
En medio del complejo escenario diplomático que atraviesa la relación bilateral con Brasil, el presidente Javier Milei oficializó mediante un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) la autorización para que la Marina de la República Federativa del Brasil ingrese a la Argentina para realizar un ejercicio militar combinado en aguas del Atlántico Sur. La medida, publicada en el Boletín Oficial, habilitó la realización de las maniobras “FRATERNO XXXIX” junto a las fuerzas brasileñas, además de los despliegues “VIEKAREN XXVI” con Chile, y “SIFOREX XIV” y “UNITAS LXVII” en Perú. Las operaciones abarcan un cronograma conjunto que se extenderá desde este 10 de agosto hasta el próximo 14 de octubre.
Según explicaron desde el Ejecutivo, la apelación a la vía del DNU resultó imprescindible dado que “la situación planteada hace imposible seguir los trámites ordinarios previstos por la Constitución Nacional para la sanción de las leyes” antes del inicio de las fechas fijadas para las operaciones. Si bien la Casa Rosada ya había enviado al Parlamento un proyecto para autorizar el Programa de Ejercitaciones Combinadas (comprendido entre el 1 de septiembre de 2025 y el 31 de agosto de 2026), la iniciativa no obtuvo tratamiento parlamentario.
Las maniobras navales del Ejército Argentino con Brasil en el Atlántico Sur
El primer tramo del cronograma corresponde al ejercicio FRATERNO XXXIX, para el cual el Gobierno autorizó el ingreso de personal y medios de la Marina brasileña en aguas territoriales argentinas desde el 10 de agosto hasta el 24 de agosto de 2026. Las actividades tendrán como epicentro la Base Naval Puerto Belgrano, la Base Naval Mar del Plata y aguas jurisdiccionales argentinas.
Esta ejercitación se realiza de manera ininterrumpida desde 1978 entre la Armada Argentina y la marina del país vecino. El texto oficial señala que su objetivo principal es elevar el adiestramiento combinado y la interoperabilidad en operaciones navales, aeronavales y anfibias, además de “estandarizar y simplificar procesos de planeamiento y conducción”.
En los fundamentos de la norma, el Gobierno remarcó la importancia estratégica de estas prácticas al sostener que el ejercicio “reafirma el compromiso de la República Argentina con la seguridad internacional y la estabilidad regional”, permitiendo además el adiestramiento de la flota de mar nacional en tácticas de guerra antisubmarina.

El segundo eje del decreto autoriza la salida de medios y personal de las Fuerzas Armadas argentinas para participar de VIEKAREN XXVI, un operativo previsto entre el 24 y el 28 de agosto en aguas del Canal Beagle, cerca de Puerto Williams, Chile. Esta práctica anual —vigente desde 1999— está enfocada en el control del tráfico marítimo y tareas de salvamento en el área austral, en sintonía con los límites fijados por el Tratado de Paz y Amistad de 1984.
Por último, el tramo más extenso de la autorización abarca la salida del país de medios nacionales hacia Perú entre el 14 de agosto y el 14 de octubre, con maniobras operativas en septiembre. En aguas peruanas y en el puerto del Callao se llevarán a cabo los ejercicios SIFOREX XIV (del 7 al 9 de septiembre) y UNITAS LXVII (del 10 al 24 de septiembre).
Desde la Armada Argentina destacaron que estas prácticas resultan clave para el entrenamiento en guerra antisubmarina y antisuperficie, advirtiendo que una ausencia argentina habría afectado directamente el desarrollo de capacidades operativas con unidades navales que no están disponibles en el país.

















