Lula da Silva prohibió de las apuestas deportivas y los casinos online, una medida que el mandatario calificó de “dura, drástica y necesaria” y que llega a casi una semana de las elecciones presidenciales.
El presidente brasileño, acompañado de varios de sus ministros, encabezó un acto en São Paulo en el que anunció el veto de las llamadas bets, que calificó como una “prohibición definitiva” que engloba “todos los tipos de apuestas digitales”, así como la publicidad de las empresas del sector.
La medida entró en vigor tras su publicación en el Diario Oficial y deberá ser analizada por el Congreso, que dispone de un plazo de 120 días para aprobarla o rechazarla.
El ministro de Hacienda, Dario Durigan, anunció además el envío de un proyecto de ley para tipificar como delito la explotación ilegal de apuestas y reforzar la lucha contra el juego clandestino.
Lula defendió con vehemencia la decisión al comparar el avance de las apuestas con “un cáncer”.
“Es algo espeluznante; me recordó al comienzo del crack en este país. Las apuestas en línea son lo mismo, pero a un nivel muy superior porque son digitales y están al alcance de la mano”, afirmó el mandatario tras firmar la medida.
El presidente ha vinculado las apuestas con el endeudamiento de las familias y ha defendido la necesidad de frenar una actividad que, según su Gobierno, puede agravar los problemas financieros de los hogares.
En 2025, unos 25 millones de brasileños realizaron apuestas por un volumen estimado de 220.600 millones de reales (unos 42.500 millones de dólares), mientras que la recaudación tributaria asociada al sector rondó los 9.000 millones de reales. Esa cifra ya había sido superada durante los primeros ocho meses de 2026.
Flávio Bolsonaro y su acusación de “estafa electoral”
El senador Flávio Bolsonaro, principal candidato de la oposición en las elecciones del 4 de octubre, acusó al mandatario del país vecino de promover una “estafa electoral” al anunciar la prohibición a días de los comicios.
El hijo del condenado ex presidente brasileño cuestionó que la prohibición haya sido adoptada mediante una medida provisional, que puede perder vigencia si el Congreso no la aprueba en un plazo de 120 días.
“Fue su Gobierno el que las legalizó y ahora, por motivos electorales, anuncia su prohibición”, sostuvo.
El fútbol teme perder una fuente de ingresos
La decisión provocó también la reacción de los clubes de fútbol, los principales receptores de los recursos de las empresas de apuestas.
Al menos 13 de los 20 equipos de la primera división brasileña tienen actualmente acuerdos comerciales con compañías del sector, por un valor conjunto estimado en unos 1.000 millones de reales anuales.
Fluminense pidió una transición para que los clubes puedan adaptarse al fin de estos patrocinios, que se han convertido en una importante fuente de ingresos para el fútbol brasileño.
En tanto, Flamengo advirtió de que la prohibición “afecta en lleno” al deporte brasileño y tendrá impacto desde el fútbol profesional y de base hasta el fútbol femenino y los deportes olímpicos.
Los clubes advirtieron que la medida puede favorecer al mercado clandestino que podría ocupar el espacio dejado por las empresas autorizadas.

















