El memorando en busca de una paz duradera en Medio Oriente no parece aliviar el malestar social y la crisis económica que atraviesa Irán.
La República Islámica tiene daños que ascienden a unos 229.000 millones de euros, por lo que parece innegociable la creación del fondo de 300.000 millones de dólares para la reconstrucción de la economía iraní.

Además, según el ministro de Economía y Finanzas iraní, Seyed Ali Madanizadeh, el Gobierno se ha visto obligado a solicitar al Banco Central préstamos adicionales por valor de miles de millones, además del déficit presupuestario ya existente, para cubrir los gastos derivados de la guerra. Esto hará crecer considerablemente la inflación en los próximos meses, en un nuevo problema para los ciudadanos iraníes.
Pese a que las sanciones se evaporarían, motivo por el cual la economía iraní no podía levantar, los ciudadanos pretenden un cambio: alrededor del 60% de los encuestados dice no poder soportar más la presión económica. Al mismo tiempo, alrededor del 80% tiene la sensación de recibir un trato injusto.
Ante esto, el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, no hizo oídos sordos a los reclamos populares y alertó por posibles protestas que escalen en todo el país: “No podemos satisfacer adecuadamente las necesidades de la población de esta manera. El descontento podría volver a trasladarse a las calles”.
La inspección nuclear, un punto que podría ser clave para el acuerdo
La disputa en torno al programa nuclear iraní volvió a escalar este miércoles, luego de que Teherán descartara la posibilidad de permitir inspecciones del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) en las instalaciones nucleares que fueron alcanzadas durante los recientes ataques en Oriente Medio. La decisión representa un nuevo obstáculo para los esfuerzos diplomáticos que buscan consolidar el acuerdo marco alcanzado entre Irán y Estados Unidos para poner fin al conflicto regional.

El viceministro de Asuntos Exteriores de Irán, Kazem Garibabadi, fue categórico al afirmar que no existe ningún plan para autorizar el acceso de los inspectores internacionales a los complejos afectados. A través de una publicación en la red social X, el funcionario desmintió además que se hubiera producido una reunión con el director general del OIEA, Rafael Grossi, durante los encuentros celebrados en Suiza.
Las declaraciones llegan en un momento de especial sensibilidad, ya que tanto el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como el propio Grossi habían manifestado en los últimos días su expectativa de que las verificaciones internacionales pudieran comenzar en breve. Sin embargo, Teherán dejó claro que cualquier discusión sobre inspecciones deberá formar parte de una negociación más amplia.









