
Antes de cortar una raíz, una hoja o cualquier otra parte de una planta, Edson Burgos, conocido como “Coyote Sabio”, propone detenerse y pedir permiso. La práctica forma parte de una mirada ancestral que considera a la naturaleza como una red viva con la que las personas deben relacionarse desde el respeto.
Durante una entrevista con Héroes Campesinos, Burgos describió lo que ocurre debajo de la tierra cuando alguien realiza ese pedido. “Cuando le pedís permiso, la misma raíz manda la señal por medio del micelio para que sea cortada; eso es hermoso”, sostuvo.
La explicación combina conocimientos tradicionales, observación de la naturaleza y una dimensión espiritual. Desde esta perspectiva, recolectar una planta no debería ser un acto automático, sino un intercambio consciente que incluya agradecimiento, cuidado y reconocimiento por aquello que se obtiene.
Por qué Coyote Sabio pide permiso antes de cortar una planta
Pedir permiso representa, en primer lugar, una forma de evitar la extracción impulsiva o excesiva. La práctica obliga a observar el ejemplar, evaluar su estado y decidir qué cantidad puede retirarse sin comprometer su desarrollo.

Burgos presenta este gesto como una manera de reconocer que las plantas no son solamente recursos disponibles para el consumo humano. De acuerdo con su enseñanza, cada organismo ocupa un lugar en el ecosistema y cumple funciones que deben respetarse al momento de recolectarlo.
Este tipo de tradición también promueve hábitos compatibles con una recolección responsable: no arrancar toda la planta, evitar ejemplares jóvenes, seleccionar únicamente la parte necesaria y permitir que el organismo continúe creciendo después del corte.
Qué es el micelio y cómo se relaciona con las raíces
El micelio es la estructura vegetativa de los hongos y está formado por numerosos filamentos microscópicos llamados hifas. Estas redes se expanden por el suelo y, en determinados casos, se vinculan con las raíces de las plantas mediante asociaciones conocidas como micorrizas.
En esa relación, los hongos pueden facilitar la absorción de agua y nutrientes, mientras las plantas les aportan compuestos de carbono producidos durante la fotosíntesis. Algunas redes micorrícicas también pueden conectar diferentes ejemplares y participar en el movimiento de nutrientes y señales químicas.
Investigaciones recientes estudian cómo estas conexiones podrían intervenir en respuestas defensivas frente a enfermedades o amenazas. Sin embargo, todavía existen preguntas abiertas sobre el alcance, la dirección y la importancia ecológica de esas comunicaciones subterráneas.
¿La raíz puede autorizar que una planta sea cortada?
La biología reconoce que las plantas detectan estímulos y producen respuestas químicas y fisiológicas frente a cambios ambientales, lesiones o ataques. También existe evidencia sobre el intercambio de determinados recursos y señales a través de redes de hongos vinculadas con las raíces.
No obstante, no está demostrado científicamente que una raíz comprenda un pedido humano, otorgue permiso o envíe deliberadamente una señal para autorizar su corte.
Cómo recolectar una planta de manera responsable
Más allá de las creencias personales, la propuesta transmite una idea concreta: intervenir en la naturaleza con la menor alteración posible. Algunas prácticas recomendables son:
- Identificar correctamente la especie antes de tocarla.
- Evitar plantas enfermas, contaminadas o ubicadas junto a rutas.
- No extraer ejemplares protegidos o amenazados.
- Cortar solo la cantidad necesaria.
- Usar herramientas limpias para reducir daños.
- No arrancar la raíz completa cuando no sea indispensable.
- Dejar suficientes hojas y brotes para que la planta se recupere.
- Consultar a especialistas antes de consumir especies medicinales.
Sabiduría ancestral y ciencia: dos formas de observar la naturaleza
La reflexión de Coyote Sabio no se limita a determinar si una planta puede comprender palabras. El mensaje central invita a abandonar una relación puramente utilitaria con el ambiente y reemplazarla por otra basada en la atención, la reciprocidad y el agradecimiento.
La ciencia puede explicar las asociaciones entre hongos y raíces, mientras que las tradiciones aportan pautas culturales sobre cómo relacionarse con esos organismos. Ambas miradas son diferentes y no deben confundirse, pero pueden coincidir en una enseñanza esencial: extraer de la naturaleza también implica asumir la responsabilidad de cuidarla.

















