El Reino Unido rechazó oficialmente la protesta presentada por la Cancillería argentina por el tránsito del patrullero HMS Medway entre las Islas Malvinas y Punta Arenas, en Chile. Además, el Foreign Office entregó una contraprotesta formal a la embajadora argentina en Londres, Mariana Plaza, en un nuevo capítulo de tensión diplomática entre ambos países.
La nota argentina había sido presentada el 13 de julio, 12 días después del paso del buque británico, y expresaba el “más enérgico rechazo” por considerar que la navegación incumplió los mecanismos de notificación previstos en los acuerdos bilaterales vigentes desde la normalización de las relaciones tras la guerra de Malvinas.

Reino Unido defendió el paso del HMS Medway
Según trascendió de fuentes diplomáticas, el Gobierno británico sostuvo que el tránsito del HMS Medway se realizó conforme a los procedimientos habituales y en estricto cumplimiento del derecho internacional.
En la respuesta oficial, Londres negó haber incumplido los acuerdos de confianza firmados con Argentina y afirmó que la operación respetó las normas establecidas por la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar o UNCLOS).
El Reino Unido sostiene que los buques de guerra tienen derecho al denominado “paso inocente” por el mar territorial de otros Estados, siempre que el tránsito sea continuo, rápido y sin realizar actividades militares hostiles.
Además, el Foreign Office cuestionó la protesta argentina y manifestó preocupación por declaraciones de la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien calificó a los británicos como “piratas usurpadores” en sus redes sociales.
La discusión por los acuerdos sobre Malvinas
La posición argentina se basa en las Medidas de Fortalecimiento de la Confianza acordadas entre ambos países tras la reanudación de las relaciones diplomáticas en la década de 1990.
Según la Cancillería, el Reino Unido debía informar con al menos 48 horas de anticipación el desplazamiento del HMS Medway desde las Islas Malvinas hacia el Estrecho de Magallanes.
El Gobierno considera que esa comunicación no se realizó conforme a los mecanismos establecidos y que el aviso fue informal e insuficiente.
Por el contrario, Londres sostiene que sí cumplió con las obligaciones correspondientes y rechaza cualquier incumplimiento de los acuerdos bilaterales.
El conflicto diplomático se cruzó con el Mundial 2026
La controversia se produjo pocos días después del partido entre Argentina e Inglaterra por las semifinales del Mundial 2026, encuentro que la selección argentina ganó por 2-1.
Tras la clasificación, los jugadores exhibieron una bandera con la inscripción “Las Malvinas son Argentinas”, un gesto que generó fuertes críticas desde el Reino Unido y también entre autoridades de las islas.
Las repercusiones incluyeron pedidos de sanción ante la FIFA y nuevas declaraciones del Gobierno británico, que reiteró su postura de que las “Falkland Islands” son territorio británico y defendió el principio de autodeterminación de los isleños.
En paralelo, la polémica también expuso diferencias dentro del propio Gobierno argentino respecto de la estrategia diplomática sobre Malvinas.
El episodio ocurre en un momento especialmente delicado para la relación bilateral, ya que la administración de Javier Milei busca fortalecer los vínculos comerciales con el Reino Unido y trabaja en la organización de una misión de inversiones prevista para octubre en Londres.
Mientras ambas cancillerías mantienen posiciones opuestas sobre el incidente del HMS Medway, el episodio vuelve a demostrar que la cuestión Malvinas continúa siendo uno de los principales focos de tensión entre Buenos Aires y Londres, incluso más de cuatro décadas después del conflicto bélico de 1982.















