricidad de manera eficiente será tan importante como producirla, y Suiza busca posicionarse en la vanguardia de esa transformación.