
El gobierno de Brasil dio un nuevo paso en la modernización de su Fuerza Aérea al anunciar su intención de adquirir 20 aviones de combate Gripen adicionales, fabricados por la empresa sueca Saab. La decisión ampliaría significativamente el acuerdo firmado entre ambos países en 2014, mediante el cual Brasil adquirió 36 aeronaves de este modelo por unos 4.500 millones de dólares.
El anuncio fue realizado durante una reunión bilateral entre el ministro de Defensa de Suecia, Pål Jonson, y su par brasileño, José Múcio. Según explicó el funcionario sueco, la declaración de intención presentada por Brasil contempla avanzar más allá de la flota ya contratada y evaluar la incorporación de otros 20 cazas Gripen.
Brasil fabricará sus futuros aviones
Aunque todavía no se dieron a conocer detalles sobre el cronograma de entrega ni el valor estimado de la nueva operación, Jonson destacó que los futuros aviones serán fabricados en territorio brasileño, en línea con el esquema de transferencia tecnológica acordado entre ambos países.
La cooperación industrial constituye uno de los pilares del programa. A finales de marzo, el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva presentó oficialmente el primer Gripen producido en Brasil. El contrato original contempla que 15 de las 36 aeronaves sean ensambladas en las instalaciones de Embraer ubicadas en Gavião Peixoto, en el estado de San Pablo.
Para Brasil, el proyecto representa mucho más que una compra militar. Además de reforzar sus capacidades de defensa aérea, permite desarrollar conocimientos tecnológicos, capacitar personal especializado y fortalecer la industria aeronáutica nacional.
“Estos aparatos adicionales demuestran el buen funcionamiento de nuestra asociación”, afirmó José Múcio durante la conferencia conjunta. El ministro brasileño destacó que ambos países lograron superar desafíos técnicos e industriales a lo largo de la implementación del programa y ratificó el compromiso de profundizar la cooperación estratégica.
La elección del Gripen fue una de las decisiones más importantes de la política de defensa brasileña en las últimas décadas. En 2014, Brasil optó por el caza sueco frente a competidores de peso internacional como el Rafale de la francesa Dassault Aviation y el F/A-18 Super Hornet de la estadounidense Boeing.
Además de la posible ampliación de la flota, Brasil y Suecia acordaron crear un centro de desarrollo tecnológico en territorio brasileño. El objetivo será diseñar nuevos sistemas y equipos destinados a la operación, mantenimiento y modernización de los Gripen, consolidando una asociación industrial que ya se convirtió en una de las más relevantes del sector de defensa en América Latina.















