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El misterio de los Apeninos: la razón por la que la cordillera se estira y se comprime a la vez

Un estudio publicado en Nature reveló qué ocurre bajo la cordillera italiana y detectó una “bisagra” profunda que podría explicar sus movimientos opuestos. El hallazgo también aporta nuevas claves sobre los terremotos y la evolución de la litosfera.

Apeninos, Italia.
Apeninos, Italia. Foto: Wikipedia.
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Una bisagra profunda que avanza bajo los Apeninos podría explicar por qué la extensa cordillera italiana se estira y se comprime al mismo tiempo. Un nuevo estudio publicado en Nature sostiene que el fenómeno está relacionado con la separación progresiva de la corteza inferior y parte de la litosfera, un proceso conocido como delaminación.

Los Apeninos presentan desde hace millones de años señales de deformación aparentemente contradictorias. Mientras algunos sectores se elevan y se comprimen, otros se estiran y descienden. Para los investigadores, la clave está en lo que ocurre a decenas de kilómetros de profundidad.

Apeninos, Italia. Foto: Wikipedia.

La bisagra que divide dos movimientos opuestos

La propuesta científica se concentra en la delaminación, un mecanismo mediante el cual las capas superiores de la corteza pierden su conexión con materiales más densos ubicados debajo. Cuando esa porción profunda se desprende, comienza a hundirse hacia el manto terrestre y modifica las fuerzas que actúan sobre la corteza restante.

El equipo plantea que este desprendimiento funciona como una especie de bisagra migratoria que avanza lateralmente bajo Italia. Detrás de ella predomina la extensión, mientras que por delante continúa teniendo mayor peso la compresión.

Esta hipótesis permite explicar una particularidad de los Apeninos que durante años resultó difícil de integrar en un único modelo geológico. La cordillera reúne señales de movimientos opuestos en diferentes sectores, incluso dentro de una misma región.

Los Apeninos se extienden durante unos 1.200 kilómetros de norte a sur por la península italiana. Su formación estuvo relacionada con el choque y la reorganización de placas tectónicas, pero la evolución posterior no produjo una compresión uniforme.

Qué ocurre debajo de la cordillera

Durante mucho tiempo, los especialistas atribuyeron buena parte de esta dinámica al retroceso de una placa que se hunde bajo otra. Ese movimiento habría favorecido la apertura del mar Tirreno al oeste de los Apeninos, mientras la compresión persistía en el sector oriental.

Apeninos, Italia. Foto: Wikipedia.

Sin embargo, hace aproximadamente 2 millones de años, la apertura principal asociada con el Tirreno perdió intensidad y el acortamiento en el frente de los Apeninos también disminuyó. A pesar de ello, la deformación continuó.

El nuevo estudio sostiene que el proceso no se detuvo, sino que cambió de ubicación y mecanismo. La actividad tectónica se trasladó hacia una zona interna de la litosfera, donde la corteza inferior comenzó a separarse progresivamente.

Los investigadores analizaron registros sísmicos, mediciones satelitales, datos de radar y mapas de la discontinuidad de Mohorovičić o Moho, la frontera que separa la corteza del manto. Los resultados muestran una configuración llamativa: en una extensión de más de 500 kilómetros, la Moho presenta señales superpuestas bajo las vertientes tirrénica y adriática. Para los autores, esa geometría constituye una evidencia del lugar donde la corteza inferior comienza a desprenderse.

Los terremotos también muestran la misma estructura

La hipótesis encuentra respaldo en la distribución de los terremotos. Los mecanismos focales indican que detrás y por encima de la bisagra predominan rupturas vinculadas con el estiramiento, mientras que del otro lado aparecen señales asociadas con la compresión.

Las mediciones del GPS también muestran el contraste. En distintos sectores de los Apeninos, el terreno registra una extensión cercana a 4 milímetros por año, mientras que hacia el borde externo se observa una contracción de aproximadamente 2 milímetros anuales. Los científicos describen esta dinámica como una especie de acordeón geológico: la cordillera se alarga en determinadas zonas y se acorta en otras debido al desplazamiento de la estructura profunda.

Un proceso que cambia la forma de Italia

Según el modelo, la parte de la litosfera que permanece delante de la bisagra conserva su conexión con la placa que se hunde hacia el manto. Esa relación favorece la compresión y el hundimiento del terreno.

Cuando la bisagra avanza, la corteza inferior pierde esa conexión y comienza a desprenderse. La liberación de fuerzas permite que las capas superiores se eleven y se extiendan, mientras materiales del manto ocupan el espacio dejado por la porción que desciende. El estudio plantea que esta dinámica explica simultáneamente la elevación, el estiramiento, la contracción y los movimientos verticales observados en los Apeninos.

Apeninos, Italia. Foto: Wikipedia.

Los autores advierten que todavía se necesitan modelos más complejos para comprender todos los detalles de la estructura profunda. Sin embargo, la coincidencia entre los datos geológicos, sísmicos y geodésicos ofrece una evidencia relevante.

El hallazgo podría tener implicancias más allá de Italia. Los investigadores consideran que el mecanismo puede servir para estudiar otros sistemas de subducción maduros donde el retroceso de las placas perdió intensidad. En esos casos, la actividad tectónica podría no desaparecer, sino trasladarse hacia una zona profunda de desprendimiento capaz de seguir deformando la superficie durante millones de años.

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