
Europa atraviesa una nueva ola de calor excepcional y los especialistas apuntan a un fenómeno atmosférico conocido como domo de calor como uno de los principales responsables. Este sistema de alta presión favorece la acumulación de aire caliente durante varios días, elevando las temperaturas hasta niveles inusuales y aumentando el riesgo de eventos climáticos extremos.
El episodio afecta a buena parte de Europa occidental y central, donde varios países registran temperaturas muy por encima de los valores habituales para esta época del año. En algunos casos, incluso podrían romperse récords históricos para el mes de julio.
¿Qué es un domo de calor y cómo se forma?
Un domo de calor es un sistema de alta presión que permanece estacionario sobre una región durante varios días o incluso semanas. Su principal característica es que actúa como una barrera que impide el ascenso del aire caliente, favoreciendo que el calor quede atrapado cerca de la superficie.
La Real Sociedad Meteorológica del Reino Unido compara este fenómeno con la tapa de una olla: el aire caliente no puede ascender para formar nubes y, al haber menos nubosidad, la radiación solar llega con mayor intensidad al suelo.
Al mismo tiempo, el aire que desciende dentro del sistema se comprime y aumenta aún más su temperatura, reforzando el calentamiento de la superficie.
Por su parte, Météo-France explica que estos sistemas de alta presión también bloquean o desvían el ingreso de frentes fríos y precipitaciones, prolongando las condiciones de tiempo seco y cielos despejados. Como consecuencia, el calor se acumula día tras día y las temperaturas alcanzan valores cada vez más elevados.
Europa enfrenta temperaturas cercanas a récords históricos
Durante esta semana, numerosos países europeos permanecen bajo alertas por calor extremo. Según la Met Office, el servicio meteorológico del Reino Unido, las temperaturas podrían ubicarse hasta 10 °C por encima del promedio para esta época del año en amplias zonas de Europa occidental y central.
En el sur del Reino Unido se emitió una inusual alerta roja por calor extremo, mientras que algunas regiones de Gales y del centro y sur de Inglaterra podrían alcanzar los 40 °C, un registro excepcional para comienzos del verano boreal.
Francia también atraviesa una situación crítica. En París se esperan temperaturas cercanas a los 40 °C, un valor sin precedentes para junio/julio, mientras que más de la mitad del país permanece bajo alerta roja.
El organismo meteorológico francés advirtió que se esperan: “temperaturas excepcionalmente altas, tanto de día como de noche”. España, Portugal, Alemania, Suiza y Luxemburgo también registran temperaturas que oscilan entre los 30 °C y más de 40 °C, acompañadas por diferentes niveles de alerta meteorológica.
¿Por qué los domos de calor son cada vez más frecuentes?
Si bien los domos de calor forman parte de la variabilidad natural del clima, los científicos sostienen que el cambio climático está favoreciendo episodios cada vez más frecuentes e intensos.
La profesora Hannah Cloke, especialista en meteorología y ciencias del clima de la Universidad de Reading, explicó que una atmósfera más cálida facilita el desarrollo de este tipo de fenómenos. “Al mismo tiempo, hay indicios de que pueden desarrollarse patrones de bloqueo de alta presión más persistentes, lo que hace que el famoso tiempo cambiante del Reino Unido permanezca estancado durante más tiempo, y eso permite que el calor se acumule y se mantenga”, dijo.
Los expertos sostienen que esta combinación de temperaturas globales más elevadas y sistemas atmosféricos más persistentes favorece olas de calor más largas, intensas y difíciles de disipar.
El impacto ambiental de las olas de calor
Además de afectar a la población, los domos de calor generan importantes consecuencias para el ambiente. El Servicio de Cambio Climático de Copernicus, de la Unión Europea, advierte que las altas temperaturas combinadas con la escasez de precipitaciones secan rápidamente la vegetación y aumentan el riesgo de incendios forestales de gran magnitud.
Estos episodios también incrementan la presión sobre los recursos hídricos, afectan la agricultura, alteran los ecosistemas y ponen en riesgo la biodiversidad. Por ese motivo, los especialistas consideran que comprender cómo funcionan fenómenos como los domos de calor resulta cada vez más importante en un contexto de cambio climático, donde las olas de calor extremas se están convirtiendo en un desafío creciente para distintas regiones del planeta.

















