
La lavanda es una de las plantas aromáticas más elegidas para jardines, balcones y terrazas por sus flores perfumadas y su follaje característico. Sin embargo, para que luzca espectacular, los jardineros recomiendan ciertos cuidados clave relacionados a la cantidad de luz y el estado del suelo.
Los especialistas aseguran que la lavanda prospera en lugares soleados y necesita un suelo de drenaje rápido. Esta especie está adaptada a condiciones relativamente secas y puede tolerar períodos de sequía una vez que está establecida.
La importancia del sol para la lavanda
La lavanda necesita pleno sol para desarrollarse correctamente. Por eso, al elegir dónde colocarla, conviene buscar un sector del jardín, patio o balcón que reciba buena cantidad de luz directa.

La falta de luz puede ser un problema para esta especie, que está especialmente adaptada a lugares soleados. Por eso, se recomienda ubicarla en posiciones a pleno sol.
Además, existen distintas variedades de lavanda y sus características pueden variar en cuanto al tamaño, la resistencia al frío y el momento de floración. Entre las más conocidas se encuentran la lavanda inglesa y distintos híbridos.
El drenaje es otro punto fundamental
El segundo aspecto clave está debajo de la planta: las raíces no deberían permanecer en un suelo constantemente mojado.
La lavanda no se desarrolla bien en terrenos pesados que retienen demasiada agua. Cuando crece en suelos húmedos o con mal drenaje puede sufrir pudrición de raíces. Por eso, si el terreno es muy compacto, una alternativa es cultivarla en un cantero elevado o en un recipiente que permita evacuar correctamente el agua.
En caso de cultivarla en maceta, también es importante que el recipiente tenga agujeros de drenaje. También se recomienda utilizar recipientes de buen tamaño y materiales que ayuden a evitar la acumulación de agua alrededor de las raíces.
Cómo regar la lavanda
El riego debe adaptarse a la etapa de crecimiento de la planta. Cuando una lavanda recién fue plantada, necesita riegos regulares, especialmente durante su primera temporada.
Una vez establecida, la especie presenta tolerancia a la sequía y, cuando está cultivada directamente en el suelo, generalmente necesita poca agua adicional salvo durante períodos de sequía intensa. En cambio, las plantas cultivadas en macetas pueden necesitar riegos más frecuentes durante el verano porque el sustrato se seca más rápido.
Por eso, más agua no necesariamente significa una planta más saludable. En la lavanda, evitar el exceso de humedad es especialmente importante.





















