
El gobierno de Javier Milei buscó descomprimir el foco de conflicto diplomático generado con Chile a partir de las declaraciones públicas del jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, Gustavo Javier Valverde. A través de un comunicado oficial, la Cancillería argentina fijó la posición formal del país y ratificó que el marco jurídico bilateral se encuadra en los acuerdos históricos suscritos entre ambas naciones remarcando la voluntad de preservar los canales institucionales y la cooperación en la región austral.
“La posición argentina respecto del Estrecho de Magallanes es la que establecen el Tratado de Límites de 1881 y el Tratado de Paz y Amistad de 1984”, remarcaron desde el área a cargo de Pablo Quirno, donde precisaron que ambos instrumentos internacionales “rigen plenamente” y poseen carácter definitivo para Argentina. La aclaración se produjo luego de que el brigadier Valverde calificara en una entrevista al Estrecho de Magallanes, el extremo sur y el pasaje de Drake como espacios de soberanía y “llave bioceánica Atlántico-Pacífico” donde el país debe mantener presencia.
Las expresiones del jefe militar provocaron el rechazo inmediato del gobierno de Chile y diversos sectores políticos del país vecino. El canciller chileno, Francisco Pérez Mackenna, calificó la soberanía de su país sobre la totalidad del Estrecho como “indiscutible” y confirmó la presentación de una nota de protesta formal ante Buenos Aires. A los cuestionamientos se sumó el ministro del Interior chileno, Claudio Alvarado, quien rechazó que se ponga en duda un principio territorial saldado e hizo un llamado a actuar con responsabilidad institucional para no generar confusión en la ciudadanía.

Sin hacer alusión directa a los dichos de Valverde, el comunicado de la Cancillería argentina enfatizó la perspectiva de Estado sobre el valor estratégico del Atlántico Sur, la Antártida y Malvinas: allí se destacó el trabajo conjunto que ambos países desarrollan a través de la Patrulla Antártica Naval Combinada y las áreas marinas protegidas. Finalmente, desde el área diplomática que dirige Quirno reafirmaron “su compromiso con la relación bilateral con Chile y con el tratamiento de todas las cuestiones de interés común por los canales institucionales establecidos entre ambos Gobiernos”.
Salió a la luz el plan de Argentina y Chile para sacar la energía de Vaca Muerta al Pacífico: “Juntos seríamos dinamita”
Los gobiernos de Argentina y Chile negocian un tratado de integración energética diseñado para conectar la producción de Vaca Muerta con las terminales de exportación del Pacífico. La propuesta cobró impulso tras la visita a Buenos Aires de la ministra de Energía chilena, Ximena Rincón, quien destacó la complementariedad entre los recursos no convencionales argentinos y la infraestructura logística de su país con el objetivo de proyectar una alianza estratégica con garantías legales que evite interrupciones en el suministro y abra el camino a los mercados globales de mayor demanda.
“Chile y Argentina juntos serían dinamita. La Argentina tiene una riqueza enorme en materia de gas natural e hidrocarburos, y nosotros tenemos infraestructura para la salida de esos recursos al Pacífico. Pero además podemos poner nuestra energía renovable en Argentina. Es un win-win desde todo punto de vista. La pregunta es si somos capaces de construir un acuerdo de integración energética -ya no solo minero, ya no solo de cooperación- para aprovechar los recursos que existen en ambos lados de la cordillera”, dijo.




















