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El secreto del mate argentino: nació antes que la Argentina, acompañó a los próceres y revela por qué se comparte en ronda

La costumbre nació mucho antes de la conformación de la Argentina y logró sobrevivir a prohibiciones, guerras y transformaciones sociales. El origen guaraní del mate, el papel de los jesuitas y los códigos silenciosos de una tradición que continúa uniendo generaciones.

Cómo nació la ronda en el mate
Cómo nació la ronda en el mate Foto: Instagram @dame_un_mate
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Está presente en reuniones familiares, jornadas de estudio, oficinas, plazas y hasta en los vestuarios de los grandes equipos de fútbol. Sin embargo, detrás de este gesto cotidiano existe una historia que comenzó mucho antes de la conformación de la Argentina.

Compartir el mate en ronda no es una casualidad ni una simple manera de utilizar menos recipientes. Se trata de la continuidad de una tradición comunitaria heredada de los pueblos guaraníes.

Una persona prepara el mate, lo entrega y espera que regrese para volver a cebarlo. En ese recorrido, el mismo recipiente conecta a todos los participantes y transforma el acto de beber en una experiencia colectiva.

El origen guaraní del mate

Mucho antes de la llegada de los europeos, los pueblos guaraníes ya utilizaban las hojas de la planta Ilex paraguariensis. Las consumían como bebida, les atribuían propiedades especiales y también las empleaban como objeto de intercambio.

Para estas comunidades, la yerba no era solamente un alimento. Formaba parte de una manera de comprender la naturaleza, la espiritualidad y la vida colectiva.

Qué yerba descubrir en el Museo del Mate Foto: Instagram Museo del Mate

La palabra guaraní “ka’a” se utilizaba para identificar a la yerba, la planta e incluso a la selva. El término “mate”, por su parte, habría derivado del vocablo quechua matí, utilizado para nombrar a la calabaza que funcionaba como recipiente.

Los guaraníes habitaban territorios que hoy pertenecen a la Argentina, Paraguay y Brasil. Por eso, el origen del mate es indígena, regional y anterior a las fronteras nacionales actuales.

Por qué el mate se comparte en ronda

La explicación se encuentra en el valor de la reciprocidad dentro de la cultura guaraní. Compartir alimentos, conocimientos y elementos ceremoniales permitía fortalecer los vínculos de la comunidad.

El mate seguía esa misma lógica. Pasarlo de una persona a otra expresaba confianza, hospitalidad y sentido de pertenencia.

Mate en ronda Foto: NA

Con el paso del tiempo, la práctica fue adoptada por criollos, trabajadores rurales, viajeros y habitantes de las ciudades. Cambiaron los recipientes y las formas de preparación, pero la ronda conservó su significado principal: todos esperan su turno y reciben el mismo mate.

En una ronda tradicional existe una sola persona encargada de cebar. Mientras el recipiente circula, también lo hacen las historias, los silencios, las confidencias y las discusiones.

De bebida cuestionada al “té de los jesuitas”

Los conquistadores españoles conocieron la yerba a través de los guaraníes. En un primer momento, algunos observaron su consumo con desconfianza e incluso intentaron prohibirlo. Sin embargo, la costumbre se difundió rápidamente durante el período colonial.

Entre los siglos XVII y XVIII, los jesuitas tuvieron un papel fundamental en su expansión. En las reducciones ubicadas en los actuales territorios de la Argentina, Paraguay y Brasil, desarrollaron técnicas para cultivar la planta de manera organizada.

Fundó ciudades, protegió pueblos originarios y creó la primera universidad del país Foto: Foto generada con IA Canal 26

Hasta entonces, gran parte de la yerba se obtenía de ejemplares silvestres. La producción impulsada desde las misiones permitió aumentar su circulación y la bebida llegó a ser conocida en Europa como “el té de los jesuitas”.

Después de la expulsión de la orden en 1767, muchos conocimientos relacionados con el cultivo se dispersaron. La producción organizada volvió a cobrar fuerza tiempo después, especialmente en Misiones, uno de los principales territorios yerbateros argentinos.

El mate acompañó a gauchos y próceres

La infusión también estuvo presente en diferentes momentos de la historia nacional. Formó parte de la vida cotidiana de los gauchos, quienes podían transportarla durante sus recorridos y extensas jornadas de trabajo.

El mate también circuló entre dirigentes políticos y militares. El Museo Histórico Nacional conserva objetos vinculados con esta tradición, entre ellos un mate de café atribuido a San Martín y una bombilla relacionada con Manuel Belgrano.

Los próceres y el mate
Los próceres y el mate Foto: Canal26.com

Su preparación sencilla y su efecto estimulante lo convirtieron en un aliado durante los viajes, las tareas rurales y las reuniones alrededor del fogón. Pero su principal fortaleza fue otra: podía crear un espacio de encuentro incluso en los lugares más solitarios.

Con los años, la tradición llegó a las fábricas, universidades, oficinas y hogares urbanos. Esa capacidad de adaptación explica por qué atravesó generaciones sin perder su dimensión social.

Los códigos secretos de la ronda

Aunque no están escritos, los códigos del mate se transmiten de generación en generación. Uno de los más conocidos indica que la bombilla no debe moverse, ya que podría modificar la disposición de la yerba o taparla.

El primer mate suele tomarlo quien ceba. De esa manera, puede comprobar la temperatura y corregir la preparación antes de iniciar la ronda.

Mate, una bebida bien argentina Foto: Instagram @museodelmate.argentina

Otra regla está relacionada con una palabra aparentemente amable: decir “gracias” significa que la persona ya no quiere seguir tomando.

Además, el agua debe estar caliente, pero no hervida. Una temperatura aproximada de entre 70 y 80 grados ayuda a conservar el sabor y evita quemar la yerba.

Una costumbre convertida en símbolo nacional

En 2013, el mate fue declarado Infusión Nacional. Posteriormente, la Ley 27.117 estableció el 30 de noviembre como Día Nacional del Mate.

La fecha recuerda el nacimiento de Andrés Guacurarí y Artigas, conocido como Andresito, un líder federal de origen guaraní que impulsó la producción y comercialización de la yerba en Misiones.

Hoy, el mate puede ser de calabaza, madera, metal, vidrio o cerámica. Puede beberse amargo, dulce, con hierbas o como tereré. Sin embargo, lo que permanece es el gesto de ofrecerlo.

Cuando alguien pregunta “¿querés un mate?”, no ofrece únicamente una bebida. También propone una pausa, una conversación y la posibilidad de quedarse un rato más. El mate pasa de mano en mano, pero también transmite una historia colectiva que vuelve a comenzar en cada ronda.

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